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	<title>Teología &#8211; Blog Humanitas</title>
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	<title>Teología &#8211; Blog Humanitas</title>
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		<title>Entrevista al P. Alfredo Sáenz S.J.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Nov 2019 22:55:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Patricia Laurie Heresi]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[artes]]></category>
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					<description><![CDATA[El padre Sáenz, es un sacerdote jesuita argentino, de 87 años. Ingresó en la Compañía de Jesús siendo muy joven, a los 17 años, y fue ordenado sacerdote en el año 1962. Es Doctor en Teología, profesor de Dogma y de Patrística. A lo largo de su vida ha desplegado una intensa actividad como conferencista [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>El padre Sáenz, es un sacerdote jesuita argentino, de 87 años. Ingresó en la Compañía de Jesús siendo muy joven, a los 17 años, y fue ordenado sacerdote en el año 1962. Es Doctor en Teología, profesor de Dogma y de Patrística. A lo largo de su vida ha desplegado una intensa actividad como conferencista y escritor, así como predicador de retiros y de ejercicios espirituales.</p>



<p>Ha publicado numerosos artículos en revistas, una serie de biografías denominadas “Héroes y santos” y es autor de más de treinta libros.</p>



<p>A continuación, el sacerdote nos explica sobre la importancia de volver al estudio de las humanidades en las universidades.</p>



<p><strong>PARA USTED ¿CUÁN IMPORTANTE SON LAS HUMANIDADES DENTRO DE LA FORMACIÓN UNIVERSITARIA DE LOS JÓVENES?</strong></p>



<p>Son fundamentales, pero se han perdido en buena parte, con la enseñanza de cosas más técnicas. Antes en los colegios y en los seminarios existía una buena formación humanística, pero lamentablemente ya no la hay. Ahora, en la educación moderna, no se toma en cuenta la totalidad, sino solo aspectos muy específicos.</p>



<p>Nosotros en la Compañía de Jesús, teníamos dos años de noviciado, cuatro años de humanidades, y recién después la filosofía y la teología. Leíamos a Homero, a todos los autores clásicos, estudiábamos latín, griego. Teníamos que hacer trabajos sobre los autores que leíamos, los cuales nos iniciaban también en la escritura, en el comentario, fomentando la capacidad crítica. Eso se ha perdido totalmente.</p>



<p><strong>LAS UNIVERSIDADES, QUE ERAN LA CUNA DE LA FORMACIÓN MÁS UNIVERSAL, SE HAN DEJADO GANAR POR EL TECNICISMO, POR LA ESPECIALIZACIÓN.&nbsp; ¿EN SU EXPERIENCIA FORMATIVA QUE HA VISTO DEL CONTACTO DE LAS PERSONAS CON LA LITERATURA, CON LOS CLÁSICOS, CON LA FILOSOFÍA?</strong></p>



<p>Considero que, con esta especie de practicismo – hay muchos especialistas en cosas muy específicas y puntuales – el conocimiento pierde la universalidad en su aprendizaje universitario. Todo es, cada vez más especializado y así el hombre deja de ser un poco humano; no tiene humanidades tiene individualidades.</p>



<p>Hemos perdido la capacidad de ver el panorama completo, solo se pone la mirada en lo concreto cuando son las cosas más esenciales las que deben estar detrás de la especialidad. Primero se debe ir a la universalidad y luego elegir la especialidad.</p>



<p><strong>EN SU LIBRO “EL HOMBRE MODERNO”, USTED HACE UN ANÁLISIS SOBRE LA INFLUENCIA DEL LIBERALISMO Y EL SOCIALISMO EN ESTAS GENERACIONES Y CÓMO ESO HA GENERADO EN EL HOMBRE DESARRAIGO, MASIFICACIÓN.</strong></p>



<p><strong>¿USTED CREE QUE ÉSTAS CORRIENTES TODAVÍA TIENEN UNA INFLUENCIA CULTURAL EN LOS JÓVENES?</strong></p>



<p>Definitivamente que sí, quizás ellos no lo categoricen ni lo sepan enunciar, pero hay una ideología de fondo que, como lo manifiesto en mi libro “El hombre moderno”, con el tiempo le va influyendo y achicando sus horizontes.</p>



<p><strong>Y EN ESE SENTIDO ¿QUÉ PAPEL TIENE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA?</strong></p>



<p>El de reconquistar esos valores perdidos. Los chicos deben ser formados en las humanidades, en la filosofía, luego un poco en la teología y luego en su especialidad, pero eso es lo último. Si es al revés, la educación se va volviendo cada vez más fáctica, menos humana.&nbsp; Es necesaria una formación de fondo previa.</p>



<p><strong>LA FORMACIÓN HUMANÍSTICA NO ES SOLO PARA EL EJERCICIO DE LA PROFESIÓN, SINO PARA LA VIDA MISMA…</strong></p>



<p>En definitiva, así era la formación en el medioevo; abarcaba todos los aspectos; iba de lo universal a lo particular. Hoy en día hay elementos que son universales que son obviados totalmente, se olvida lo de conjunto. Las humanidades hacen a los jóvenes y al hombre en general más humanos.</p>



<p class="has-text-align-right">Patricia Laurie Heresi</p>



<p></p>
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		<title>La luz en los ojos de un ciego: luz en las tinieblas de Manuel Rodríguez Canales</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/ojos-ciego-luz-tinieblas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Oct 2019 19:20:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[César Belan Alvarado]]></category>
		<category><![CDATA[Teología]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio]]></category>
		<category><![CDATA[experiencia humana]]></category>
		<category><![CDATA[Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Misterio]]></category>
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		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[reflexión]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Belarmino]]></category>
		<category><![CDATA[Sócrates]]></category>
		<category><![CDATA[teatro]]></category>
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					<description><![CDATA[Decía San Roberto Belarmino que más sabe un niño recitando el catecismo, que todos sabios de Grecia juntos. Esta curiosa frase nos muestra de qué manera el genuino conocimiento –algo que ya sabía Sócrates– nace de la humildad y siempre está de cara a lo trascendente. Se hace imperativo recordar esto –una máxima socrática, repito– [&#8230;]]]></description>
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<p>Decía San Roberto Belarmino que más sabe un niño recitando el catecismo, que todos sabios de Grecia juntos. Esta curiosa frase nos muestra de qué manera el genuino conocimiento –algo que ya sabía Sócrates– nace de la humildad y siempre está de cara a lo trascendente. Se hace imperativo recordar esto –una máxima socrática, repito– en un tiempo en que los sofistas y charlatanes abundan. Pseudo-eruditos que hacen de la filosofía mala poesía, y de la poesía bastarda filosofía. Hablamos de la predilección contemporánea por esperpénticos sistemas y teorías formuladas en base de galimatías y palabras vacías que más parecen eslóganes publicitarios con tintes snobs.</p>



<p>Lamentablemente, esta manía también ha penetrado en disciplinas antes impolutas como la teología. Así pues, en éste medio se muestran, con cada vez mayor frecuencia, armatostes argumentativos que divorciados de la realidad aluden únicamente a un narcisista y enfermizo culto a la personalidad –usualmente enferma– del autor. «Perspectivas» teológicas actuales elucubradas desde inaccesibles torres de marfil por académicos que, cual pitonisos embriagados de su propia subjetividad, emiten palabras inconexas y absurdas que solo sus iniciados –fieles aspirantes a charlatanes– pueden interpretar. A Dios gracias, todavía hay quienes que, sin mirarse al espejo y viendo al Todopoderoso en el rostro del otro y en las leyes de su creación, hacen teología de rodillas. Esto es, maravillados y jubilosos por el Misterio, como en otro tiempo lo hizo el curioso Moisés al subir al monte.</p>



<p>Éste es el caso de una pequeña pero sustanciosa obra de teatro compuesta por el teólogo y educador Manuel Rodríguez Canales. «Luz en las tinieblas» es un monólogo escrito para el teatro, y es el fruto de la reflexión –dolorosa, muchas veces– en las aulas y en solitario, sobre la condición humana y su relación con la divinidad. Adaptando libremente el pasaje del ciego de Siloé, aquel que según el Evangelio de san Juan fue curado por Cristo a la entrada del templo, Manuel aborda sutil pero eficazmente el dilema de toda conversión. El ciego de nacimiento es en la obra un esclavo del resentimiento por su propia condición, de la angustia por la incertidumbre y del desprecio de la sociedad de la época. Sin embargo, desde la conciencia de su propia nimiedad y dolor sale el grito que lo redime. Aquel invoca a un Jesús quien lo salva, que siempre salva.</p>



<p><em>Luz en las tinieblas</em>, con reducidos recursos y escuetos parlamentos nos sumerge pues a un complejo problema. Suscita preguntas, genera angustia y nos llama a la introspección. La carga emotiva que maneja es la adecuada y si bien ineludiblemente nos lleva al sentimiento, no nos hunde en él, dando margen a una honda y fructífera reflexión. Ésta obra, es pues, teología que hunde sus raíces tanto en la experiencia humana como en la más convencional y diáfana interpretación de las verdades de fe. Aproximación que ofrece verdadera respuesta sin pretender «innovaciones» u «originalidades» que cual manchas afean el rostro de Cristo mismo. La obra actualiza las respuestas de siempre mediante los canales que solo el arte puede ofrecer. Respuestas que por su complejidad deben ser enunciadas desde una perspectiva estética, es decir de manera abierta y acogedora. Una experiencia artística que es –y eso nunca lo olvidemos– invariablemente un notable producto del trabajo académico que se ha llevado a la par. Labor esforzada y silenciosa que, por pretender dar luz a su propia perplejidad, ha cosechado algo más –y eso es ganar el cielo– que el eco vacío de sí mismo.</p>



<p class="has-text-align-right">Gonzalo Flores-Castro Lingán</p>



<p></p>



<p></p>



<p></p>
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