<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>socialismo &#8211; Blog Humanitas</title>
	<atom:link href="https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/tag/socialismo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe</link>
	<description>Blog Humanitas UCSP</description>
	<lastBuildDate>Fri, 03 Feb 2023 20:13:44 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.8.1</generator>

<image>
	<url>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/wp-content/uploads/2023/02/favicon-ucsp.ico</url>
	<title>socialismo &#8211; Blog Humanitas</title>
	<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Apuntes sobre el fascismo peruano</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/apuntes-fascismo-peruano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Nov 2020 20:38:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Nalvarte Lozada]]></category>
		<category><![CDATA[anarquismo]]></category>
		<category><![CDATA[Benavides]]></category>
		<category><![CDATA[catolicismo]]></category>
		<category><![CDATA[censura]]></category>
		<category><![CDATA[comprensión]]></category>
		<category><![CDATA[comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[derecha]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[europa]]></category>
		<category><![CDATA[Fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[Hitler]]></category>
		<category><![CDATA[identidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[imagen]]></category>
		<category><![CDATA[irracionalidad]]></category>
		<category><![CDATA[izquierda]]></category>
		<category><![CDATA[jerarquía]]></category>
		<category><![CDATA[lectura]]></category>
		<category><![CDATA[Leguía]]></category>
		<category><![CDATA[Lohman]]></category>
		<category><![CDATA[medios]]></category>
		<category><![CDATA[militares]]></category>
		<category><![CDATA[Mussolini]]></category>
		<category><![CDATA[Nazismo]]></category>
		<category><![CDATA[orden]]></category>
		<category><![CDATA[partido]]></category>
		<category><![CDATA[Perú]]></category>
		<category><![CDATA[polarización]]></category>
		<category><![CDATA[politica]]></category>
		<category><![CDATA[progresismo]]></category>
		<category><![CDATA[proletariado]]></category>
		<category><![CDATA[represión]]></category>
		<category><![CDATA[Rva Agüero]]></category>
		<category><![CDATA[Sánchez Cerro]]></category>
		<category><![CDATA[socialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Stalin]]></category>
		<category><![CDATA[totalitarismo]]></category>
		<category><![CDATA[virtud]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/?p=659</guid>

					<description><![CDATA[En esta época tan sumida en la irracionalidad y en la que lo único real es lo que dicta nuestro maravilloso mundo interior, se ha hecho frecuente tildar de fascista o acusar de fascismo a todo lo que tenga unos mínimos visos de orden o reivindique una identidad estable o vaya en contra de la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>En esta época tan sumida en la irracionalidad y en la que lo único real es lo que dicta nuestro maravilloso mundo interior, se ha hecho frecuente tildar de fascista o acusar de fascismo a todo lo que tenga unos mínimos visos de orden o reivindique una identidad estable o vaya en contra de la sacratísima voluntad del sujeto. Si crees que debe existir una autoridad, eres fascista; si crees que el cristianismo no es una vaguedad buena onda ambientalista y de género, eres fascista; si no crees que los españoles fueron unos genocidas, eres fascista; si tienes ordenada tu vida y huyes de los vicios y las bajas pasiones, eres fascista; si crees que el aborto es una aberración, eres fascista; si crees que los animales no tienen derechos, eres fascista; si rezas tus oraciones antes de dormir todos los días en vez de hacer meditación zen, eres fascista; si crees que existe una bondad, una belleza y una verdad que no dependen de la perspectiva de las personas, eres fascista. Si piensas escribir un artículo que pretenda indagar qué es verdaderamente el fascismo y cómo se manifestó en el Perú, lo siento, eres fascista.</p>



<p><strong>¿De qué hablamos cuando hablamos de fascismo?</strong></p>



<p>Emilio Gentile (2005) caracteriza al fascismo como:</p>



<p>Un experimento de dominación política, puesto en práctica por un movimiento revolucionario, organizado en un partido rígidamente disciplinado, con una concepción integralista de la política, que aspira al monopolio del poder y que, después de conquistarlo, por vías legales o extralegales, destruye y transforma el régimen preexistente y construye un estado nuevo, fundado sobre el régimen de partido único, con el objetivo principal de efectuar la conquista de la sociedad, esto es, subordinar, integrar y homogeneizar a sus gobernados, conforme al principio de politicidad integral de la existencia, tanto individual como colectiva, interpretada según las categorías, los mitos y los valores de una ideología sacralizada en la forma de una religión política, con el propósito de modelar al individuo y a las masas meced de una revolución antropológica para regenerar al ser humano y crear un hombre nuevo, consagrado en cuerpo y alma a realizar los proyectos revolucionarios e imperialistas del partido revolucionario, en procura de crear una nueva civilización de carácter supranacional. (p.21-22)</p>



<p>Más allá del ultranacionalismo, el carácter antiparlamentario, antiliberal, anticomunista, populista, antiburgués, anticapitalista, vitalista, no clerical, corporativo y la retórica violenta, la característica esencial, que no podemos obviar y sin la cual no podemos denominar a algo o a alguien propiamente fascista, es la concepción totalitaria de la política y del Estado (que en buena medida sustenta las características arriba citadas) y que Mussolini grafica en el slogan: «Todo en el Estado, todo para el estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado».</p>



<p>Esto nos lleva a distinguir el totalitarismo del autoritarismo. Todo totalitarismo es autoritario, pero no todo autoritarismo es totalitario. El autoritarismo se basa en el sometimiento a la autoridad, pero no implica en sí la subordinación de todos los ámbitos de la vida a dicha autoridad, no implica la politización de todas las actividades humanas ni la omnipresencia estatal a través de un partido único, que son características fundamentales del totalitarismo.</p>



<p>El totalitarismo es pues un sistema de dominación sin precedentes en la que todos los recursos y todas las energías se movilizan bajo un mando único que exige obediencia incondicional y fe. Es un sistema que pretende absorber todas las funciones de la sociedad. El totalitarismo es el resultado de un triple proceso, de identificación entre poder y sociedad, de homogeneización del espacio social, de encierro de la sociedad. Eso se logra con el partido único de masa, una ideología oficial, (…) que explica cómo la humanidad va de manera ineluctable a un estado perfecto, a partir del rechazo radical del presente; un terror dirigido no solo contra los adversarios, sino potencialmente contra todos, de manera que atemoriza la sociedad, aísla al individuo, forma el “hombre nuevo”. (Meyer 1997:318).</p>



<p>Sin embargo, con estas precisiones solo podríamos definir como totalitarios el régimen nazi y el soviético, ni si quiera la Italia de Mussolini sería fascista. Sin embargo, Renzo de Felice (1975) nos da la solución al distinguir entre «fascismo-movimiento» y «fascismo-régimen», con lo que, aun así no podamos afirmar categóricamente que el régimen de Mussolini fuera totalitario en la práctica, sí lo fue en su doctrina, por lo que sí fue fascista.</p>



<p>Y siendo que, evidentemente, ninguno de los movimientos o personajes estudiados a continuación tuvo la oportunidad de implantar un régimen fascista (lo que es necesario para poder hablar del «fascismo régimen») lo que buscaremos es si la doctrina de estos fue tendiente al totalitarismo.</p>



<p><strong>El partido Unión Revolucionaria</strong></p>



<p>Luego de su forzosa renuncia a la presidencia de la República en 1931 y la convocatoria a elecciones, Sánchez Cerro se ve obligado por la coyuntura a fundar un partido que le sirviera como vehículo para retornar al poder. Así, el 20 de julio de 1931 funda en Lima el Partido Unión Revolucionaria (UR). Sánchez Cerro despertó simpatías tanto en la oligarquía temerosa del APRA, como en la pequeña burguesía ciudadana afectada por la competencia extranjera y en algunos sectores populares que encontraron en él a un líder carismático. Fue así que derrotó a Haya de la Torre en las elecciones de 1931 y se hizo con la presidencia en un ambiente sumamente polarizado.</p>



<p>Pero, ¿era fascista el sanchecerrismo? Gonzalez Calleja (1994) responde: «Pero de hecho la adscripción fascista del movimiento sanchezcerrista no pasó de la exhibición callejera de los “camisas negras”, del elogio retórico a los logros mussolinianos y de la difusión de un vago ideario autoritario y corporativo. El fondo de su doctrina seguía siendo conservador» (p.235). Esto cambiaría a la muerte de Sánchez Cerro y el ascenso de Luis A. Flores (quien no veía a la UR como un partido puramente coyuntural) que originaron la radicalización de las premisas políticas de la UR y la manifestación de aquella “latente vocación totalitaria” que observó Molinari (2006). Así, la UR apareció en un inicio como un movimiento puramente nacionalista, pero, luego de asesinado Sánchez Cerro, proclamó explícitamente su adhesión a la doctrina y praxis fascista que ganó la adhesión de algunos sectores populares deseosos de cambios profundos e ilusionados con la idea de un sistema político corporativista y totalitario.</p>



<p>Respecto al carácter totalitario del partido podemos verificar que la UR cumple con los aspectos cardinales del totalitarismo. En primer lugar «construye un tipo de organización que, por sus características verticales, por su amplitud organizacional-piramidal y por la presencia de sus milicias de camisas negras, define todo un aparato para constituirse estratégicamente en omnipresente y hegemónico no sólo políticamente sino también en la vida cotidiana» (Molinari 2006:327). En segundo lugar, es indudable la preeminencia ideológica intolerante y excluyente que predica la UR que «busca en su estrategia no sólo el enfrentamiento y la derrota “histórica” del denominado “Aprocomunismo” sino su erradicación ideológica y física» (Molinari 2006:324) junto al liberalismo y a cualquier enemigo político. En el número del primero de enero de 1934 de Acción, periódico de la UR, se lee: «solo la Unión Revolucionaria es la fuerza de derecha contra el Apra y no hay más jabón que el que hace espuma. Solo las Camisas Negras salvarán al Perú» (Tomado de Molinari 2006:339). En tercer lugar, está la importancia de la movilización de masas para la UR, que hizo uso de sus milicias, las Camisas Negras, para demostraciones de fuerza en estridentes desfiles, ritos y peregrinajes a la tumba de Sánchez Cerro, eventos en los que abundaban los himnos, emblemas y gestos del fascismo.</p>



<p>Adicionalmente, la UR, manifestando su orientación racista y xenófoba, impulsó campañas propagandísticas contra la inmigración japonesa y promovió la creación de una «sociedad anti-asiática» y una «liga anti-japonesa». En el número de Acción del once de marzo de 1934 manifestaron: «…la impudicia de los amarillos sigue en aumento. Nos proponemos luchar resueltamente contra la invasión amarilla…» (Tomado de Molinari 2006:339) y en el del 30 de abril de 1934: «ya sabemos hasta la exageración que el elemento amarillo no puede parangonarse biológicamente al elemento europeo, es decir a la raza blanca. Es un hecho comprobado no necesita comentarios» (Tomado de Molinari 2006:340).</p>



<p>Tenemos entonces un partido que no solo manifestaba simpatía por el fascismo italiano (y también afinidad con la figura de Hitler), sino que profesaba el totalitarismo propio de un movimiento fascista.</p>



<p>Este partido desde sus periódicos Acción (1933-1936), Crisol (1934), El legionario (1935), UR (1936) y Batalla (1936) difundieron su ideología fascista e hicieron campañas de agitación, propaganda y doctrina atacando a sus enemigos (principalmente al aprismo y al comunismo) con la intención de llegar a las masas populares. Sin embargo, luego de asegurado el orden con el gobierno de Benavides y resuelta la crisis en la que se encontraba el Perú, la UR ya no era de utilidad de la oligarquía ni del gobierno y, más bien, podía constituirse en una amenaza populista, por lo que fue marginada de la política nacional. Con la anulación de las elecciones de 1936, en las que participaba Flores como representante de la UR, el partido fue decayendo, muchos de sus líderes (incluyendo a Flores) fueron deportados y el apoyo popular disminuyó, hecho que se consumó totalmente con la segunda guerra mundial y la derrota de Alemania e Italia.</p>



<p><strong>¿Existió un fascismo intelectual en el Perú en los años 30?</strong></p>



<p>Fernando Silva Santisteban (1982) afirma que entre 1935 y 1939 hubo un ascenso de una corriente pro-fascista con efectos significativos en tres aspectos: gubernativo, político institucional e intelectual. Dice además que el fascismo «desplazó a las ideas liberales y neopositivistas en el contexto del conservadurismo tradicional» (p.132-133). Entre los principales cultores de este fascismo intelectual encontraríamos a José de la Riva-Agüero y a Raúl Ferrero Rebagliati.</p>



<p>Por otro lado, en su libro&nbsp;<em>El pensamiento fascista (1930-1945)</em>, publicado en 1981, José Ignacio López Soria señala tres tipos de fascismos: el aristocrático, el mesocrático y el popular. El fascismo popular era, para López Soria, el de la Unión Revolucionaria que ya expusimos arriba. El fascismo aristocrático sería el fascismo propio de la oligarquía, cuyo representante sería José de la Riva-Agüero y Osma, y el fascismo mesocrático sería el promovido por la Acción Católica y una larga lista de intelectuales entre los que nombra a Alfredo Herrera, Carlos Sayán, Octavio Alva, Guillermo Hoyos Osores, Felipe Sassone, Carlos Miró Quesada Laos, José E. Ruete, Luis Humberto Delgado, Raúl Ferrero Rebagliati, Guillermo Lohman Villena, Pedro M. Benvenutto Murrieta, Víctor Andrés Belaunde, Roberto Mac Lean Estenós, Alfonso Tealdo, Simi, Aurelio Miró Quesada Sosa, el Padre Francisco Jambrina, Raúl Mugaburu, Fernando A. Franco, Miguel Pascuale, José Jaime Ascua, Luis Doreste, César Miró, Cristóbal Losada y Puga, Carlos Pareja Paz Soldán, Gonzalo Herrera, Mario Alzamora, César Arróspide, J. Ismael Bielich, Jorge del Busto, J. Dammert, Eulogio Romero Romaña, entre otros.</p>



<p>¿En verdad teníamos tantos teóricos del fascismo en el Perú? ¿La acción católica era fascista?</p>



<p>Creo que el carácter verdaderamente fascista, y por tanto totalitario, de estos «fascistas» puede ser discutido. Parece que, López Soria cae en la tentación simplista de denominar a todo lo que es antiliberal y anticomunista, o que tiene simpatía por el régimen franquista o mussoliniano (que de ninguna forma podemos llamar totalitaristas), como fascista.</p>



<p>Creo que es prudente señalar con González Calleja (1994) que «el fascismo fue más que nada un juego teórico elaborado por alguno intelectuales a mitad de camino entre la reflexión erudita sobre la identidad peruana y la tentación del intervencionismo político» (p.254). Es indudable que existía una cierta admiración por el fascismo entre los intelectuales, pero recordemos la época polarizada y convulsa en la que vivían, que veían ante ellos el desmoronamiento de los valores tradicionales de la civilización cristiana que hasta antes de la Gran Guerra tenían cierta vigencia. Para un intelectual católico que ve que Mussolini «…ha restablecido en las escuelas la instrucción religiosa y el crucifijo; ha abolido el divorcio; ha estimulado la moralidad y la fecundidad de las familias…» (Riva-Agüero 1937: 484) el fascismo se ve como una opción tentadora. El fascismo, en la década de 1930 (lo que cambiaría radicalmente en la década de 1940) es visto como la alternativa contra la «barbarie comunista» y la anarquía. Así, hay quienes caen ante la tentación del intervencionismo estatal de un «régimen de concentración, autoridad y rigor» (Riva-Agüero 1937: 60).</p>



<p>Esto no quita que probablemente alguno de los intelectuales nombrados por López Soria sí sea verdaderamente totalitarista. Lo que sí se puede afirmar es que hubo una tendencia filofascista, un «fascismo intelectual» no totalitarista. Para ilustrarlo es conveniente revisar lo que Raúl Ferrero, considerado por Silva Santisteban (1983) como el verdadero ideólogo del fascismo peruano, afirma:</p>



<p>Que el Estado se incorpore las fuerzas nacionales, que jerarquice y discipline los elementos que dentro de la democracia son anárquicos y hasta opuestos; todo ello está bien. Pero que el Estado, invocando un totalitarismo pagano, triture la personalidad, supedite a la religión, atropelle hasta sus bases la libertad de enseñanza y exalte el sentido de la raza hasta un punto de agresividad, es ya muy otra cosa. (Raúl Ferrero en López Soria 1981:102-103)</p>



<p>Por otro lado, es incoherente denominar a la Acción Católica como fascista. El totalitarismo implica la politización de todos los aspectos de la vida del hombre, la identificación entre Estado y sociedad, y, por tanto, la absorción por el Estado de todas las instituciones que medien entre este y el hombre. Por tanto, la propia naturaleza de la Acción Católica, como cuerpo medio, es incompatible con un Estado totalitario. Así lo entendió el Papa Pio XI y en su&nbsp;<em>encíclica Non abbiamo bisgno</em>&nbsp;de junio de 1931 denuncia el régimen de Mussolini y la estatolatría que profesa y hace una defensa de la Acción Católica italiana, perseguida por Mussolini.</p>



<p><strong>¿Dónde encontramos el fascismo en el Perú de hoy?</strong></p>



<p>Ahora cabe preguntarse ¿el colectivo con mis hijos no te metas es fascista? ¿Fuerza Popular es facista? ¿César Acuña es fascista? ¿Algún candidato de “derecha” es verdaderamente fascistas? ¿es fascista quien está orgulloso de su legado hispánico? ¿las personas que profesan una fe no relativista son fascistas? ¿mi hermano que tiene todo ordenadito su cuarto es fascista?</p>



<p>El progresismo actual que usa el adjetivo fascista para denigrar todo lo que no es entendible desde la óptica heredada de la Revolución francesa. Pero sería bueno que en verdad analicemos las propuestas de sus principales voceros y políticos y nos preguntemos ¿acaso no tendrán un carácter totalitario sus postulados, las políticas de género, por ejemplo?</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>



<p>Gentile, Emilio</p>



<p>2005&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>La vía italiana al totalitarismo: partido y estado en el régimen fascista.&nbsp;</em>Buenos Aires: Siglo XXI Editores</p>



<p>Gonzales Calleja, Eduardo</p>



<p>1994 &nbsp;&nbsp; «La derecha latinoamericana en busca de un modelo fascista: La limitada influencia del falangismo en el Perú (1936-1945)». En<em>&nbsp;Revista Complutense de Historia de América.</em>&nbsp;n.20, pp. 229-255.</p>



<p>López Soria, José Ignacio</p>



<p>1981 &nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>El Pensamientos fascista (1930-1945).</em>&nbsp;Lima: Francisco Compadonico /Mosca Azul Editores.</p>



<p>Mendieta Pérez, Michael</p>



<p>2013&nbsp;&nbsp;&nbsp; «La Influencia del Fascismo en el Perú: un acercamiento historiográfico». En&nbsp;<em>Nueva Crónica,</em>&nbsp;n.1, pp. 1-13</p>



<p>Molinari, Tirso</p>



<p>2006 &nbsp;&nbsp; «El partido Unión Revolucionaria y su proyecto totalitario – fascista. Perú 1933-1936». En&nbsp;<em>Investigaciones Sociales,</em>&nbsp;Año X, n.16, pp.321-346.</p>



<p>Riva-Agüero, José de la</p>



<p>1937&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Por la verdad la tradición y la patria. T1.&nbsp;</em>Lima: Imprenta Torres Aguirre.</p>



<p>1975&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Obras completas. T. X.&nbsp;</em>Lima: Instituto Riva-Agüero.</p>



<p>Silva Santiesteban, Fernando</p>



<p>1982&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Historia del Perú Republicano</em>. Lima: Ediciones Búho.</p>



<p class="has-text-align-right"></p>



<p></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Recuerdos de Don Pepe Valdez sobre la Historia Política de Arequipa</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/recuerdos-pepe-valdez-historia-politica-arequipa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Jul 2020 22:48:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Juan Carlos Nalvarte Lozada]]></category>
		<category><![CDATA[Arequipa]]></category>
		<category><![CDATA[ayuda]]></category>
		<category><![CDATA[comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[democracia cristiana]]></category>
		<category><![CDATA[devoción]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[obispos]]></category>
		<category><![CDATA[participación]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Popular Cristiano]]></category>
		<category><![CDATA[politica]]></category>
		<category><![CDATA[preocupación social]]></category>
		<category><![CDATA[religión]]></category>
		<category><![CDATA[socialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[teatro]]></category>
		<category><![CDATA[UNSA]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/?p=837</guid>

					<description><![CDATA[Hace exactamente un mes del fallecimiento de don José Valdez Pallete (1930-2020), gran promotor del teatro en Arequipa, dramaturgo y destacado periodista que trabajó, entre otros, en el diario “El Deber” y en “El Pueblo”. Quienes tuvimos la dicha de conocerlo no dejaremos de agradecer y extrañar su plácida elocuencia y su abierta y sincera [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Hace exactamente un mes del fallecimiento de don José Valdez Pallete (1930-2020), gran promotor del teatro en Arequipa, dramaturgo y destacado periodista que trabajó, entre otros, en el diario “El Deber” y en “El Pueblo”. Quienes tuvimos la dicha de conocerlo no dejaremos de agradecer y extrañar su plácida elocuencia y su abierta y sincera amistad.</p>



<p>Conocí a don Pepe en el dos mil siete, cuando él dirigía el grupo teatral del Centro Cultural Peruano Norteamericano. En ese entonces yo estaba por cursar el quinto de secundaria y nunca había tenido mayor interés en las artes escénicas. Sin embargo, era verano y no había mucho que hacer por las tardes, así que me dejé convencer por una amiga para unirme al elenco. Estuve casi un año y quedé totalmente encandilado. Don Pepe fue un verdadero maestro y un amigo disponible. Aprender de Don Pepe sobre todos los aspectos del teatro y conversar largamente con él en los cafés del centro fueron experiencias sumamente estimulantes. A mí, como seguramente a tantos otros, me contagio su pasión por el teatro y desde entonces nunca me he alejado mucho de las tablas.</p>



<p>El año pasado, por motivo de mi tesis doctoral, le realicé una entrevista en la que casi no hablamos de teatro, sino de movimientos sociales y partidos políticos en la historia de Arequipa de los que él fue testigo. A manera de homenaje al maestro que Dios tenga en su gloria transcribo algunos fragmentos que, estoy seguro, son un testimonio valioso para la historia política de nuestra ciudad.</p>



<p><strong>Sobre el ambiente religioso de la Arequipa de su niñez y juventud y la penetración comunista en la ciudad</strong></p>



<p>Juan Carlos Nalvarte Lozada<em>: ¿Cómo era el ambiente religioso de Arequipa?</em></p>



<p>José Valdez Pallete: No había mucha actividad, casi nada, de los grupos protestantes. Lo que más había era un grupo luterano y eso por la influencia en la educación, porque venían los alemanes que eran profesores y eso daba lugar a pequeñas reuniones que iban creciendo y era lo único que se mantenía seriamente porque la actividad de los demás grupos religiosos era muy débil.</p>



<p><em>Era combatida por la Iglesia, me imagino ¿o no?</em></p>



<p>Sí, pero como eran pequeños no merecía la pena tratarlos mucho. Entonces no había enfrentamientos ni públicamente ni privadamente. La actividad religiosa se concretaba a la actividad católica que era el noventa y cinco por ciento.</p>



<p><em>Más inclusive.</em></p>



<p>O quizás más, sí. Y los que discrepaban un poco eran los llamados agnósticos y eso por la influencia, a partir del año cuarenta y cinco, de la Unión Soviética. Porque había penetración soviética, había que defenderse, había algunas actividades de ese tipo. La penetración soviética fue muy grande y había revistas y libros que se repartían en Arequipa y llegaban toneladas de libros de Rusia a Arequipa y supongo a las demás ciudades de América Latina. Entonces el desarrollo del Partido Comunista del Perú ha sido en esas circunstancias, de la guerra, en donde habiendo una amistad bélica entre Estados Unidos y Rusia se permitió la penetración comunista en las universidades. Y en Arequipa solo había una universidad, la de San Agustín, no había más, no había universidades. Entonces la Universidad de San Agustín permitía que se formaban con la misma línea los estudiantes. Ya luego con motivos políticos comenzaron a surgir posturas de estudiantes que llegaron a los profesores y se formaron grupos, orientaciones, charlas. Hubo un movimiento un poquito sordo pero que avanzaba muy lentamente. Yo recuerdo haber ido al Partido Comunista ruso, pues, que funcionaba en una ferretería, en donde los trabajadores eran los dirigentes, que yo los miraba con cierta distancia porque pensaba que eran obreros analfabetos. Y no eran analfabetos. Y de allí salieron los dirigentes del Partido Comunista a hacer política general y con muy buenos resultados. Invitaban a intelectuales. Yo recuerdo haber ido a la ferretería que quedaba muy adentro de la calle, aquí en Ejercicios, en la calle Ejercicios o sea lo que es…</p>



<p><em>Álvarez Thomas.</em></p>



<p>Álvarez Thomas. Y encontrarme con intelectuales muy notables, con mucha altura, entre ellos Mario Polar Ugarteche. O sea ese era el nivel en que se manejaban los obreros que manejaban el partido comunista.</p>



<p><em>¿Y eso en qué años, más o menos, se acuerda?</em></p>



<p>Cincuenta.</p>



<p><strong>Sobre el ambiente universitario</strong></p>



<p><em>¿Usted en qué año entró a la Universidad?</em></p>



<p>Cuarenta y… habría que sacar la cuenta. Bueno exactamente no lo sé, pero ha sido por el año cuarenta y seis, cuarenta y ocho.</p>



<p><em>Pero en ese entonces ya había penetración comunista, cuando usted entró.</em></p>



<p>Sí, pero muy débil. Los jóvenes comunistas en la universidad presumían de ser cultos y realmente leían y miraban de mucha distancia a los intelectuales no comunistas, porque pensaban que ellos eran más cultos, pensaban más, leían más, tenían un horizonte cultural mucho más amplio. Yo me di con la sorpresa que obreros, obreros que ganaban salario, eran comunistas y cuando quise presumir para guardar distancia, porque yo era universitario, hablaba un poco en difícil o hacía mención de un autor. Me encontraba que ellos conocían lo mismo y mucho más. Y habían sido cultos. Leían o asistían a charlas. Entonces había un movimiento así, que a nadie la importaba porque eran muy pocos. Pero luego se desarrollaron.</p>



<p><em>Y me imagino, en lo sesentas se agudizó la situación. Justo leí en “El Pueblo” de esos años que estaban haciendo una especie de campaña contra el rector de la UNSA, que era Alfredo Corzo, si no me equivoco, decían que era comunista.</em></p>



<p>Alfredo Corzo Masías. ¿Decían que era comunista?</p>



<p><em>Sí, que era socialista, que era de izquierdas y que estaba apoyado por el FER.</em></p>



<p>Que era el grupo universitario insurgente. Porque, mira, yo no recuerdo como fue antes, pero cuando yo llegué a la universidad, se peleaban la presidencia de la Federación Universitaria un grupo de “chicos bien” con los apristas. Esos “chicos bien” terminaron siendo demócrata cristianos y resulta que se peleaban con los apristas la dirección de los grupos universitarios. Y entonces el FER era el grupo marxista y era insurgente y presionaba y cada vez estaba más cerca del gobierno estudiantil hasta que llegó el momento con Soto León Velarde y otros. Había un grupo de estudiantes universitarios muy estudiosos, muy estudiosos y muy capaces, muy inteligentes y llegaron a la cátedra. Ese grupo de estudiantes dirigentes marxista llegaron a la cátedra.</p>



<p><em>Y ahí es cuando la universidad se hace más o menos marxista</em>.</p>



<p>Sí.</p>



<p><em>Justo estaba leyendo que en el 62 o 63 ganan la presidencia de la Federación Universitaria.</em></p>



<p>Así es.</p>



<p><em>Incluso leí una noticia en la que decía que no dejaban graduarse a alumnos que no eran marxistas. O sea que había ese tipo de problemas.</em></p>



<p>Sí se generaban problemas así.</p>



<p><em>Hablé con el doctor Eusebio Quiroz y me dijo que era de la UNEC (Unión de Estudiantes Católicos) y que siempre se andaban peleando con los comunistas.</em></p>



<p>Sí, pero él es mucho menor que yo. Claro, él era uno de los notables del grupo cristiano porque era muy habilidoso para la broma, estudiaba Historia y él era simpatizante del movimiento católico, entonces estaba en la UNEC. Y el grupo de la UNEC que tenían inquietudes políticas llegaron al partido demócrata cristiano y fueron dirigentes de la juventud.</p>



<p><em>¿Y usted perteneció a un grupo de estos?</em></p>



<p>Yo he sido el primer secretario general de la Juventud Demócrata Cristiana. Yo no sé por qué se fijaban en mí. No era muy suelto. Yo no bebo, no iba a fiestas. Entonces solo me dedicaba a leer, a estudiar. Sería por eso.</p>



<p><em>Entonces estuvo en la Juventud Demócrata Cristiana. Y en algún otro grupo militó. ¿Acción Católica?</em></p>



<p>Sí, claro.</p>



<p><em>¿Usted fue de la Acción Católica?</em></p>



<p>Claro. Era lo mismo, eran los mismos dirigentes. O digamos, éramos los mismos dirigentes. Porque entramos a la Acción Católica Universitaria y los de la Acción Católica Universitaria tenían actividades políticas y llegaron al partido Demócrata Cristiano y allí ya empezaron los intereses particulares para ser candidatos al parlamento. Y había intereses de esa clase. Estudiantes exlasallistas y ex San José. Esos chicos, así un poco… distinguidos. Porque los católicos pobres se iban al otro partido, preferían irse con los comunistas, por razones económicas.</p>



<p><em>¿O sea los comunistas de entonces también eran católicos? O las bases por lo menos.</em></p>



<p>Sí, las bases sí.</p>



<p><strong>Sobre la Democracia Cristiana y Velasco Alvarado</strong></p>



<p><em>¿O sea usted militó en la Democracia Cristiana?</em></p>



<p>Sí, pertenecí al Comité Ejecutivo Departamental de la Democracia Cristiana.</p>



<p><em>¿Y cómo llegó a la Democracia Cristiana? ¿Por qué entró?</em></p>



<p>Porque era católico de formación. Tuve la suerte de tener un maestro sacerdotes en el colegio donde yo estudiaba que era el colegio Independencia. Yo he salido del colegio Independencia. Mis hermanos han salido de La Salle. Pero yo del colegio Independencia. Yo tenía compañeros cuyos padres eran agricultores y obreros, por lo tanto he tenido otra formación. Otra influencia.</p>



<p><em>¿Usted cree que podríamos decir que era natural que militantes de la Acción Católica pasen a la Democracia Cristiana?</em></p>



<p>Sí, muchísimos militantes de la Acción Católica pasaron a la Democracia Cristiana. Era una especie de célula política de la Acción Católica.</p>



<p><em>Hacia los años sesenta la Acción Católica empieza a decaer, mientras que la Democracia Cristiana se mantiene.</em></p>



<p>No, la Acción Católica cae ya por otro tipo de actividades, cayó en todo el Perú.</p>



<p><em>¿Por qué?</em></p>



<p>No sé, parece que era decisión del episcopado.</p>



<p><em>Claro, eso era dirigido por los obispos.</em></p>



<p>Sí, sí.</p>



<p><em>En cambio la Democracia Cristiana no.</em></p>



<p>No, pero era fruto de los profesores que salían de la Iglesia.</p>



<p><em>Cuando se partió la Democracia Cristiana, ¿qué papel jugó usted? ¿Con quién se fue? ¿Con Cornejo Chávez?</em></p>



<p>No hubo elección. La Democracia Cristiana en Arequipa, por lo menos, y creo que también en Lima, se partió a dedo: fulano sí, este no, este sí, este no. Entonces a mí me dijeron no. Yo no sabía. Yo me enteré que había habido eso el día que se partió el partido. Porque como eran mis amigos los otros yo les pregunté “¿a mí por qué no me han invitado?” “No, tú eres proletario, tú eres comunista”. Ni sé qué.</p>



<p><em>Entonces en Arequipa también se dividió el PPC y la Democracia Cristiana.</em></p>



<p>Sí, en todo el Perú.</p>



<p><em>¿Y usted se quedó en la Democracia Cristiana?</em></p>



<p>Sí, yo me quedé. A mí no me invitaron al PPC. Yo me quedé en la Democracia Cristiana porque estaba en la Democracia Cristiana. De la Democracia Cristiana salió el PPC, no hubo, digamos, una división democrática, no plantearon una alternativa a los militantes. En el PPC dijeron este sí, este no, este sí, este no.</p>



<p><em>Si no mal entiendo, es porque la Democracia Cristiana estaba virando hacia la izquierda.</em></p>



<p>Era de izquierda.</p>



<p><em>¿Desde siempre usted cree que la Democracia Cristiana era de izquierda?</em></p>



<p>Sí, claro que era de izquierda. Pero no era comunista, no era marxista, era izquierda. O sea, la Democracia Cristiana plantea que los gobiernos deben organizase favoreciendo al pueblo, favoreciendo el salario familiar y cuando uno lee un libro de la Democracia Cristiana y ve qué es el salario familiar, ve que es una remuneración que debe tener el obrero, o el trabajador en general, que le permita vivir en el sentido de tener alimentación, vestido, vivienda y un porcentaje para entretenimientos sanos. Todo eso debe formar parte del salario. Eso es lo que plantea la Democracia Cristiana. Entonces era izquierda pues. Porque los que estaban en la derecha eran los gerentes que no querían gastar más en el rubro de trabajo. Eso era el problema. El problema no era ideológico. Era de intereses. Entonces la Democracia Cristiana planteaba una democracia con todos esos cuestionamientos.</p>



<p><em>¿Y en el PPC?</em></p>



<p>En cambio en el PPC estaban todos los abogados que defendían los intereses económicos, los defensores de las empresas.</p>



<p><em>¿Qué opinó usted del golpe de Velasco?</em></p>



<p>Yo estaba de acuerdo con el nuevo régimen, con Velasco.</p>



<p><em>Claro, la Democracia Cristiana estaba de acuerdo con Velasco, lo apoyaron.</em></p>



<p>Claro, apoyamos a Velasco. Cuando se formó el SINAMOS me llamaron a trabajar ahí. Trabajamos con mucha honestidad, mucha altura y con buenos resultados. Mi labor era hacer actividad cultural, o sea, al pato lo echaron al agua. Y entonces trabajé. Probablemente te van a decir cosas negativas, pero en el SINAMOS, en materia cultural por lo menos, trabajamos en pueblos jóvenes, en distritos y provincias y hacíamos actividad cultural. Todo el pueblo de Arequipa tenía acceso a la cultura. Recién, porque ni antes de esa época tenía acceso, ni ahora tampoco tiene. Entonces, bajo la dirección de Velasco Alvarado se formó todas esas instituciones y yo trabajé llevando la cultura al pueblo. Eso sí fue realmente cierto: llevamos la cultura al pueblo. No como los discursos demagógicos que puedan decir. Yo sí llevé la cultura al pueblo. Arequipa se convirtió en un centro cultural realmente popular. Por lo menos, por mi lado, el SINAMOS fue un verdadero brazo de actividad popular.</p>



<p><em>¿Y usted todavía era militante de la Democracia Cristiana?</em></p>



<p>Claro, si estábamos aliados con Velasco. Estaba Cornejo Chávez en la dirección de El Comercio. Y Jorge Bolaños, que era un brillante joven, brillante, muy inteligente, fue diputado de Arequipa y trabajó en El Comercio.</p>



<p><em>¿El movimiento católico de Arequipa tenía entonces una gran variedad? Había la parte obrera, más cercana al pueblo y había un parte más elitista, cercana a la empresa.</em></p>



<p>Así es, así es.</p>



<p><em>¿Y qué recuerdos tiene de Héctor Cornejo Chávez?</em></p>



<p>Para mí ha sido el hombre más brillante que he conocido. Brillante, brillante. No sé cómo era personalmente, pero parece que era muy serio, muy responsable en sus actividades. Pero como político y como profesor de Derecho… excelente. Es autor de un tratado sobre familia.</p>



<p><em>¿Él se retiró de la política después, para enseñar?</em></p>



<p>Cornejo Chávez ser retiró de la política a raíz de su enfermedad. Le dio… él tuvo los primeros síntomas del Alzheimer y dejó la política y se fue a su casa, se acabó. Y supongo que el Alzheimer siguió avanzando, porque avanza. Y como su última actividad pública fue su alianza con el velasquismo eso le ocasión la enemistad de todas la autoridades y los gerentes y todos los que manejan la economía. Porque Velasco atacó la economía.</p>



<p><em>Y la Iglesia peruana, en general, apoyó a Velasco… Landázuri fue un gran aliado de Velasco</em></p>



<p>La Doctrina Social de la Iglesia era prácticamente el programa de Velasco. O al revés, el programa de Velasco era iluminado por la Doctrina Social de la Iglesia.</p>



<p><em>Me imagino que esta inquietud social era propia de los años sesenta. Creo que en los cincuenta el movimiento católico no tenía este cariz social tan acentuado. Talvez era un poco más espiritual. ¿Qué opina usted?</em></p>



<p>No, había criterios sociales y políticos en el catolicismo de Arequipa. Hablando del catolicismo de Arequipa por las personas conocidas. Héctor Cornejo, por ejemplo. Y también estaba Mario Polar Ugarteche, que no había sido tan de la Iglesia. Yo lo recuerdo a Héctor Cornejo que salía con una visión doctrinaria muy elevada y también recuerdo a Mario Polar Ugarteche que era muy culto y muy buen conversador y muy buen orador.</p>



<p><em>A él es al que encontró en el círculo comunista de la ferretería.</em></p>



<p>Sí. Claro lo invitaron a dar una charla, él va a dar la charla, no se compromete en nada pero sí puede decir lo que él piensa. Lógicamente teniendo en cuenta que los oyentes son comunista y toma cierta distancia en la conversación. Pero a él no le importaba mucho tampoco. Parece que ya quería ser político en esas épocas. Era profesor universitario, fue mi profesor. Algunos de esos dirigentes fueron mis profesores. Lástima que Héctor Cornejo no lo fuera. Pero Mario Polar Ugarteche sí, era un excelente conversador, un buen expositor. Y a la hora que se partió el partido, Héctor Cornejo Chávez se quedó en la Democracia Cristiana y Mario Polar Ugarteche se fue al Partido Popular Cristiano. Pero me imagino que a Héctor Cornejo no le dijeron que iban a partir el partido. Fue una sorpresa. A las cuatro en punto de la tarde de ese domingo que hubo votación salió el comunicado donde se anunciaba el nacimiento del PPC, para sorpresa de todo el mundo. Y la justificación es que a las cuatro ya todos habían votado y por lo tanto no modificaban nada en cuanto al resultado de las elecciones. Y los democristianos votaban como querían, pero ahora pues ya se habían partido. A partir de las cuatro de la tarde… un poco que me recuerda a García Lorca: “a las cinco en punto de la tarde…”, la Democracia Cristiana fue a las cuatro.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El diablo, Lumumba y los cocineros</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/diablo-lumumba-cocineros/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Oct 2019 21:16:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Nalvarte Lozada]]></category>
		<category><![CDATA[África]]></category>
		<category><![CDATA[americano]]></category>
		<category><![CDATA[Arequipa]]></category>
		<category><![CDATA[Bélgica]]></category>
		<category><![CDATA[cocina]]></category>
		<category><![CDATA[cocniero]]></category>
		<category><![CDATA[Congo]]></category>
		<category><![CDATA[diablo]]></category>
		<category><![CDATA[Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[Hitler]]></category>
		<category><![CDATA[Idi Amin]]></category>
		<category><![CDATA[Lumumba]]></category>
		<category><![CDATA[Masías]]></category>
		<category><![CDATA[Neyra]]></category>
		<category><![CDATA[Nixon]]></category>
		<category><![CDATA[panafricanismo]]></category>
		<category><![CDATA[rocoto relleno]]></category>
		<category><![CDATA[socialismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/?p=685</guid>

					<description><![CDATA[Alejandro Neyra, amenísimo narrador nacional y exministro de cultura, en una conferencia que dio en nuestra Universidad sobre la presencia de peruanos en la ficción, contó que en una ocasión revisando un libro de historia de la gastronomía se dio con la sorpresa de que el desavisado autor atribuía la invención del rocoto relleno a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Alejandro Neyra, amenísimo narrador nacional y exministro de cultura, en una conferencia que dio en nuestra Universidad sobre la presencia de peruanos en la ficción, contó que en una ocasión revisando un libro de historia de la gastronomía se dio con la sorpresa de que el desavisado autor atribuía la invención del rocoto relleno a un tal Manuel de Masías.</p>



<p>Quien conozca la obra del excepcional escritor arequipeño Carlos Herrera sabrá que Manuel de Masías es el personaje de uno de sus más famosos cuentos titulado&nbsp;<em>Historia de Manuel de Masías, el hombre que creó el rocoto relleno y cocinó para el diablo</em>. En este cuento, Manuel de Masías es un cocinero arequipeño que, hacia fines del siglo XVIII, cosechó fama en el Perú y en Europa, inventó el rocoto relleno y, ante la muerte de su hija, desciende a los infiernos y pacta con Lucifer: si es capaz de cocinar una cena que lo satisfaga podrá recuperar el alma de su adorada hija Delphine, lo que termina por lograr. Neyra comentaba que no era la primera vez que encontraba referencias a un personaje de ficción en una obra que no lo es, pero, una obra en la que además aparecía el Demonio, ya era un exceso.</p>



<p>Me acordé de esta anécdota y de este cocinero arequipeño ficticio cuando, revisando periódicos de los años sesenta para mi investigación doctoral, me encontré con un sugerente titular que relataba la historia de otro cocinero arequipeño, esta vez real. El titular reza:&nbsp;<em>Un arequipeño hizo el último banquete de Patricio Lumumba</em>. El texto que acompaña al titular nos da a conocer a Héctor Limay (que, en ese entonces, 1962, tenía treinta y nueve años), un cocinero arequipeño que estudió nueve años en Estados Unidos, se desempeñó como el cocinero de Palacio en el gobierno de Manuel Prado, cocinó para Richard Nixon y encandiló a Patrice Lumumba a punta de anticuchos y ceviche de corvina.</p>



<p>Para los lectores que no sepan quien fue Patrice Lumumba les cuento que fue un líder anticolonialista congolés que después de lograr la independencia de su país (que había sido sometido por Bélgica por más de setenta y cinco años) fue nombrado primer ministro. Lumumba se pronunció a favor del socialismo, lo que conllevó fuertes reparos por parte de las potencias occidentales. Esto, sumado a su panafricanismo radical, condujo a que Kasavubu, presidente del Congo, lo apresara y lo entregara a los rebeldes quienes lo torturaron, lo asesinaron y disolvieron su cuerpo en ácidos minerales.</p>



<p>Desestabilizado el régimen congoleño cayó presa de uno de los dictadores más sangrientos de la historia africana: Mobutu Sese Seko. Mobutu, que adoptó una postura anticomunista y se audodenominó&nbsp;<em>todo poderoso guerrero invencible</em>, gobernó el Congo de 1965 a 1997 y es considerado el mandatario más corrupto de África; de hecho, el término cleptocracia (sistema de gobierno en el que prima el interés por el enriquecimiento propio a costa de los bienes públicos) fue acuñado pensando en su régimen. Además, llevó a cabo una política de represión durísima y fue cómplice de los hutus ruandeses en el genocidio que acabó con cerca de un millón de tutsis.</p>



<p>Pero Mobutu no fue un caso aislado, luego del proceso de descolonización de África, los nuevos estados africanos cayeron presas de oscuros personajes megalómanos que cometieron las más delirantes y bestiales arbitrariedades para complacer sus enfermas ansias de poder. Así tenemos, por ejemplo, el caso de Jean-Bédel Bokassa, líder de la República Centroafricana y delirante admirador de Napoleón, que gastó veinticinco millones de dólares de un país pobrísimo para costear una coronación en la que se autoproclamó emperador. A esta coronación, realizada en un polideportivo fue invitado al Papa Juan Pablo II. Luego de que el Pontífice rechazara la invitación, el líder centroafricano, en venganza, se convirtió al islam. Bokassa era un autócrata extremadamente sanguinario: practicaba la antropofagia (tenía carne humana congelada en su refrigeradora), mataba a algunos de sus rivales con sus propias manos, tuvo cincuenta hijos en diecinueve mujeres distintas y obligó a los escolares de su atribulado país a llevar su retrato bordado en sus uniformes.</p>



<p>Otro excéntrico y cruel dictador africano fue el ugandés Idi Amin Dada, conocido por la película&nbsp;<em>El último rey de Escocia</em>. Él se hizo nombrar conquistador del imperio británico luego de expulsar a los diplomáticos ingleses de su país, fue un acérrimo admirador de Hitler y su régimen acabó con cerca de medio millón de personas de las maneras más salvajes posibles.</p>



<p>Luego de la descolonización impulsada por la ONU, el África negra se vio ante una encrucijada harto complicada: por un lado, la cultura africana era poco compatible con la mitología política moderna (estado, democracia, nación) que más bien sirvió para legitimar un despotismo salvaje que hizo explotar rencillas interétnicas que habían sido adormecidas por la colonización; por otro lado, los nuevos países africanos se vieron jalonados en medio de la lucha por la hegemonía del mundo entre soviéticos y estadounidenses, quienes no repararon en el bienestar de los africanos para poder acrecentar su poder. Las ilusiones de independencia y de bienestar se vieron frustradas por la miseria, la guerra, la corrupción y las tiranías más sangrientas y demenciales.</p>



<p>***</p>



<p>Ya lo sé, estimado lector, este artículo solo fue una vil excusa para difundir la obra de un excepcional escritor y un poco de historia de la descolonización de África, pero eso no quita que también podamos encontrar una enseñanza edificante: ahora, cuando quieran repetir el rocoto relleno o sientan que se excedieron con el americano y la culpa los embargue, acuérdense que tampoco el diablo ni un sesentero líder socialista congolés pudieron resistir a la sazón de un buen cocinero arequipeño.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las hijas de Arequipa y la épica y religiosa jornada de 1867</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/hijas-arequipa-epica-religiosa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Sep 2019 21:17:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Nalvarte Lozada]]></category>
		<category><![CDATA[África]]></category>
		<category><![CDATA[americano]]></category>
		<category><![CDATA[Arequipa]]></category>
		<category><![CDATA[Bélgica]]></category>
		<category><![CDATA[cocina]]></category>
		<category><![CDATA[cocniero]]></category>
		<category><![CDATA[Congo]]></category>
		<category><![CDATA[diablo]]></category>
		<category><![CDATA[Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[Hitler]]></category>
		<category><![CDATA[Idi Amin]]></category>
		<category><![CDATA[Lumumba]]></category>
		<category><![CDATA[Masías]]></category>
		<category><![CDATA[Neyra]]></category>
		<category><![CDATA[Nixon]]></category>
		<category><![CDATA[panafricanismo]]></category>
		<category><![CDATA[rocoto relleno]]></category>
		<category><![CDATA[socialismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/?p=687</guid>

					<description><![CDATA[Están de moda las adolescentes rebeldes. Tuvimos una muy grande en Arequipa. Si algún día, a pesar de mi falta de tiempo y talento, logro escribir un libro, que, a imitación del de Zweig, se titule&#160;Momentos estelares de Arequipa,&#160;la historia de la poetisa Felisa Moscoso y la gloriosa gesta de las mujeres arequipeñas en las [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Están de moda las adolescentes rebeldes. Tuvimos una muy grande en Arequipa.</p>



<p>Si algún día, a pesar de mi falta de tiempo y talento, logro escribir un libro, que, a imitación del de Zweig, se titule&nbsp;<em>Momentos estelares de Arequipa,</em>&nbsp;la historia de la poetisa Felisa Moscoso y la gloriosa gesta de las mujeres arequipeñas en las primeras horas de la revolución de 1867, sería una de las más relevantes y épicas.</p>



<p>Felisa María Moscoso nació en Arequipa en 1852. Fue hija de don Julián Moscoso y de doña Manuela Pacheco. Siendo muy niña la llevaron a Lampa, donde aprendió quechua y seguramente se empapó del espíritu de severidad y austeridad de la romanidad andina. Desde muy pequeña sintió vocación por las letras y publicó versos en el periódico&nbsp;<em>La Bolsa</em>&nbsp;que luego recopiló en un primer libro:&nbsp;<em>Flores Silvestres.</em>&nbsp;A estos les siguieron otros títulos como&nbsp;<em>Ligeros pensamientos consagrados a la mujer</em>,&nbsp;<em>Violetas mistianas</em>,&nbsp;<em>La Mujer</em>, etc. A los quince años contrajo nupcias con el abogado arequipeño Juan Manuel Chávez. Al enviudar de él, se desposó con el que sería héroe de la Guerra del Pacífico, el contralmirante Melitón Carbajal.</p>



<p>Cuando la poetisa solo tenía trece años, en 1865, el coronel Mariano Ignacio Prado, aliado con los liberales, llegó al poder luego de una revolución que derrocó al presidente Pezet. Buscando legitimar su gobierno, Prado convocó a elecciones para Presidente de la República y para un Congreso Constituyente que se encargaría de redactar una nueva carta constitucional que reemplazara a la Constitución moderada de 1860. Al mismo tiempo, con un Congreso dominado por liberales, se empezó una campaña de hostigamiento contra los enemigos del régimen y se emprendió una serie de medidas contrarias a la religión, como las restricciones al tañido de las campanas de las iglesias o la prohibición de tocar una campanilla reverencial cuando el sacerdote llevase el viático por las calles, como dictaba la tradición multisecular.</p>



<p>Al promulgarse la Constitución de 1867, de fuerte carácter liberal y con medidas consideradas anticlericales, el presidente mandó jurarla en todas las ciudades del país. A tal efecto, el prefecto de Arequipa, Miguel Valle Riestra, mandó armar un tabladillo en la plaza de armas. El día anterior al que se llevaría a cabo la juramentación, el 11 de setiembre de 1867, los ánimos de los arequipeños estaban caldeados. Hacia media mañana, la gente congregada en la plaza discutía a viva voz la imposibilidad de jurar una constitución impía. De pronto, se empezaron a oír vivas a la religión: «¡Viva la religión! ¡Viva la constitución del 60! ¡Muerte a la constitución blasfema! ¡Muera el gobierno apóstata!». Del gentío se destacó la figura de la joven poetisa Felisa Moscoso, quien, junto a otras valientes mujeres arequipeñas, se subió al tabladillo y exclamó:</p>



<p>«No podemos permitir tamaña afrenta a nuestra condición de creyentes, el gobierno nos insulta pretendiendo hacernos jurar una Constitución impía, que la juren todos los demonios y sus sirvientes, pero, los arequipeños, que tenemos a mucha honra ser católicos y estamos dispuestos a defender nuestra santa causa hasta con nuestras vidas: ¡No, no, no!»<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></p>



<p>Luego cogió una copia de la constitución que debía ser jurada y la quemó ante el júbilo y la algarabía de la catoliquísima población mistiana. Este fue el punto de partida de una de las más gloriosas revoluciones de nuestra historia. Luego de serios enfrentamientos con las fuerzas del orden, los arequipeños se hicieron con el control de su ciudad y reconocieron como su líder al general Pedro Diez Canseco, segundo vicepresidente del gobierno de Pezet, último gobierno constitucional legítimo.</p>



<p>Prado, a la cabeza de sus fuerzas, marchó a Arequipa para sofocar la revolución intentando tomar la ciudad. Para ello contaba con dos imponentes cañones, el más poderoso de los cuales fue interceptado en su traslado hacia Arequipa y destruido por los bravos revolucionarios. La ciudad resistió el sitio gallardamente. Prado no pudo tomarla y se vio obligado a regresar derrotado a Lima, donde el creciente descontento popular lo forzó a renunciar a la presidencia. Pedro Diez Canseco asumió el cargo de jefe de estado de manera interina, restableció la Constitución de 1860 y convocó elecciones presidenciales de las que resultó triunfador José Balta.</p>



<p>De esta épica gesta, la poetisa nos legó un grandioso poema que sirve de crónica de tan bella gesta popular y auténtica:</p>



<p><strong>La jornada religiosa de 1867</strong></p>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow">
<p>Ciudad de las gloriosas tradiciones<br>cuna de los guerreros y poetas<br>heraldos de su fama, y las trompetas<br>que proclaman tus nobles ambiciones<br>que en patria y libertad están concretas</p>



<p>Un congreso de libres pensadores,<br>más bien demoledores,<br>trataba de reformas religiosas<br>con ánimo tenaz y empedernido<br>las practicas piadosas<br>queriendo exterminar, enfurecido.</p>



<p>Un reto a la conciencia religiosa<br>fue la marcha azarosa<br>de ese poder supremo en sus sesiones<br>denuestos se lanzaban a las creencias<br>y firmes convicciones<br>del país, que rechazó sus exigencias.</p>



<p>Arequipa se lanzó sola en la lucha,<br>solo su voz se escucha<br>aguardando su turno en la protesta<br>y en actitud serena e impotente<br>al gran día se apresta<br>para lanzar su reto prepotente.</p>



<p>Las vísperas para el día señalado<br>para el gran atentado,<br>las hijas de Arequipa, reunidas<br>preparaban su espléndida jornada,<br>firmes y decididas<br>a defender la religión sagrada.</p>



<p>Firmes en su ardoroso patriotismo,<br>con cristiano heroísmo,<br>se resuelve formar un imponente<br>comicio que anonade a los traidores<br>de la patria creyente<br>confesando la fe de sus mayores.</p>



<p>Me puse a la cabeza de ese grupo<br>y la suerte me cupo<br>de llevarlas al sitio designado<br>a cumplir el solemne juramento<br>en torno del tablado<br>que debía servir de monumento.</p>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow">
<p>Salté sobre el tablado y en mi diestra<br>ostentaba la muestra<br>de la constitución aborrecida<br>y después de alegar nuestro derecho,<br>con mano decidida<br>¡quemé las fojas! ¡consumé el hecho!</p>



<p>¡Viva la religión! Clamé enseguida.<br>Y esa voz repetida<br>por innúmeros labios, con locura,<br>fue como chispa eléctrica lanzada<br>que excitó la ternura<br>de ese pueblo, de fe tan acendrada.</p>



<p>Un batallón descarga sus fusiles<br>y llueven proyectiles<br>sobre niños, ancianos y mujeres.<br>Únicas combatientes en la plaza<br>inofensivos seres<br>de aquella multitud que no era escasa.</p>



<p>Esa misma tarde se batía<br>el pueblo, que sabía<br>su infalible derrota por la fuerza<br>que altanera y en su odio despechado<br>con intención perversa<br>al combate lo había provocado.</p>



<p>Once días después se convencieron<br>cuan ciegos estuvieron<br>al caer consumada su victoria<br>del pueblo con el bárbaro suplicio<br>que reflejó la gloria<br>de Arequipa en su propio sacrificio.</p>



<p>Todo el Perú se alzó como un solo hombre,<br>de Arequipa en el nombre,<br>y derrocó la injusta dictadura<br>dejando la magnífica enseñanza<br>de que muy poco dura<br>el poder del abuso y la acechanza.</p>



<p>Que no son las creencias religiosas<br>las causas peligrosas<br>de aquellas conmociones fatales.<br>Sino las malas leyes, en divorcio<br>con los fueros sociales,<br>de la pasión política en consorcio.</p>



<p>En guardia de los fueros de la historia<br>y honor de esta memoria,<br>rectifico los juicios extraviados<br>por el odio implacable de partido<br>y dejo consignados<br>esos hechos tal cual han sucedido.</p>
</div>
</div>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p><strong>Bibliografía</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Altuve-Febres Lores, F. (2001) «La constitución de 1867» en Revista Abogados N°6. Lima</li>



<li>Carpio Muñoz, J. (1980) Texao. Arequipa y Mostajo. T.1. Arequipa: Edición del autor.</li>



<li>García y García, E. (1926) La mujer peruana a través de los siglos. Lima: Imp. Americana</li>



<li><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a>Carpio Muñoz, J. (1980) Texao. Arequipa y Mostajo. T.1. Arequipa: Edición del autor.</li>
</ul>



<p></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
