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		<title>Outgrowing Dawkins: mitos que no quieren morir</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Nov 2020 21:03:58 +0000</pubDate>
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<p>Ciencia y religión están en conflicto. Esto es evidente, o al menos es lo que varios científicos y divulgadores como Lawrence Krauss, Steven Pinker, Jerry Coyne o P.Z. Myers sostienen de forma explícita o implícita en sus obras. Sus posiciones sobre el tema son de diversa índole, por ejemplo, que el auge del cristianismo fue responsable del debacle de la ciencia antigua, que la Iglesia del medievo suprimió el crecimiento de la ciencia, o que Galileo fue encarcelado y torturado por adherirse al copernicanismo, etc. (Cfr. Numbers, 2009). Entre estos autores destaca el biólogo Richard Dawkins, quien es conocido como uno de los iniciadores del&nbsp;<em>nuevo ateísmo</em>. La obra de Dawkins ha sido, en parte, una cruzada por probar el enfrentamiento entre ciencia y religión<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>, en la cual él enarbola la bandera de la ciencia. En el presente artículo someteremos a escrutinio, a partir del último libro de Dawkins, sus afirmaciones históricas sobre las relaciones entre ciencia y religión, y poner a prueba su veracidad.</p>



<p>En su nuevo libro<em> Outgrowing God </em>(2019), Dawkins ofrece una versión sintetizada de trabajos anteriores. Dividido en dos partes (<em>Goodbye God</em> y <em>Evolution and Beyond</em>), podría decirse que la primera es un resumen de las principales tesis de <em>The God Delusion (2006)</em>, y la segunda una versión comprimida de <em>The Blind Watchmaker</em> (1986)<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. Si bien nada tenemos que objetar a su capacidad de explicar la evolución por selección natural y no intentamos hacer una crítica filosófica de los argumentos explícitos con los que sustenta su ateísmo (por ejemplo, el argumento <em>one god further</em> popularizado por Dawkins<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>), el libro ofrece una excusa para abordar un tema implícito en prácticamente toda la obra de Dawkins: la ciencia en conflicto con la religión y como motor de secularización. Cabe advertir que <em>Outgrowing God</em> es una obra de carácter divulgativo<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>sin pretensión académica. Esto podría excusar sus fallos, aunque ofrezca otra clase de riesgo: filtra con destreza sus ideas implícitas sobre las relaciones entre ciencia y religión, reforzando mitos que no quieren morir<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>.</p>



<p>Una primera idea implícita en&nbsp;<em>Outgrowing God</em>&nbsp;es la&nbsp;<em>tesis del conflicto</em>, representada por Dawkins en figuras como Galileo, Darwin y Wegener. En su&nbsp;<em>Historia de los conflictos entre la religión y la ciencia,</em>&nbsp;J.W. Draper propuso una clave hermenéutica de la historia que aún hoy goza de popularidad: «la historia de la ciencia… es un relato del conflicto entre dos poderes contendientes: la fuerza expansiva del intelecto humano, por un lado, y la comprensión que surge de la fe tradicional y los intereses humanos, por otro» (Brooke, 2016, pág. 45). Dawkins asume dicho conflicto como queda patente en estas líneas:</p>



<p>«Antes de… Darwin, a casi todos les parecía absurdo que la belleza y la complejidad del mundo viviente pudieran haber surgido sin un diseñador». (p. 250)</p>



<p>«Esta atrevida verdad [que la tierra gira alrededor del sol] fue olvidada… fue redescubierta por Nicolás Copérnico… Era tan contraria al sentido común que Galileo fue amenazado con tortura por promoverla.» (p. 257)</p>



<p>«…los perseguidores de Galileo estaban asustados por la idea herética de que la Tierra gira y se mueve alrededor del sol… Pero eso no impide que sea verdad… Necesitas valor para enfrentar las conclusiones aterradoras… de la ciencia…» (p. 263)</p>



<p>«… para un ateo nada de esto presenta un problema porque… La evolución… lo explica, -y todo lo concerniente a la vida-, perfectamente bien.» (p. 170)</p>



<p>Dawkins se ciñe todavía al caso Galileo como paladín de la ciencia contra la fe. Sobre Galileo afirma que tuvo el valor de sostener una idea verdadera, considerada herética, ante la amenaza de tortura. Dawkins acierta en algo: Galileo no fue torturado (Finocchiaro, 2009); sin embargo, falla al afirmar que la idea de Copérnico era considerada herética por la jerarquía eclesial y que Galileo habría probado la verdad del heliocentrismo.</p>



<p>¿Era la idea de Galileo herética? Primero, habría que plantear la importante diferencia entre el entendimiento físico y el entendimiento astronómico (matemático) del mundo. La tradición de los físicos (aristotélicos, estoicos y atomistas) trataba de explicar la estructura <em>real</em> del Universo, a diferencia de la tradición matemática (ptolemaica), que buscaba dar cuenta de los fenómenos, llegando a verdades de carácter hipotético y provisional, sin alcance metafísico (de Asúa, 2019)<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>. A Galileo no se le hubiese acusado de sospecha de herejía si asumía el copernicanismo como hipótesis. De hecho, el papa Urbano VIII -amigo suyo, cabe añadir- le animaba a proseguir con el asunto copernicano con la condición de hacerlo “hipotéticamente”<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>. Es más, en 1624, «el Cardinal Zollern informó a Galileo que Urbano le había dicho que la Iglesia no había condenado la enseñanza de Copérnico como herética, sino sólo como imprudente» (McMullin, 2007, pág. 4, Cfr. Martínez, 2016)<a href="#_ftn8" name="_ftnref8"><sup>[8]</sup></a>.</p>



<p>Por otra parte, ha de considerarse la posición política de la Iglesia en ese momento. Dada la reforma luterana, «las autoridades de la Iglesia… eran en aquellos momentos especialmente sensibles ante quienes interpretaban por su cuenta la Biblia… porque el enfrentamiento con el protestantismo era muy fuerte» (Artigas, 2011, pág. 31); por ello, se privilegió la interpretación literal de las escrituras, incluso en aspectos físicos. Esto no quiere decir que la Iglesia haya tomado esta forma de interpretación como la única; de hecho, existía otra fundada en San Agustín (<em>De Genesi ad litteram</em>) a la que el mismo Galileo alude en su famosa <em>Carta a la Gran Duquesa de Toscana</em>. Por lo que, la interpelación del Santo Oficio fue, dadas las circunstancias, más severa de lo que hubiese sido en otro momento<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a>.</p>



<p>Dawkins también nos previene de afirmar verdades sin pruebas suficientes: «[Una precaución] Galileo, Darwin y Wegener propusieron ideas… sorprendentes y tenían razón. Muchas personas proponen ideas… sorprendentes y están equivocadas&#8230; [Tienes que] demostrar que tu idea es correcta». (p. 269) ¿Demostró Galileo su posición? Dos respuestas pueden proporcionarse: La primera es que, paradójicamente, con respecto al sistema copernicano, Galileo creía haber demostrado su verdad, lo cual no era cierto, y que, con respecto a la compatibilidad del heliocentrismo con la Biblia, Galileo acertaba teológicamente (Artigas, 2011, pág. 34). Por otra parte, cuando los teólogos usaban la palabra “demostración”, tenían en mente «el modelo griego de ciencia en el cual la garantía de verdad viene dada por la demostración a partir de principios que se consideraban indubitables» (de Asúa, 2009, pág. 21)<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a>; si bien se admite demostraciones distintas en la ciencia actual, la demostración de Galileo era, para la época, además de errónea, insuficiente<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a>.</p>



<p>¿Qué hay de Darwin? Dawkins sostiene que, antes del darwinismo, se necesitaba de un dios diseñador. Afirmación que hace eco de su famosa frase: «Darwin hizo posible el ser un ateo intelectualmente realizado» (Dawkins, 1986, pág. 27), la cual es falsa histórica e intelectualmente. Por ejemplo, un defensor acérrimo de Darwin, T. H. Huxley, reconocía -a pesar de su anticlericalismo- los límites en el conflicto evolución y religión, posibilitando una complementariedad interpretativa (Brooke J. H., 2016). James Moore, biógrafo de Darwin, afirma que la teología protestante “ortodoxa” «veía con buenos ojos la hebra que conducía desde la teología natural de Paley hasta la noción de selección natural»<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a> (de Asúa, 2009, pág. 9). De hecho, no sólo en el darwinismo existen diversas interpretaciones científicas favorables a la teología. Un par de ejemplos (Brooke J. , 2013): en el siglo XVII, Tindal consideraba que la antigua teoría atomista era un vehículo de secularización; sin embargo, en el mismo siglo, Bacon decía que el atomismo está en mayor necesidad del teísmo que la cosmología aristotélica. En el siglo XIX Hermann Kolbe usaba la química en apoyo de la teología a la par que Marcellin Berthelot decía que la química nos daba lecciones de secularismo. En ese sentido, «las teorías científicas han sido y son susceptibles a lecturas teístas y naturalistas, históricamente han provisto de recursos a ambas, para lo sacro y lo profano, dependiendo de cómo han sido interpretadas» (Brooke J. , 2013)<a href="#_ftn13" name="_ftnref13"><sup>[13]</sup></a>. Por último, el asunto de Darwin es más grave aún si se considera que la afirmación de Dawkins acerca de la intrínseca capacidad del darwinismo para “acabar con Dios” no la mantuvo el propio Darwin. Este es uno de los mitos que desmonta James Moore (2009) quien afirma que las enseñanzas de Darwin fueron vistas en consonancia a una fuerte fe y esperanza religiosa, siendo su entierro en Westminster un signo de reconciliación entre ciencia y fe.</p>



<p>Por todo esto, nos parece que las afirmaciones históricas de Dawkins deben ser tomadas con cuidado. Nuestro autor puede ser buen biólogo, pero hace un flaco favor a la historia de las relaciones entre ciencia y religión. Continúa perpetuando mitos históricos que deben quedar en el pasado. Felizmente la investigación histórica actual nos permite abandonar las tesis de Dawkins y acercarnos a la historia conociéndola como ella es: un conjunto de eventos en donde las interacciones entre ciencia y religión son complejas. Quisiéramos terminar aludiendo al propio Dawkins en su primer capítulo, en donde afirma que si los padres fundadores de los Estados Unidos hubiesen vivido después de Darwin serían ateos, pero que no puede probarlo. Tiene toda la razón: no puede probarlo.</p>



<p class="has-text-align-right">Gonzalo Flores-Castro Lingán</p>



<p><strong>Referencias</strong></p>



<p>Artigas, M. (2011).&nbsp;<em>Ciencia, Razón y Fe</em>&nbsp;(2da ed.). Pamplona: EUNSA.</p>



<p>Brooke, J. (2013). Science &amp; Secularization: Where the Myths Lie.&nbsp;<em>Ian Ramsey Centre for Science &amp; Religion.</em></p>



<p>Brooke, J. H. (2016).&nbsp;<em>Ciencia y religión.&nbsp;</em><em>Perspectivas históricas.</em>&nbsp;Santander: Sal Terrae.</p>



<p>Carroll, S. (2019). Entrevista sobre su libro «Something Deeply Hidden».&nbsp;<em>Joe Rogan Experience #1352</em>. (J. Rogan, Entrevistador)</p>



<p>Dawkins, R. (1986).&nbsp;<em>The Blind Watchmaker.</em>&nbsp;United Kingdom: Norton &amp; Company, Inc.</p>



<p>Dawkins, R. (2006).&nbsp;<em>The God Delusion.</em>&nbsp;United Kingdom: Bantam Books.</p>



<p>Dawkins, R. (21 de Octubre de 2019). Joe Rogan Experience #1366 – Richard Dawkins. (J. Rogan, Entrevistador)</p>



<p>Dawkins, R. (2019).&nbsp;<em>Outgrowing God: A Beginner’s Guide.</em>&nbsp;London: Bantam Press.</p>



<p>de Asúa, M. (2009). Darwin y las Iglesias de la Reforma durante la segunda mitad del siglo XIX. En M. de Asúa,&nbsp;<em>De cara a Darwin</em>&nbsp;(pág. capítulo 6). Buenos Aires: Lumen.</p>



<p>de Asúa, M. (2009). La Evolución y los Católicos. En M. de Asúa,&nbsp;<em>De cara a Darwin</em>&nbsp;(pág. Capítulo 7). Buenos Aires: Lumen.</p>



<p>de Asúa, M. (2019). Matemáticas y física.&nbsp;<em>Curso de «Relaciones Históricas entre Ciencia y Religión»</em>. Argentina: Universidad Austral.</p>



<p>Feser, E. (2011).&nbsp;<em>The «one god further» objection</em>. Obtenido de http://edwardfeser.blogspot.com/2011/04/one-god-further-objection.html</p>



<p>Finocchiaro, M. (2009). That Galileo was Imprisoned and Torture for Advocating Copernicanism. En R. Numbers,&nbsp;<em>Galileo Goes To Jail&nbsp;</em>(págs. 68-78). Harvard University Press.</p>



<p>Gingerich, O. (1982). El caso Galileo.&nbsp;<em>Investigación y Ciencia</em>(73), 86-96.</p>



<p>Martínez, R. (2016).&nbsp;<em>El caso Galileo</em>. Obtenido de Diccionario Interdisciplinar Austral: http://dia.austral.edu.ar/El_caso_Galileo</p>



<p>McMullin, E. (Abril de 2007).&nbsp;<em>El caso Galileo</em>. Obtenido de The Faraday Institute for Science and Religion: https://faraday-institute.org/resources/Faraday%20Papers/Faraday%20Paper%2015%20McMullin_SPAN.pdf</p>



<p>McMullin, E. (2009). The Galileo Affair: Two Decisions.&nbsp;<em>Journal for the History of Astronomy, 40</em>(2), 191-212.</p>



<p>Numbers, R. (ed.) (2009)&nbsp;<em>Galileo Goes to Jail</em>.<em>&nbsp;And Other Myths About Science and Religion.</em>&nbsp;Cambridge: Harvard University Press</p>



<p>Numbers, R., &amp; Hardin, J. (2018). The New Atheism. En J. Hardin, R. Numbers, &amp; R. Binzley,&nbsp;<em>The Warfare between Science &amp; Religion</em>&nbsp;(pág. (Capítulo 12)). Maryland: Johns Hopkins University Press (versión Kindle).</p>



<p>Russell, B. (1985).&nbsp;<em>My Philosophical Development.</em>&nbsp;London: Unwin Paperbacks.</p>



<p>Schunke, M. (2014) Review of «Where the Conflict Really Lies: Science, Religion and Naturalism». The Councilor: A Journal of the Social Studies, 75(1), 65-68</p>



<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> «[Dawkins sostiene que] existe un profundo conflicto entre ciencia y religión, particularmente aquellas religiones que se adhieren a la creencia que Dios actúa en la historia. Según Dawkins, las cosmovisiones religiosa y científica son incompatibles». (Schunke, 2014, p.66).</p>



<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Lo más original –y más objetable, y no científico- sea su adherencia a la idea de <em>Goldilocks universes</em> (p. 277).</p>



<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Una posible respuesta puede encontrarse en Feser (2011).</p>



<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Está escrita para un público joven, aunque con la intención de llegar a toda clase de público. Así lo afirma Dawkins en una reciente entrevista en el programa <em>The Joe Rogan Experience</em> (Dawkins, 2019).</p>



<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Según Numbers &amp; Hardin (2018), los nuevos ateos (que incluye a Dawkins), ignoran toda la investigación académica de los últimos cincuenta años, promoviendo la idea de enfrentamiento entre ciencia y religión.</p>



<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a>Esta distinción es fundamental y sigue siendo actual. Bertrand Russell (1985, pág. 13) afirmaría que «No siempre se cae en la cuenta de lo… abstracta que resulta… la información proporcionada por la física teórica. Establece ciertas ecuaciones… que permite lidiar con la estructura lógica de los fenómenos, dejando completamente en la oscuridad el carácter intrínseco de los fenómenos…». Y Sean Carroll (2019), sobre la mecánica cuántica: «… los físicos entienden la mecánica cuántica de la misma manera que alguien que posee un smarthphone entiende el smartphone, saben cómo usar las aplicaciones,… [pero] no saben lo que está sucediendo adentro… así son los físicos con la mecánica cuántica… la usan, pueden hacer predicciones muy precisas, pero si les preguntas qué está pasando realmente… [ellos] dirán «…eso no es nuestro trabajo, ciñámonos a las predicciones».</p>



<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Por desgracia, Galileo entendió el término más o menos en sentido moderno&nbsp;(McMullin, El caso Galileo, 2007).</p>



<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Cabe aclarar que, «en junio de 1633, Galileo fue sentenciado por “vehemente” sospecha de herejía» y que «el estatus de la doctrina copernicana en sí se dejó en la indefinición» (McMullin, El caso Galileo, 2007). Por tanto, el veredicto era técnicamente adecuado, pero no por ello era realmente condenada la doctrina copernicana como herética.</p>



<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Un ejemplo: Diego de Zúñiga – probablemente el filósofo escolástico agustino más importante de la segunda mitad del siglo XVI-, enseñaba Filosofía y Teología en la Universidad de Salamanca y «adoptó el sistema copernicano en el contexto de su comentario sobre Job 9,6» (Brooke J. H., 2016, pág. 121).</p>



<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Es más, la certeza mediante <em>verificación experimental</em> (que es lo que Galileo reclamaba) es negada por la filosofía de la ciencia <em>actual</em>. Owen Gingerich, astrónomo emérito del <em>Smithsonian Astrophysical Observatory</em> y ex profesor de astronomía e historia de la ciencia en Harvard afirmaba que, «es una ironía de la historia que los propios métodos galileanos de argumentación científica sirvieran como instrumentos para hacer ver que lo que en ciencia se tiene por verdadero es tan sólo lo razonable o lo probable; la verdad no puede ser nunca definitiva ni absoluta» (Gingerich, 1982).</p>



<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Cabría añadir que Galileo nunca abordó explícitamente la cuestión de la “tercera forma de ver el mundo”, la de Tycho Brahe (McMullin, 2009, pág. 199).</p>



<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Por medio del concepto de adaptación.</p>



<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a>Para la mentalidad de un católico puede parecerle fascinante que haya un conflicto, pues sus pruebas de la existencia de Dios suelen ser metafísicas. Habría que añadir que, históricamente, la mentalidad anglicana -donde surge Darwin- se desarrolla en base a una teología natural al estilo de William Paley y no al estilo de Tomás de Aquino.</p>



<p></p>



<p></p>



<p></p>
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		<title>Recuerdos de Don Pepe Valdez sobre la Historia Política de Arequipa</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/recuerdos-pepe-valdez-historia-politica-arequipa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Jul 2020 22:48:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Juan Carlos Nalvarte Lozada]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace exactamente un mes del fallecimiento de don José Valdez Pallete (1930-2020), gran promotor del teatro en Arequipa, dramaturgo y destacado periodista que trabajó, entre otros, en el diario “El Deber” y en “El Pueblo”. Quienes tuvimos la dicha de conocerlo no dejaremos de agradecer y extrañar su plácida elocuencia y su abierta y sincera [&#8230;]]]></description>
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<p>Hace exactamente un mes del fallecimiento de don José Valdez Pallete (1930-2020), gran promotor del teatro en Arequipa, dramaturgo y destacado periodista que trabajó, entre otros, en el diario “El Deber” y en “El Pueblo”. Quienes tuvimos la dicha de conocerlo no dejaremos de agradecer y extrañar su plácida elocuencia y su abierta y sincera amistad.</p>



<p>Conocí a don Pepe en el dos mil siete, cuando él dirigía el grupo teatral del Centro Cultural Peruano Norteamericano. En ese entonces yo estaba por cursar el quinto de secundaria y nunca había tenido mayor interés en las artes escénicas. Sin embargo, era verano y no había mucho que hacer por las tardes, así que me dejé convencer por una amiga para unirme al elenco. Estuve casi un año y quedé totalmente encandilado. Don Pepe fue un verdadero maestro y un amigo disponible. Aprender de Don Pepe sobre todos los aspectos del teatro y conversar largamente con él en los cafés del centro fueron experiencias sumamente estimulantes. A mí, como seguramente a tantos otros, me contagio su pasión por el teatro y desde entonces nunca me he alejado mucho de las tablas.</p>



<p>El año pasado, por motivo de mi tesis doctoral, le realicé una entrevista en la que casi no hablamos de teatro, sino de movimientos sociales y partidos políticos en la historia de Arequipa de los que él fue testigo. A manera de homenaje al maestro que Dios tenga en su gloria transcribo algunos fragmentos que, estoy seguro, son un testimonio valioso para la historia política de nuestra ciudad.</p>



<p><strong>Sobre el ambiente religioso de la Arequipa de su niñez y juventud y la penetración comunista en la ciudad</strong></p>



<p>Juan Carlos Nalvarte Lozada<em>: ¿Cómo era el ambiente religioso de Arequipa?</em></p>



<p>José Valdez Pallete: No había mucha actividad, casi nada, de los grupos protestantes. Lo que más había era un grupo luterano y eso por la influencia en la educación, porque venían los alemanes que eran profesores y eso daba lugar a pequeñas reuniones que iban creciendo y era lo único que se mantenía seriamente porque la actividad de los demás grupos religiosos era muy débil.</p>



<p><em>Era combatida por la Iglesia, me imagino ¿o no?</em></p>



<p>Sí, pero como eran pequeños no merecía la pena tratarlos mucho. Entonces no había enfrentamientos ni públicamente ni privadamente. La actividad religiosa se concretaba a la actividad católica que era el noventa y cinco por ciento.</p>



<p><em>Más inclusive.</em></p>



<p>O quizás más, sí. Y los que discrepaban un poco eran los llamados agnósticos y eso por la influencia, a partir del año cuarenta y cinco, de la Unión Soviética. Porque había penetración soviética, había que defenderse, había algunas actividades de ese tipo. La penetración soviética fue muy grande y había revistas y libros que se repartían en Arequipa y llegaban toneladas de libros de Rusia a Arequipa y supongo a las demás ciudades de América Latina. Entonces el desarrollo del Partido Comunista del Perú ha sido en esas circunstancias, de la guerra, en donde habiendo una amistad bélica entre Estados Unidos y Rusia se permitió la penetración comunista en las universidades. Y en Arequipa solo había una universidad, la de San Agustín, no había más, no había universidades. Entonces la Universidad de San Agustín permitía que se formaban con la misma línea los estudiantes. Ya luego con motivos políticos comenzaron a surgir posturas de estudiantes que llegaron a los profesores y se formaron grupos, orientaciones, charlas. Hubo un movimiento un poquito sordo pero que avanzaba muy lentamente. Yo recuerdo haber ido al Partido Comunista ruso, pues, que funcionaba en una ferretería, en donde los trabajadores eran los dirigentes, que yo los miraba con cierta distancia porque pensaba que eran obreros analfabetos. Y no eran analfabetos. Y de allí salieron los dirigentes del Partido Comunista a hacer política general y con muy buenos resultados. Invitaban a intelectuales. Yo recuerdo haber ido a la ferretería que quedaba muy adentro de la calle, aquí en Ejercicios, en la calle Ejercicios o sea lo que es…</p>



<p><em>Álvarez Thomas.</em></p>



<p>Álvarez Thomas. Y encontrarme con intelectuales muy notables, con mucha altura, entre ellos Mario Polar Ugarteche. O sea ese era el nivel en que se manejaban los obreros que manejaban el partido comunista.</p>



<p><em>¿Y eso en qué años, más o menos, se acuerda?</em></p>



<p>Cincuenta.</p>



<p><strong>Sobre el ambiente universitario</strong></p>



<p><em>¿Usted en qué año entró a la Universidad?</em></p>



<p>Cuarenta y… habría que sacar la cuenta. Bueno exactamente no lo sé, pero ha sido por el año cuarenta y seis, cuarenta y ocho.</p>



<p><em>Pero en ese entonces ya había penetración comunista, cuando usted entró.</em></p>



<p>Sí, pero muy débil. Los jóvenes comunistas en la universidad presumían de ser cultos y realmente leían y miraban de mucha distancia a los intelectuales no comunistas, porque pensaban que ellos eran más cultos, pensaban más, leían más, tenían un horizonte cultural mucho más amplio. Yo me di con la sorpresa que obreros, obreros que ganaban salario, eran comunistas y cuando quise presumir para guardar distancia, porque yo era universitario, hablaba un poco en difícil o hacía mención de un autor. Me encontraba que ellos conocían lo mismo y mucho más. Y habían sido cultos. Leían o asistían a charlas. Entonces había un movimiento así, que a nadie la importaba porque eran muy pocos. Pero luego se desarrollaron.</p>



<p><em>Y me imagino, en lo sesentas se agudizó la situación. Justo leí en “El Pueblo” de esos años que estaban haciendo una especie de campaña contra el rector de la UNSA, que era Alfredo Corzo, si no me equivoco, decían que era comunista.</em></p>



<p>Alfredo Corzo Masías. ¿Decían que era comunista?</p>



<p><em>Sí, que era socialista, que era de izquierdas y que estaba apoyado por el FER.</em></p>



<p>Que era el grupo universitario insurgente. Porque, mira, yo no recuerdo como fue antes, pero cuando yo llegué a la universidad, se peleaban la presidencia de la Federación Universitaria un grupo de “chicos bien” con los apristas. Esos “chicos bien” terminaron siendo demócrata cristianos y resulta que se peleaban con los apristas la dirección de los grupos universitarios. Y entonces el FER era el grupo marxista y era insurgente y presionaba y cada vez estaba más cerca del gobierno estudiantil hasta que llegó el momento con Soto León Velarde y otros. Había un grupo de estudiantes universitarios muy estudiosos, muy estudiosos y muy capaces, muy inteligentes y llegaron a la cátedra. Ese grupo de estudiantes dirigentes marxista llegaron a la cátedra.</p>



<p><em>Y ahí es cuando la universidad se hace más o menos marxista</em>.</p>



<p>Sí.</p>



<p><em>Justo estaba leyendo que en el 62 o 63 ganan la presidencia de la Federación Universitaria.</em></p>



<p>Así es.</p>



<p><em>Incluso leí una noticia en la que decía que no dejaban graduarse a alumnos que no eran marxistas. O sea que había ese tipo de problemas.</em></p>



<p>Sí se generaban problemas así.</p>



<p><em>Hablé con el doctor Eusebio Quiroz y me dijo que era de la UNEC (Unión de Estudiantes Católicos) y que siempre se andaban peleando con los comunistas.</em></p>



<p>Sí, pero él es mucho menor que yo. Claro, él era uno de los notables del grupo cristiano porque era muy habilidoso para la broma, estudiaba Historia y él era simpatizante del movimiento católico, entonces estaba en la UNEC. Y el grupo de la UNEC que tenían inquietudes políticas llegaron al partido demócrata cristiano y fueron dirigentes de la juventud.</p>



<p><em>¿Y usted perteneció a un grupo de estos?</em></p>



<p>Yo he sido el primer secretario general de la Juventud Demócrata Cristiana. Yo no sé por qué se fijaban en mí. No era muy suelto. Yo no bebo, no iba a fiestas. Entonces solo me dedicaba a leer, a estudiar. Sería por eso.</p>



<p><em>Entonces estuvo en la Juventud Demócrata Cristiana. Y en algún otro grupo militó. ¿Acción Católica?</em></p>



<p>Sí, claro.</p>



<p><em>¿Usted fue de la Acción Católica?</em></p>



<p>Claro. Era lo mismo, eran los mismos dirigentes. O digamos, éramos los mismos dirigentes. Porque entramos a la Acción Católica Universitaria y los de la Acción Católica Universitaria tenían actividades políticas y llegaron al partido Demócrata Cristiano y allí ya empezaron los intereses particulares para ser candidatos al parlamento. Y había intereses de esa clase. Estudiantes exlasallistas y ex San José. Esos chicos, así un poco… distinguidos. Porque los católicos pobres se iban al otro partido, preferían irse con los comunistas, por razones económicas.</p>



<p><em>¿O sea los comunistas de entonces también eran católicos? O las bases por lo menos.</em></p>



<p>Sí, las bases sí.</p>



<p><strong>Sobre la Democracia Cristiana y Velasco Alvarado</strong></p>



<p><em>¿O sea usted militó en la Democracia Cristiana?</em></p>



<p>Sí, pertenecí al Comité Ejecutivo Departamental de la Democracia Cristiana.</p>



<p><em>¿Y cómo llegó a la Democracia Cristiana? ¿Por qué entró?</em></p>



<p>Porque era católico de formación. Tuve la suerte de tener un maestro sacerdotes en el colegio donde yo estudiaba que era el colegio Independencia. Yo he salido del colegio Independencia. Mis hermanos han salido de La Salle. Pero yo del colegio Independencia. Yo tenía compañeros cuyos padres eran agricultores y obreros, por lo tanto he tenido otra formación. Otra influencia.</p>



<p><em>¿Usted cree que podríamos decir que era natural que militantes de la Acción Católica pasen a la Democracia Cristiana?</em></p>



<p>Sí, muchísimos militantes de la Acción Católica pasaron a la Democracia Cristiana. Era una especie de célula política de la Acción Católica.</p>



<p><em>Hacia los años sesenta la Acción Católica empieza a decaer, mientras que la Democracia Cristiana se mantiene.</em></p>



<p>No, la Acción Católica cae ya por otro tipo de actividades, cayó en todo el Perú.</p>



<p><em>¿Por qué?</em></p>



<p>No sé, parece que era decisión del episcopado.</p>



<p><em>Claro, eso era dirigido por los obispos.</em></p>



<p>Sí, sí.</p>



<p><em>En cambio la Democracia Cristiana no.</em></p>



<p>No, pero era fruto de los profesores que salían de la Iglesia.</p>



<p><em>Cuando se partió la Democracia Cristiana, ¿qué papel jugó usted? ¿Con quién se fue? ¿Con Cornejo Chávez?</em></p>



<p>No hubo elección. La Democracia Cristiana en Arequipa, por lo menos, y creo que también en Lima, se partió a dedo: fulano sí, este no, este sí, este no. Entonces a mí me dijeron no. Yo no sabía. Yo me enteré que había habido eso el día que se partió el partido. Porque como eran mis amigos los otros yo les pregunté “¿a mí por qué no me han invitado?” “No, tú eres proletario, tú eres comunista”. Ni sé qué.</p>



<p><em>Entonces en Arequipa también se dividió el PPC y la Democracia Cristiana.</em></p>



<p>Sí, en todo el Perú.</p>



<p><em>¿Y usted se quedó en la Democracia Cristiana?</em></p>



<p>Sí, yo me quedé. A mí no me invitaron al PPC. Yo me quedé en la Democracia Cristiana porque estaba en la Democracia Cristiana. De la Democracia Cristiana salió el PPC, no hubo, digamos, una división democrática, no plantearon una alternativa a los militantes. En el PPC dijeron este sí, este no, este sí, este no.</p>



<p><em>Si no mal entiendo, es porque la Democracia Cristiana estaba virando hacia la izquierda.</em></p>



<p>Era de izquierda.</p>



<p><em>¿Desde siempre usted cree que la Democracia Cristiana era de izquierda?</em></p>



<p>Sí, claro que era de izquierda. Pero no era comunista, no era marxista, era izquierda. O sea, la Democracia Cristiana plantea que los gobiernos deben organizase favoreciendo al pueblo, favoreciendo el salario familiar y cuando uno lee un libro de la Democracia Cristiana y ve qué es el salario familiar, ve que es una remuneración que debe tener el obrero, o el trabajador en general, que le permita vivir en el sentido de tener alimentación, vestido, vivienda y un porcentaje para entretenimientos sanos. Todo eso debe formar parte del salario. Eso es lo que plantea la Democracia Cristiana. Entonces era izquierda pues. Porque los que estaban en la derecha eran los gerentes que no querían gastar más en el rubro de trabajo. Eso era el problema. El problema no era ideológico. Era de intereses. Entonces la Democracia Cristiana planteaba una democracia con todos esos cuestionamientos.</p>



<p><em>¿Y en el PPC?</em></p>



<p>En cambio en el PPC estaban todos los abogados que defendían los intereses económicos, los defensores de las empresas.</p>



<p><em>¿Qué opinó usted del golpe de Velasco?</em></p>



<p>Yo estaba de acuerdo con el nuevo régimen, con Velasco.</p>



<p><em>Claro, la Democracia Cristiana estaba de acuerdo con Velasco, lo apoyaron.</em></p>



<p>Claro, apoyamos a Velasco. Cuando se formó el SINAMOS me llamaron a trabajar ahí. Trabajamos con mucha honestidad, mucha altura y con buenos resultados. Mi labor era hacer actividad cultural, o sea, al pato lo echaron al agua. Y entonces trabajé. Probablemente te van a decir cosas negativas, pero en el SINAMOS, en materia cultural por lo menos, trabajamos en pueblos jóvenes, en distritos y provincias y hacíamos actividad cultural. Todo el pueblo de Arequipa tenía acceso a la cultura. Recién, porque ni antes de esa época tenía acceso, ni ahora tampoco tiene. Entonces, bajo la dirección de Velasco Alvarado se formó todas esas instituciones y yo trabajé llevando la cultura al pueblo. Eso sí fue realmente cierto: llevamos la cultura al pueblo. No como los discursos demagógicos que puedan decir. Yo sí llevé la cultura al pueblo. Arequipa se convirtió en un centro cultural realmente popular. Por lo menos, por mi lado, el SINAMOS fue un verdadero brazo de actividad popular.</p>



<p><em>¿Y usted todavía era militante de la Democracia Cristiana?</em></p>



<p>Claro, si estábamos aliados con Velasco. Estaba Cornejo Chávez en la dirección de El Comercio. Y Jorge Bolaños, que era un brillante joven, brillante, muy inteligente, fue diputado de Arequipa y trabajó en El Comercio.</p>



<p><em>¿El movimiento católico de Arequipa tenía entonces una gran variedad? Había la parte obrera, más cercana al pueblo y había un parte más elitista, cercana a la empresa.</em></p>



<p>Así es, así es.</p>



<p><em>¿Y qué recuerdos tiene de Héctor Cornejo Chávez?</em></p>



<p>Para mí ha sido el hombre más brillante que he conocido. Brillante, brillante. No sé cómo era personalmente, pero parece que era muy serio, muy responsable en sus actividades. Pero como político y como profesor de Derecho… excelente. Es autor de un tratado sobre familia.</p>



<p><em>¿Él se retiró de la política después, para enseñar?</em></p>



<p>Cornejo Chávez ser retiró de la política a raíz de su enfermedad. Le dio… él tuvo los primeros síntomas del Alzheimer y dejó la política y se fue a su casa, se acabó. Y supongo que el Alzheimer siguió avanzando, porque avanza. Y como su última actividad pública fue su alianza con el velasquismo eso le ocasión la enemistad de todas la autoridades y los gerentes y todos los que manejan la economía. Porque Velasco atacó la economía.</p>



<p><em>Y la Iglesia peruana, en general, apoyó a Velasco… Landázuri fue un gran aliado de Velasco</em></p>



<p>La Doctrina Social de la Iglesia era prácticamente el programa de Velasco. O al revés, el programa de Velasco era iluminado por la Doctrina Social de la Iglesia.</p>



<p><em>Me imagino que esta inquietud social era propia de los años sesenta. Creo que en los cincuenta el movimiento católico no tenía este cariz social tan acentuado. Talvez era un poco más espiritual. ¿Qué opina usted?</em></p>



<p>No, había criterios sociales y políticos en el catolicismo de Arequipa. Hablando del catolicismo de Arequipa por las personas conocidas. Héctor Cornejo, por ejemplo. Y también estaba Mario Polar Ugarteche, que no había sido tan de la Iglesia. Yo lo recuerdo a Héctor Cornejo que salía con una visión doctrinaria muy elevada y también recuerdo a Mario Polar Ugarteche que era muy culto y muy buen conversador y muy buen orador.</p>



<p><em>A él es al que encontró en el círculo comunista de la ferretería.</em></p>



<p>Sí. Claro lo invitaron a dar una charla, él va a dar la charla, no se compromete en nada pero sí puede decir lo que él piensa. Lógicamente teniendo en cuenta que los oyentes son comunista y toma cierta distancia en la conversación. Pero a él no le importaba mucho tampoco. Parece que ya quería ser político en esas épocas. Era profesor universitario, fue mi profesor. Algunos de esos dirigentes fueron mis profesores. Lástima que Héctor Cornejo no lo fuera. Pero Mario Polar Ugarteche sí, era un excelente conversador, un buen expositor. Y a la hora que se partió el partido, Héctor Cornejo Chávez se quedó en la Democracia Cristiana y Mario Polar Ugarteche se fue al Partido Popular Cristiano. Pero me imagino que a Héctor Cornejo no le dijeron que iban a partir el partido. Fue una sorpresa. A las cuatro en punto de la tarde de ese domingo que hubo votación salió el comunicado donde se anunciaba el nacimiento del PPC, para sorpresa de todo el mundo. Y la justificación es que a las cuatro ya todos habían votado y por lo tanto no modificaban nada en cuanto al resultado de las elecciones. Y los democristianos votaban como querían, pero ahora pues ya se habían partido. A partir de las cuatro de la tarde… un poco que me recuerda a García Lorca: “a las cinco en punto de la tarde…”, la Democracia Cristiana fue a las cuatro.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p></p>
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		<title>Mariano Holguín, el obispo patriota</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/mariano-holguin-obispo-patriota/</link>
		
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		<pubDate>Tue, 07 Jul 2020 20:41:37 +0000</pubDate>
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<p>Entre los ilustres obispos que han servido de guía espiritual la diócesis de Arequipa, brilla singularmente Mariano Holguín, cuya profunda piedad, bondad de alma y acendrado celo pastoral le valieron ser comparado con San Ambrosio de Milán.</p>



<p>Mariano Holguín nació en 1860 en los suburbios de Arequipa. Desde niño mostró inclinación al estado sacerdotal cuando, al jugar con otros niños, remedaba respetuosamente las funciones sacerdotales y profería elocuentes sermones. Cuando tenía siete años vivió el levantamiento de la ciudad contra el gobierno liberal de Mariano Ignacio Prado por la promulgación de una constitución de tintes anticlericales. La revolución de 1867 acabó con la deposición del presidente y la abolición de la impía constitución. Estudió la educación primaria, secundaria y superior eclesiástica en el Seminario de San Jerónimo de Arequipa. Con veinte años recibió el hábito ceniciento de la Recoleta de San Francisco y cumplidos los veintiséis fue ordenado sacerdote por uno de los obispos peruanos más importantes del siglo XIX, un verdadero titán de la fe: monseñor Juan Ambrosio Huerta, obispo de Arequipa entre 1880 y 1897. Tuvo fama de ser un excelente orador sagrado y un esforzado misionero. Debido a su gran talento y piedad tuvo importantes puestos dentro de la orden franciscana hasta que fue nombrado obispo de Huaraz en 1904. En 1906 regresó a Arequipa luego de ser nombrado obispo de la diócesis, la que gobernó hasta su muerte en la nochebuena de 1945. Como en 1943 el obispado de Arequipa fue elevado a arquidiócesis, monseñor Holguín fue el primer arzobispo de la ciudad.</p>



<p>Como la diócesis de Tacna fue creada recién en 1944, monseñor Holguín tuvo bajo su jurisdicción esta provincia (así como la de Moquegua y Arica), incluso durante la ocupación chilena. De esto se sucedieron ciertos acontecimientos que demostraron el carácter patriota de nuestro obispo.</p>



<p>En 1911, bajo la acusación de promover la causa peruana (como no podía ser de otra manera), los curas peruanos fueron expulsados de Tacna y Arica. Monseñor Holguín, bajo cuya jurisdicción estaban las provincias cautivas, declaró el entredicho canónico, esto significa que mientras este durase no habría culto en todos los templos de estas provincias.</p>



<p>Monseñor Holguín tenía una gran angustia por este asunto. Por un lado, tenía que cumplir con las normas canónicas, pero por otro, le preocupaba la salud espiritual de la grey católica de Tacna y Arica. No fue hasta el 12 de agosto de 1915 cuando Monseñor Holguín recibió el espaldarazo de la Santa Sede y supo que actuaba con prudencia y justicia. El papa Benedicto XV lo nombró “Prelado Doméstico de Su Santidad” y “Asistente al Sacro Solio Pontificio”. En el Breve donde se anuncia estas condecoraciones (con las que estaba siendo incorporado a la nobleza romana) se lee: “…a Nos consta claramente y por experiencia que Vos estáis unido con la Cátedra de Roma por muy apretados lazos de obsequio y lealtad bien probados con hechos en el cumplimiento del cargo pastoral y en el empeño de promover los intereses de la religión católica…”<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>.</p>



<p>La Santa Sede autorizó que los capellanes castrenses en servicio atendieran espiritualmente a los militares chilenos y sus familias, pero los peruanos no querían ser atendidos por ellos. Sobre todo no querían que sus hijos fueran bautizados por los chilenos, por lo que ocurría que a veces las madres viajaban al Perú para poder dar a luz en la patria o esperaban la oportunidad de que un cura peruano bautizara a sus criaturas.</p>



<p>Mientas la misión norteamericana que mediaba ente los gobiernos chileno y peruano realizaba las gestiones necesarias que facilitarían la realización del tan ansiado plebiscito que decidiría la suerte de las provincias cautivas, monseñor Rafael Edwards, vicario castrense de Chile, dirigió una Instrucción Pastoral a los ciudadanos de Tacna y Arica en la que afirmaba que todos los que nacieron en la provincias después de 1880 eran chilenos y quien entre ellos no se considerase así debía ser tomado por perjuro y traidor. Además argüía que si permanecían con Chile tendría una mayor prosperidad material.</p>



<p>Monseñor Holguín se vio obligado a responder a esta instrucción con una Carta Pastoral fechada en 1925 en la que discute la jurisdicción del obispo chileno, afirma que él solo la tiene sobre los que hacen servicio en el ejército de Chile, personas impedidas para votar en el plebiscitos por lo que la Instrucción era totalmente impertinente y protesta contra la injustificable usurpación.</p>



<p>Asimismo, alega que la administración de un territorio que se detenta por un derecho tan precario como es la invasión militar no genera deberes de ciudadanía. Agrega luego que sobre los intereses materiales están los de la justicia, la conciencia y los deberes morales.</p>



<p>Termina diciendo:</p>



<p>Amados hijos: deseando vivamente que se restablezca el reinado de la Justicia, y con él, la verdadera paz, os recomendamos de nuevo: 1° Que elevéis ardientes plegarias al Dios de las naciones, para que en las presentes circunstancias haga brillar la Justicia que engrandece a los pueblos (Prov. XIV, 34); 2° Que alentéis una ilimitada confianza en la Divina Providencia, que bendecirá nuestros esfuerzos, haciendo triunfar la causa que defendemos, que es la de la Justicia y del Derecho a cuyo triunfo está vinculada la tranquilidad de la América; y 3° En fin; os exhortamos a que , puestos los ojos en Dios, que vela sobre los destinos de los pueblos, cumpláis decidida y valerosamente, los deberes sagrados que la conciencia os impone, sin dejaros intimidar por la violencia, que tal vez, pudieran ejercitar contra vosotros, los poderes de la tierra, o la injusticia de los hombres.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></p>



<p>Luego de la Pastoral, recibió Monseñor Holguín otro espaldarazo de la Santa Sede cuando el Papa le concedió la facultad de impartir la Bendición Papal con motivo de sus Bodas de Plata Episcopales.</p>



<p>El mismo año de la pastoral en setiembre, monseñor Holguín promovió una peregrinación a Chapi para solicitarle a la Santísima Virgen su intercesión en auxilio del Perú en el plebiscito que se llevaría. Pero, como se sabe el plebiscito no se llevó a cabo, ya que Chile, comprendiendo que perdería, llegó a una solución mediante la cual Tacna volvía al Perú y Arica se quedaba bajo la jurisdicción chilena.</p>



<p>Monseñor Holguín estuvo en la comisión encargada de recibir de forma oficial la provincia de Tacna para el Perú. El 28 de agosto, luego de instaladas la Comuna Provincial y la Corte Superior y enarbolado el pabellón nacional en la torre de la catedral, monseñor Holguín habló a la multitud que abarrotaba la plaza de armas:</p>



<p>Hijos míos, pleno de emoción dirijo mi palabra al pueblo que hoy se halla en torno a mi persona, así como mi corazón estuvo en todo momento junto a sus sacrificios y a sus legítimos anhelos. Sabe Dios cuánto le he rogado en el santo sacrificio de la misa para que apresurara esta hora que ha venido sin impedimento alguno gracias a su misericordia como un beneficio a la Patria en las horas más angustiosas de su existencia.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a></p>



<p>El 30 de agosto celebró una Misa de campaña en la plaza de armas. Finalizada la misa se entonó el Te Deum.</p>



<p>Revestido de los ornamentos pontificales, llevando el báculo y la mitra el Iltmo Obispo dijo la oración panegírica ante la inmensa concurrencia poseía de emoción inenarrable. Sus palabras inspiradas en el más puro patriotismo arrancó lágrimas a la multitud. Las mujeres postradas de hinojos oraban silenciosamente. La ceremonia culminó en imponente fervor cuando el Diocesano impartió la bendición episcopal sobre el pueblo.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a></p>



<p>El espíritu cívico de monseñor Holguín sería puesto a prueba nuevamente el primero de marzo de 1931 cuando tuvo que asumir por unas horas la jefatura del Estado peruano luego de que el presidente Sánchez Cerro se viera obligado a renunciar ante una junta de notables presidida por Su Excelencia, que a la sazón era jefe de la Iglesia peruana al desempeñar el cargo de Administrador Apostólico de la diócesis de Lima, luego de la renuncia del arzobispo Emilio Lissón, demasiado comprometido con el régimen de Leguía. Monseñor Holguín, ayudado de su amigo, el gran hombre de letras José de la Riva Agüero y Osma, organizó, ateniéndose a la constitución de 1860 que era tan querida por el pueblo peruano en contraposición de la constitución de 1920 proclamada por Leguía, el traspaso de mando a una nueva junta provisional presidida por el Presidente de la Corte Suprema, el doctor Ricardo Leoncio Elías, para que organizase las elecciones generales que designaran a un nuevo presidente.</p>



<p>Cuando Sánchez Cerro pasó por Panamá hacia el exilio europeo que se autoimpuso luego de su primer gobierno provisional, un periodista le preguntó cómo se le había ocurrido dejar el país en las manos de un obispo. El militar respondió: «Son las manos más honradas que hay en el Perú y en su báculo florecen las virtudes de Santo Toribio»<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>.</p>



<p>En la amenísima biografía que sobre monseñor Holguín escribe el padre Francisco Cabré, de la que he sacado la casi totalidad de información este artículo, se narra una anécdota que pinta perfectamente el carácter del obispo patriota y demuestra como toda su labor espiritual fue concebida como una labor para servir a su patria. Dice la anécdota que cuando un amigo le reclama al aún joven Mariano Holguín el que quiera ingresar al clero estando el Perú en plena guerra con Chile, el futuro arzobispo responde: “Precisamente, quiero hacerme religioso para hacer del bien de mi Patria”<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>. Monseñor Holguín tenía las cosas claras, sabía que el patriotismo nada tiene que ver con aquel ente de razón surgido de la politización de las comunidades provocada por la Revolución y sustentada en las anticristianas ideas de la Ilustración, llamado nación. Que la patria es un concepto prepolítico que conlleva el amor a los ancestros, el amor a lo que estos nos trasmiten: la tradición. Que el patriotismo es un deber para el cristiano que surge del cuarto mandamiento: amarás a tu padre y a tu madre. Monseñor Holguín entendía que por encima de la patria está Dios y que sirviendo a Dios se sirve a la patria.</p>



<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Citado en Fr. Francisco Cabré, O.F.M., <em>Biografía del&nbsp; Excmo. y Rvmo. Mons. Fr. Mariano Holguín, O.F.M. Primer Arzobispo de Arequipa Perú 1860-1945</em> (Lima: Editorial «San Antonio», 1959), 166.</p>



<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Cabré, O.F.M., 198.</p>



<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a>«Detalles completos de la entrega de Tacna»,&nbsp;<em>El Deber</em>, 31 de agosto de 1931, sec. Portada, 1.</p>



<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a>«Detalles completos de la entrega de Tacna», 1.</p>



<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a>&nbsp;Cabré, O.F.M.,&nbsp;<em>Biografía del&nbsp; Excmo. y Rvmo. Mons. Fr. Mariano Holguín, O.F.M. Primer Arzobispo de Arequipa Perú 1860-1945</em>, 210.</p>



<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a>Cabré, O.F.M., 191.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p></p>



<p></p>
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