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	<title>literatura &#8211; Blog Humanitas</title>
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		<title>La tarde de un escritor</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Sep 2020 22:32:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
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<p>La tarde de un escritor es una novela de Peter Handke, autor alemán premiado el año pasado con el Nobel de Literatura. Se trata de un texto corto, pero abundante en descripciones audaces y lúcidas que introducen fácilmente al lector en el mundo del texto. Este corto librito tiene como argumento fundamental el relato de un día habitual de un escritor que se encuentra también ante el atardecer de su propia carrera. El escritor decide dar un paseo y en el camino, sin saberlo, describe la realidad con una maravillosa profundidad que después no parece capaz de esculpir en el papel. Mi reflexión sobre esta lectura se concentra en una escueta descripción del trabajo del artista que Handke hace de la siguiente forma:</p>



<p><em>He empezado a escribir bajo el signo del relato.&nbsp;</em></p>



<p><em>Hay que seguir. Dejar que las cosas existan.</em></p>



<p><em>Hacerlas plausibles. Exponerlas. Legarlas.&nbsp;</em></p>



<p><em>Seguir elaborando la más fugaz de las materias, tu aliento;&nbsp;</em></p>



<p><em>ser su artesano.&nbsp;</em></p>



<p>Es el descubrimiento de un artista, más precisamente de un escritor: componer es poner el mundo en orden, hacerlo comprensible, desplegar toda la condensación del&nbsp;<em>ser-en-el-mundo</em>&nbsp;mientras se esculpe delicadamente en el papel. Cuando terminaba la corta novela de Handke, pensaba en esas palabras que el escritor en su ocaso enunciaba como reencontrando el sentido de su propia profesión.</p>



<p>En parte, el texto nos relata el contraste de interioridad que se oscurece frente a la luminosidad del mundo. El escritor preocupado por ser iluminado, por captar el orden de las cosas, se ve envuelto por su propio ruido, encadenado por la fuerza de su intuición, entumecido por el dolor de la observación e incapacitado para escribir por el frío de sus manos. Exigido por la novedad, fue perdiendo el valor de la cotidianeidad. Por eso, a la luminosidad del día se le oponía el ocaso de su corazón. Un atardecer lento que se parece mucho al mecanicismo que vivimos hoy en día.</p>



<p>Pensaba en mis adentros que esta imposibilidad no es sólo del escritor profesional. En realidad, si pensásemos, como Aristóteles, que todos los hombres somos poetas por naturaleza, entonces, habría que reconocer que todos somos también esos autores en búsqueda de orden y de luz.</p>



<p>Habrá que dejar que las cosas existan. Dejarlas ser, aunque el dolor de no poderlas controlar con un pensamiento, con un sentimiento o con una opinión nos lacere el alma. Es la fuerza de estar envueltos en el misterio. El misterio no se le domina, sino que se le contempla. Esa contemplación es la que nos permite configurarlo en el arte, en la literatura, en la poesía, en la música, en la pintura y, sobre todo, en la vida buena.</p>



<p>A veces pienso que nuestro mundo esta tan preocupado por decir, por escribir, por componer todo nuevo que ha huido del refrescante dolor que produce experimentar el mundo cotidiano con libertad. Ese mismo mundo que nos dice que, cuando el interior humano está desordenado, produce caos, oscurece la realidad y nos convierte en un mero engranaje de su propio sistema. Me parece que los eventos que vivimos como mundo y como país nos invitan a pensar en esta verdad de sentido común. No podemos pedirle al mundo más luz porque los que estamos ciegos somos nosotros. Habrá que oponer al ocaso de la tarde y al miedo a la noche, la esperanza de un mañana lleno de nuevas oportunidades.</p>



<p>Pensaría yo que la clave está en saber ser artesanos de la realidad y de la vida buena. El arte que no es pura repetición, ni puro hábito, sino renovado esfuerzo por alcanzar la libertad de las formas escondidas en la aparente rudeza del mundo. Sin una libertad responsable y que crea firmemente en la verdad y en el bien, será difícil pensar un mañana con luz. Está claro que el primer trabajo por realizar está en el propio corazón. Si no luchamos allí, el mañana será nuevamente solo el camino hacia el ocaso.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan David Quiceno Osorio</p>



<p><br><br></p>
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		<title>Todo tiempo pasado fue anterior. Literatura de humor para aliviar la cuarentena</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/tiempo-pasado-literatura-humor/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Apr 2020 00:02:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Nalvarte Lozada]]></category>
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<p>Como si no fuera suficiente el aislamiento y las cifras alarmantes, la semana pasada el humor ha recibido otro golpe devastador: la voz profunda y el ingenio iridiscente de Marcos Mundstock, miembro de&nbsp;<em>Les Luthiers</em>&nbsp;y uno de los más geniales cómicos en español, se apagaron a los 77 años. Pareciera que en estos días no hay espacio para la risa y que la gravedad pesará sobre nuestro ánimo por mucho tiempo.</p>



<p>Pero no, no hay que dejarnos vencer por la nostalgia, no podemos pasarnos todo el día añorando los felices tiempos en que el ceviche y el pollo a la brasa no eran manjares inalcanzables y en los que visitar a nuestros familiares no estaba penado por ley. Pensemos, con el inolvidable Mundstock, que&nbsp;<em>todo tiempo pasado fue anterior</em>&nbsp;y encaremos al futuro con una sonrisa. Mejor, con una carcajada.</p>



<p>Por eso quiero recomendar algunos autores y libros que puedan abstraernos un rato de esta realidad deprimente y nos sacudan de la angustia y el hastío. Libros que nos hagan reír y que hagan preguntarse a quien nos mire ¿Qué le pasa este loco? ¿Por qué se contorsiona desenfrenadamente en el suelo con una sonrisa de oreja a oreja? ¿Acaso ha sido atacado por el gas de la risa del Guasón?</p>



<p>Antes de empezar, me pondré dos reglas. La primera, evidentemente, será recomendar solo obras que haya leído y que me hayan causado desde una gustosa sonrisa hasta un ataque de carcajadas. Por lo tanto, son recomendaciones muy personales, tal vez haya a quienes muchas de las obras no les muevan un solo músculo de la cara, pero de seguro habrá alguna que sí, gozo con muchos tipos de humor. La segunda, será no usar la palabra “desopilante”. Pareciera que todos los editores se hayan puesto de acuerdo para que “desopilante” sea el principal adjetivo de los textos de contraportada de la literatura de humor. ¡Menudo desperdicio! Habiendo tantos otros tan bonitos como desternillante, jocoso, hilarante o, mi preferido, descacharrante.</p>



<p>Empecemos dando una rápida repasada por los clásicos de toda la vida para luego detenernos en los más cercanos a nuestros tiempos. Si tuviera que escoger solo un autor de la antigüedad sería definitivamente&nbsp;<strong>Plauto</strong>, Terencio es más profundo pero no tan gracioso y el humor de Aristófanes se aleja mucho de la sensibilidad moderna. Plauto es muy, muy divertido y su humor no ha envejecido casi nada. El lector primerizo encontrara en los enredos de sus comedias ciertos elementos que le harán recordar a lo mejor de Chespirito. Recomiendo&nbsp;<strong>especialmente&nbsp;<em>El soldado fanfarrón</em></strong>&nbsp;y&nbsp;<strong><em>Anfitrión</em></strong><em>.&nbsp;</em>Otro autor de latino digno de mención es Lucio&nbsp;<strong>Apuleyo&nbsp;</strong>y su entretenidísima y picante obra&nbsp;<strong><em>El asno de oro</em></strong><em>.</em></p>



<p>Ya finalizando la edad media encontramos al&nbsp;<strong>Arcipreste de Hita</strong>&nbsp;y su&nbsp;<strong><em>Libro del buen amor</em></strong>&nbsp;que tiene partes absolutamente deso… desternillantes, como cuando los sabios griegos se encuentran con los latinos. Eso sí, para leer al Arcipreste es fundamental tener una buena edición que nos permita entender y gozar del español medieval. Yo les recomiendo la de Julio Cejador y Frauca, que no solo es muy correcta sino que también constituye en sí un documento muy divertido ya que el estudioso no puede con su genio y no desaprovecha ocasión para criticar a sus contemporáneos y a los del Arcipreste con calificativos tan jugosos como “boquirrubios ahembrados” y otros del mismo talante<em>.</em></p>



<p>Siguiendo en la literatura española, es imprescindible sumergirse en su tradición picaresca sobre todo en sus dos grandes cumbres:&nbsp;<strong><em>El Lazarillo</em>&nbsp;</strong>y&nbsp;<strong><em>El Buscón</em>&nbsp;</strong>de&nbsp;<strong>Quevedo</strong>, sin desdeñar el&nbsp;<strong><em>Guzmán</em>&nbsp;<em>Alfarache</em>&nbsp;</strong>de&nbsp;<strong>Mateo Alemán</strong>. Tampoco olvidemos las deliciosas comedias de&nbsp;<strong>Lope</strong>,&nbsp;<strong>Calderón</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Tirso</strong>. De este último les invoco a que lean&nbsp;<strong><em>El vergonzoso en palacio</em></strong>. Desde luego, en español tenemos una de las obras más divertidas de la historia:&nbsp;<strong>El Quijote</strong>. Pero ¿qué podríamos decir de ella que no se haya dicho ya? ¿O que sí se haya dicho?</p>



<p>Para terminar con los clásicos de todos los tiempos revisemos dos franceses y dos irlandeses. El primero de los franceses es el sin par&nbsp;<strong>Rabelais</strong>. Rabelais es a la literatura lo que el Bosco a la pintura, un autor rarísimo y totalmente desmesurado en el que lo medieval y lo moderno están chocando y explotando constantemente. Las largas listas de juegos infantiles y de libros nunca escritos y las singularísimas y descacharrantes aventuras que encontramos en los libros de&nbsp;<strong><em>Gargantúa y Pantagruel</em></strong>&nbsp;de Rabelais depararán al lector muchas horas de risas y desconcierto. El otro autor francés es Jean Baptiste de Poquelin&nbsp;<strong>Molière</strong>. Molière es el autor que me abrió las puertas de la literatura cuando estaba en el colegio (junto a Oswaldo Reynoso, como a cualquier peruano de mi generación o de las seis generaciones precedentes). Acostumbrado a leer mecánica y obligadamente libros que no me decían nada, fui sorprendido y quedé boquiabierto con&nbsp;<em>El Avaro</em>&nbsp;de Molière. A mis catorce años no podía creer que estuviera carcajeándome de cosas que habían sido escritas 350 años antes. Luego, me pasaba las ferias del libro buscando más obras del francés hasta que descubrí que a la mayoría de ellas puede accederse fácilmente en internet. Disfrute singularmente&nbsp;<strong><em>El médico a palos</em></strong><em>,&nbsp;<strong>El enfermo imaginario</strong>&nbsp;</em>y&nbsp;<strong><em>El burgués gentilhombre</em></strong><em>.&nbsp;</em>&nbsp;Los dos irlandeses son&nbsp;<strong>Jonathan Swift</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Lawrence Sterne</strong>. El primero (que alcanzo la inmortalidad por&nbsp;<em>Los viajes de Gulliver</em>, una de las más grandes obras de la literatura universal) tiene un humor negrísimo, una muestra de este es&nbsp;<strong><em>Una modesta proposición</em></strong>&nbsp;donde plantea que para mitigar la pobreza de Irlanda se debería vender a los niños pobres a los ricos para que estos se los coman. El segundo es creador de una obra mayúscula:&nbsp;<strong><em>Vida y opiniones del caballero Tristam Shandy</em></strong><em>,&nbsp;</em>una especie de&nbsp;<em>How I met your mother&nbsp;</em>pero de una época en la que el ingenio y la creatividad no habían sido llevadas a niveles tan bajos. En esta obra, Sterne pretende contarnos la vida de Tristam Shandy en primera persona, pero se pierde en tantas disgresiones divertidas y disparatadas que su nacimiento no ocurre hasta el libro III y desaparece como personaje en el libro VI.</p>



<p>Ahora sí, llegamos al siglo XX. Y lo primero que notamos es la calidad del humor producido en Inglaterra. La editorial española Anagrama editó en 2009 una antología titulada&nbsp;<em>El mejor humor inglés</em>, que es una excelente puerta para acercarnos a unos autores y a una tradición humorística verdaderamente extraordinaria. Entre los autores que aparecen en la antología y que merecen ser tenidos en cuenta para pasar tardes, noches y madrugadas de risas encontramos a&nbsp;<strong>Saki</strong>, seudónimo de Hector Hugh Munro, un cuentista deslumbrante y prodigioso, cuyos cuentos pueden generar adicción. Entre los que más me hicieron reír están&nbsp;<strong><em>La ventana abierta, Hermann el Irascible- La historia de la gran llorera, La tortilla bizantina</em></strong>&nbsp;o&nbsp;<strong><em>El método&nbsp; Schartz-Metterklume</em></strong>. Saki tuvo la mala suerte de morir en una trinchera, abatido por un francotirador, la mañana del 14 de noviembre de 1916 mientras le gritaba a un compañero “¡Apaga ese maldito cigarrillo!”. Es por eso que es posible encontrar la mayor parte de su obra libre en internet. Un gran admirador de Saki fue&nbsp;<strong>Tom Sharpe</strong>&nbsp;el autor de la desternillante saga de&nbsp;<strong><em>Wilt</em></strong>, cinco libros en las que un triste y abúlico profesor de humanidades se mete en muchísimos problemas y desgracias y equívocos que nos deparan carcajadas a montones. Otros libros a tener en cuenta de Sharpe son&nbsp;<strong><em>Reunión tumultuosa</em></strong>&nbsp;y&nbsp;<strong><em>Exhibición impúdica</em></strong>, ambos ambientados en la Sudáfrica del apartheid y protagonizados por policías acomplejados y torpes. Con un humor más sútil, encontramos a&nbsp;<strong>Evelyn Waugh</strong>, autor de una novela satírica sobre el periodismo verdaderamente genial:&nbsp;<strong><em>¡Noticia bomba!</em></strong>, otros títulos de Waugh a los que darles una oportunidad son&nbsp;<strong><em>Merienda de negros</em></strong>,&nbsp;<strong><em>Decadencia y caída</em></strong>&nbsp;y&nbsp;<strong><em>Cuerpos Viles.</em></strong>&nbsp;Todavía en Inglaterra encontramos a&nbsp;<strong>Douglas Adams</strong>&nbsp;y su famosísima&nbsp;<strong><em>Guía del autoestopista galáctico</em>,&nbsp;</strong>que mereció adaptaciones radiales y cinematográficas. En ella la Tierra es demolida por encontrarse en medio de una nueva vía de circunvalación estelar, pero el protagonista, Arthur Dent, es salvado por su amigo Ford Prefect, un extraterrestre infiltrado, que lo conduce a un montón de jocosas aventuras intergalácticas. Una genial combinación de humor y ciencia ficción.</p>



<p>Para mí el mejor de los escritores humorísticos ingleses es, sin lugar a dudas,&nbsp;<strong>P. G. Wodehouse</strong>. Habiendo crecido en un ambiente en el que el humor está tan asociado a la chabacanería y habiendo gustado tanto desde muy joven del humor negro y del humor absurdo, nunca creí que me gustaría tanto un humor tan blanco. Wodehouse crea un mundo idílico lleno de aristócratas ingleses de segunda clase, tías insoportables, mayordomos sumamente ingeniosos, lechuguinos despreocupados, estrellas de Hollywood decadentes, dueños de fábricas de galletas de perros y tantos otros personajes entrañables que nos hacen abstraernos de la realidad y permanecer durante todo lo que dura la lectura de sus libros con una dulce y agradecida sonrisa. Todo lo que escribió Wodehouse es precioso, pero sobre todo me gustan sus novelas&nbsp;<strong><em>Tío Fred en Primavera</em></strong>,&nbsp;<strong><em>Guapo, rico y distiguido</em></strong>,&nbsp;<strong><em>Luna llena</em></strong>,&nbsp;<strong><em>Mal tiempo</em></strong>,&nbsp;<strong><em>Fiebre Primaveral</em></strong>, las novelas del ciclo de Jeeves y Bertie Wooster (<strong><em>De acuerdo, Jeeves</em></strong>,&nbsp;<strong><em>Jubilo Matinal</em></strong>,&nbsp;<strong><em>¡Gracias, Jeeves!</em></strong>,&nbsp;<strong><em>El código de los Wooster</em></strong>,&nbsp;<strong><em>Jeeves y el espíritu feudal</em></strong>). Aunque también sus cuentos son extraordinarios, sobre todo los que aparecen en&nbsp;<strong><em>Jovencitos con botines</em></strong>,&nbsp;<strong><em>Ola de crímenes en el castillo de Blandings</em></strong>&nbsp;y&nbsp;<strong><em>El inimitable Jeeves</em></strong>.</p>



<p>Cruzando el atlántico encontramos los jocosísimos relatos de&nbsp;<strong>S. J. Perelman</strong>&nbsp;y de&nbsp;<strong>Woody Allen</strong>. Pero si un autor estadounidense me ha encandilado en la vida ha sido&nbsp;<strong>John Kennedy Toole</strong>.&nbsp;<strong><em>La conjura de los necios&nbsp;</em></strong>es digna de presentarse como una de las grandes obras maestras de la literatura del siglo XX y qué divertida que es. La novela cuenta las desventuras de Ignatius J. Really, un rechoncho treintón que vive con su madre en la carnal ciudad de Nueva Orlens. Ignatius, un particular tomista, es abrumado por la fealdad del mundo moderno y se embarca en una serie de disparatadas cruzadas en las que se mezcla con una caterva particularísima de personajes dispuestos a arrancarnos miles de carcajadas.</p>



<p>Si lo que el lector prefiere es el humor en nuestra lengua, mi recomendación es la de los autores de La otra Generación del 27. Los contemporáneos a García Lorca, Damaso Alonso y compañía, pero que no se dedicaron a renovar la poesía española, sino el humor. Los discípulos de Ramón Gómez de la Serna. Sobre todo&nbsp;<strong>Enrique Jardiel Poncela</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Miguel Mihura</strong>. El primero es creador de un teatro que rebosa ingenio y chispa y que es tan adictivo como las papas&nbsp;<em>Pringles</em>&nbsp;o las pastillas de chocolate de&nbsp;<em>La Ibérica</em>, uno simplemente no puede leer solo una. Mis favoritas son&nbsp;<strong><em>Usted tiene ojos de mujer fatal</em></strong>,&nbsp;<strong><em>Los ladrones somos gente honrada</em></strong>,&nbsp;<strong><em>Angelina o el honor de un brigadier</em></strong>&nbsp;y&nbsp;<strong><em>Eloísa está debajo de un almendro</em></strong><em>.&nbsp;</em><strong>Mihura</strong>&nbsp;es un verdadero genio, un adelantado a su tiempo y su comedia&nbsp;<strong><em>Tres sombreros de copa</em>&nbsp;</strong>lo demuestra con creces. Teatro del absurdo, veinte años de que se inventara el teatro del absurdo. Todo su teatro es fascinante, pero, además de&nbsp;<em>Tres sombreros de copa</em>, es indispensable leer&nbsp;<strong><em>El caso de la mujer asesinadita&nbsp;</em></strong>que escribe en colaboración con Álvaro de la Iglesia. Mihura también es un prodigio del relato corto y cualquier cosa que hay escrito es necesario leerla. Ahora me acuerdo de su desconcertante y divertidísimo relato&nbsp;<strong><em>Hijos noruegos</em></strong>&nbsp;que se puede encontrar en línea. Otro digno representante de esta generación de humoristas españoles es&nbsp;<strong>Edgar Neville</strong>, que además de relatos muy hilarantes, tiene una comedia singularmente bella titulada&nbsp;<strong><em>El baile</em></strong>, de la que se puede encontrar en YouTube una puesta en escena hecha para la televisión española. De unas generaciones anteriores a estos genios del humor es&nbsp;<strong>Pedro Muñoz Seca</strong>, autor de&nbsp;<strong><em>La venganza de don Mendo</em>&nbsp;</strong>una chispeante farsa medieval con una versificación espléndida y un sentido del humor desternillante. Don Pedro murió fusilado en Paracuellos del Jarama en una de las tantas matanzas perpetradas por la genocida segunda república española. Poco antes soltó unas palabras a sus asesinos que demuestran que este monárquico y católico ferviente no perdió el sentido del humor ni en la hora final: «Podéis quitarme mi hacienda, mi patria, mi fortuna e incluso— como estáis al hacer— mi vida. Pero hay una cosa que no podéis quitarme: ¡El miedo que tengo ahora mismo!»</p>



<p>En español, también encontramos al singularísimo cubano&nbsp;<strong>Guillermo Cabrera Infante</strong>, miembro del llamado&nbsp;<em>Boom latinoamericano</em>. Cuyos&nbsp;<strong><em>Tres tristes tigres</em></strong>&nbsp;es una explosión del lenguaje exquisita y sumamente disfrutable. Sus juegos de palabras difícilmente dejarán sin sonreír a cualquiera.</p>



<p>Todavía en el ámbito de las lenguas romances encontramos al italiano&nbsp;<strong>Giovannino Guareschi&nbsp;</strong>y su saga de&nbsp;<strong><em>Don Camilo</em></strong><em>,&nbsp;</em>un cura rural italiano que se enzarza en unas muy singulares y divertidas disputas con el alcalde comunista de la localidad<em>.&nbsp;<strong>Don Camilo y los jóvenes de hoy</strong></em>&nbsp;es un documento importantísimo, además de cómico, para entender los profundos cambios culturales y eclesiales que siguieron al mayo del 68 y al Vaticano II.</p>



<p>Si apostamos por tierras un poco más remotas podemos referirnos a tres autores eslavos: el ruso&nbsp;<strong>Arkadi Averchenko</strong>, el checo&nbsp;<strong>Jaroslav Hašek</strong>&nbsp;y el polaco<strong>&nbsp;Slawomir Mrozek</strong>, fallecido hace pocos años. Averchenko fue llamado por sus contemporáneos “El Rey de la Risa” y bien merecido lo tenía, es autor de un gran puñado de cuentos que no pueden escapar del curioso lector de literatura humorística. Aparte de los que se encuentran en internet, hay una muy buena antología chilena de sus cuentos titulada&nbsp;<strong><em>El crimen de la actriz Maryskina y otros cuentos.</em></strong>&nbsp;<strong>Hašek&nbsp;</strong>ha sido editado por importantes editoriales españolas y no es difícil encontrar&nbsp;<strong><em>Las aventuras del buen soldado Švejk</em></strong><em>,&nbsp;</em>un libro de unas 700 páginas, continuamente comparado con el Quijote y que relata las aventuras de un soldado bastante limitado intelectualmente en la primera guerra mundial y las consecuencias de su imposibilidad por entender el lenguaje figurado. Pero si hay un autor eslavo al que le tengo que agradecer algo es a&nbsp;<strong>Slawomir Mrozek</strong>, autor de más de&nbsp; una centena de cuentos absolutamente geniales y contundentes que en menos de dos caras son capaces de dejarnos boquiabiertos y sonriendo a la vez. Su humor absurdo retrata la aún más absurda realidad de la Polonia comunista. Ha sido editado en español por la editorial Acantilado y para empezar con él recomiendo<strong><em>&nbsp;La vida para principiantes&nbsp;</em></strong>y&nbsp;<strong><em>Magacín radiofónico.</em></strong></p>



<p>Otros dos autores que no podía escapar a esta ya bastante largo artículo son los judíos&nbsp;<strong>Moyshe Kulbak</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Albert Cohen</strong>. En&nbsp;<strong><em>Los Zelmenianos</em></strong>, Kulbak, natural de Bielorrusia, presenta de manera hilarante el conflicto entre dos generaciones de miembros de una familia divididos por la revolución rusa. El suizo&nbsp;<strong>Albert Cohen</strong>&nbsp;crea una muy entrañable pandilla de judíos provenientes de la isla de Cefalonia que con sus negocios y con sus locas ideas se envuelven en las más descacharrantes situaciones. Podemos seguirles la pista en las novelas&nbsp;<strong><em>Los esforzados</em></strong>&nbsp;y&nbsp;<strong><em>Comeclavos,</em></strong>&nbsp;donde aparecen como personajes principales, y en&nbsp;<strong><em>Bella del Señor</em></strong>, donde aparecen como secundarios.</p>



<p>Pero si lo que el lector prefiere es el producto nacional, el teatro de humor en el Perú republicano tiene dos grandes columnas:&nbsp;<strong>Felipe Pardo&nbsp;</strong>y&nbsp;<strong>Manuel Ascensio Segura</strong>, que aún hoy nos sacan buenas carcajadas. Pero yo quisiera exhortar al lector para que lea a otro autor, que sin estar olvidado (sus obras se ponen en escena recurrentemente) merece más atención:&nbsp;<strong>Leonidas Yerovi</strong>, un versificador genial con un sentido del humor absolutamente brillante, demostrado tanto en sus comedias (<strong><em>Domingo siete</em></strong>,&nbsp;<strong><em>La salsa roja</em></strong>,&nbsp;<strong><em>La de cuatro mil</em></strong>&nbsp;o su irrepresentable e impúdico&nbsp;<strong><em>Don Juan</em></strong>) como en su poesía festiva.</p>



<p>En el Perú tenemos una muy buena tradición de literatura cómica que, más allá del inevitable Sofocleto, desemboca en una gran variedad de autores como&nbsp;<strong>Alfredo Bryce</strong>&nbsp;(sobre todo&nbsp;<strong><em>La vida exagerada de Martín Romaña</em></strong>), el&nbsp;<strong>Vargas Llosa</strong>&nbsp;de&nbsp;<strong><em>Pantaleón y las visitadoras</em></strong>&nbsp;y de&nbsp;<strong><em>La tía Julia y el escribidor</em></strong>&nbsp;(el más interesante a mi modo de ver),&nbsp;<strong>Luis Freire</strong>&nbsp;(<strong><em>El führer de la niebla</em></strong>),&nbsp;<strong>Gianni Biffi</strong>&nbsp;(<strong><em>Su póliza no cubre esta eventualidad, Sr. Samsa</em></strong>) o&nbsp;<strong>Pierre Castro</strong>&nbsp;(sobre todo en su segundo libro,&nbsp;<strong><em>Orientación vocacional</em></strong>).</p>



<p>En fin, creo que he dejado un buen puñado de recomendaciones como para que esta cuarentena nos dure un par de años más y aún sigamos con la sonrisa en los labios.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p></p>



<p><br><br></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Crónica: Poesía en el pasillo</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/cronica-poesia-pasillo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Nov 2019 17:43:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
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					<description><![CDATA[El pasado viernes el campus de la universidad se llenó de luz con Poesía en el pasillo, el ya conocido evento del Departamento de Humanidades. Es una actividad pensada, organizada y promovida por nuestro profesor César Belan que, dada la acogida que tuvo en años anteriores, se está convirtiendo en una curiosa, y valiosa, tradición. El [&#8230;]]]></description>
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<p>El pasado viernes el campus de la universidad se llenó de luz con <em>Poesía en el pasillo</em>, el ya conocido evento del Departamento de Humanidades. Es una actividad pensada, organizada y promovida por nuestro profesor César Belan que, dada la acogida que tuvo en años anteriores, se está convirtiendo en una curiosa, y valiosa, tradición.</p>



<p>El evento está concebido como una irrupción sorpresiva de la poesía, la literatura y las artes en la vida de los transeúntes. Cantantes, poetas y escritores, todos profesores y alumnos de la UCSP convocados por los organizadores, se animaron a correr el riesgo. El efecto suele ser paulatino. Alguno se detiene primero, luego otro, y otros más, se ponen a escuchar, hasta que de pronto se hace silencio, las palabras van cargándose de energía, la música convoca, anuncia y denuncia, los cuentos conmueven y la poesía evoca, como siempre, lo más alto y lo más hondo del que lee y del que escucha.</p>



<p>Además de los participantes previamente convocados, se hace un <em>micrófono abierto</em> a través del cual, alumnos y profesores de las diferentes carreras, administrativos o cualquier otra persona que simplemente pasa por ahí, comparten sus creaciones e interpretaciones. En esta edición, varios se animaron a leernos, tanto poesías terminadas de gran calidad, como borradores escondidos, o textos de autores conocidos que los han impresionado. Se puede así ver el proceso creativo y el anhelo que todos, de una u otra manera, tenemos de comunicar lo que pensamos, sentimos y hacemos.</p>



<p>El profesor José Chávez, de la Facultad de Derecho, leyó algunos de sus poemas publicados; el profesor Juan Carlos Nalvarte, del Departamento de Humanidades, leyó cuentos y poesías suyas y textos célebres de literatos reconocidos como Antonio Cisneros; el profesor Enrique Gordillo, de la carrera de Educación, nos dio una lectura muy aguda y sentida del trabajo de Cesar Vallejo, expresando su admiración por el gran poeta peruano; el profesor Manuel Rodríguez, generó varias sonrisas cómplices con la lectura de algunos de sus cuentos inéditos.</p>



<p>Por primera vez tuvimos “Haikus”, poemas muy breves y profundos, que fueron recitados por nuestra profesora Ana Cecilia Quispe y también presentados en forma escrita a lo largo del pasillo para que nuestra comunidad los pueda leer y dar una opinión sobre ellos. Hubo muy buenos comentarios.</p>



<p>El elenco de música dirigido por el profesor Gonzalo Maldonado presentó zambas argentinas y música criolla. Las interpretaciones vocales de Deborah Rodríguez, Nicole Marchani, Milagros Zapana y Ángela Indacochea, fueron impecables y conmovedoras, una pequeña muestra del gran talento que hay en la Universidad. Estuvieron acompañadas por Renato Vargas, Miguel Tarqui, Gabriel Hancco y Luis Palomino en los instrumentos. Mil gracias, muchachos.</p>



<p>Finalmente, el evento sirvió también para convocar a concurso <em>Piedra blanca sobre piedra blanca</em> que todos los años organiza el Departamento de Humanidades. Se puede ver las bases aquí: https://ucsp.edu.pe/humanidades/concurso-literario-piedra-blanca-sobre-piedra-blanca/</p>



<p>Esperamos que, como toda tradición que se arraiga en la profundidad del alma, tanto <em>Poesía en el pasillo</em>, como el concurso <em>Piedra blanca sobre piedra blanca</em> sigan creciendo y convocando a todos los que, de una forma u otra, quieran compartir poesías, cantos o cuentos, y, con ellos, la riqueza más grande e importante de todas: el amor que se plasma en el arte y le da sentido a la vida.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Ignacio Angulo Cuba</p>



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		<title>Recomendaciones del Hay</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/recomendaciones-hay/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Nov 2019 00:49:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Nalvarte Lozada]]></category>
		<category><![CDATA[Arequipa]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace una semana terminó el Hay Festival Arequipa y hay quienes ya lo extrañan. Para hacer más corta la espera de la siguiente edición consulté a algunos de los escritores que participaron para que recomienden algunos libros a los lectores del blog del Departamento de Humanidades de la UCSP y sobre todo a los alumnos [&#8230;]]]></description>
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<p>Hace una semana terminó el Hay Festival Arequipa y hay quienes ya lo extrañan. Para hacer más corta la espera de la siguiente edición consulté a algunos de los escritores que participaron para que recomienden algunos libros a los lectores del blog del Departamento de Humanidades de la UCSP y sobre todo a los alumnos que cursan algún curso del Departamento.</p>



<p>A Luis Hernán Castañeda y a Karina Sainz Borgo les pedí las recomendaciones en el evento que se realizó en el Centro de las Artes de la UCSP en el que fui su interlocutor, por lo que transcribo sus intervenciones. A Ricardo, Stuart y Yero les escribí solicitándole las recomendaciones.</p>



<p><strong>Luis Hernán Castañeda</strong></p>



<p><em>(Nació en Lima en 1982 y vive en Estados Unidos desde el 2006. Es autor de novelas, libros de cuentos y novelas juveniles. Además, se desempeña como profesor de lengua y literatura en el Middlebury College. Su última novela se titula&nbsp;</em>El imperio de las mareas<em>&nbsp;y fue publicada este año por la editorial Alfaguara).</em></p>



<p>Nunca me siento cómodo con la pregunta de recomendar libros porque crea una relación vertical entre quien recomienda y quien recibe la recomendación. Yo creo más bien que los lectores jóvenes deben seguir su instinto, su curiosidad. Lo que debe haber es una disponibilidad de libros por los medios que sea posible para que cada quien pueda saciar su deseo de la forma más anárquica posible. Yo crecí en un hogar en el cual no se me decía «lee esto», «lee lo otro», sino que había simplemente libros y no había libros prohibidos, de forma que las puertas estaban abiertas y yo me fui yendo por donde me llevaba mi propia intuición. Dicho esto, quiero recomendar a un autor que he mencionado ya. Para mi es una figura muy importante y es Mario Levrero, es un autor que se lee poco en el Perú, porque como viejo centro virreinal estamos marcados por la historia, por la política, por el realismo, pero creo que no nos haría mal leer un poco otras cosas y ver que hay autores como Levrero que muestra que la realidad es caleidoscópica. Yo creo que Levrero es un autor que yo si fuera joven leería con mucha pasión, lamentablemente lo descubrí viejo, pero igualmente me gusta mucho.</p>



<p><strong>Karina Sainz Borgo</strong></p>



<p><em>(Nació en Caracas en 1982. Es periodista especializada en temas culturales. Ha publicado los libros de periodismo&nbsp;</em>Caracas hip-hop<em>&nbsp;(Caracas, 2007) y&nbsp;</em>Tráfico y Guaire. El país y sus intelectuales<em>&nbsp;(Caracas, 2007).&nbsp;</em>La hija de la española&nbsp;<em>(2019),</em>&nbsp;<em>su primera novela, ha sido vendida en traducción a veintidós países).</em></p>



<p>Hay libros que si hubiesen llegado a mis manos antes, a mí me hubiesen ahorrado muchos dolores de cabeza al momento de escribir. Yo creo que Nabokov, sobre todo&nbsp;<em>Risa en la oscuridad</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Lolita</em>, pero todavía más&nbsp;<em>Risa en la oscuridad&nbsp;</em>que es un disparo chiquito. En el siglo XX tienes tan inmensos escritores. Faulkner, sin duda alguna. Además, yo llegué a Faulkner gracias a Gabo, gracias a García Márquez. Ahí hay un siglo XX que si tuvieran nada más, no sé, tres meses de vacaciones, intenten con eso. Pero para mí el XIX es muy importante como siglo y creo que no está tan leído como pensamos. Creo que Flaubert, sobre todo&nbsp;<em>Madame Bovary</em>. Creo que el siglo XIX francés y ruso es fundamental. Y que uno no puede llegar a la literatura sin haber leído eso. Creo que en el fondo es cierto, esa idea de que uno se empeña en leer, inicia una y otra vez, inicia el&nbsp;<em>Ulises&nbsp;</em>y no entra, se te cae el libro. Bueno pasa unos años y cuando lees a Vila-Matas, por ejemplo, pasa que consigues llegar al&nbsp;<em>Ulises</em>. Alguien te ha empujado un poquito para llegar. Pero si creo que los lectores no debemos jamás claudicar en los clásicos. Melville, el Melville de&nbsp;<em>Moby Dick</em>. Yo creo que no está tan leído como pensamos, ni&nbsp;<em>Billy Budd&nbsp;</em>también de Melville. Yo soy una entusiasta de los clásicos del siglo XX y XIX porque creo que ahí hay muchas cosas, no solo para ser un escritor… Leer siempre te previene de cierta zafiedad.</p>



<p><strong>Ricardo Sumalavia</strong></p>



<p><em>(Nació en Lima en 1968. Es doctor en la Universidad Michel Montaigne, en Burdeos. Es autor de&nbsp;</em>Enciclopedia mínima&nbsp;<em>(2004),</em>&nbsp;Que la tierra te sea leve&nbsp;<em>(2008),</em>&nbsp;Mientras huya el cuerpo<em>&nbsp;(2012),</em>&nbsp;No somos nosotros&nbsp;<em>(2017),</em>&nbsp;<em>entre otros. Su última novela,</em>&nbsp;Historia de un brazo (2019<em>), ha recibido un amplio elogio de la crítica).</em></p>



<p>-Nona Fernández,&nbsp;<em>La dimensión desconocida</em></p>



<p>-María Fernanda Ampuero,&nbsp;<em>Pelea de gallos</em></p>



<p>-Mario Levrero<em>, La novela luminosa</em></p>



<p>-Pierre Michon,&nbsp;<em>Vidas minúsculas</em></p>



<p>-Leonardo Padura,&nbsp;<em>Adiós Hemingway</em></p>



<p>-Pilar Donoso,&nbsp;<em>Correr el tupido velo</em></p>



<p>-Mariana Enríquez,&nbsp;<em>Los peligros de fumar en la cama</em></p>



<p>-Eloy Tizón,&nbsp;<em>Herida leve.</em></p>



<p><strong>Stuart Flores</strong></p>



<p><em>(Nació en Huancayo en 1986. Estudió periodismo en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es autor de&nbsp;</em>La muerte es una sombra&nbsp;<em>(cuentos</em>), La velocidad del pánico&nbsp;<em>(novela) y&nbsp;</em>Ele<em>&nbsp;(poemario). Ganador del Premio Copé de Oro 2018).</em></p>



<p>–<em>Los peces no cierran los ojos</em>, de Erri de Luca. Pocas novelas parecen transmitir una ternura extrema. Esta es una de ellas.</p>



<p>–<em>El desierto de los tártaros</em>, de Dino Buzatti. Quizá una de las mejores novelas de la literatura universal. Borges la consideró imprescindible.</p>



<p>–<em>El diablo capataz</em>, de Val Biro. Si bien está etiquetada como literatura infantil, la verdad es que estas narraciones están llenas de un ingenio apto para todo público. Un libro que podría volarte los sesos.</p>



<p>–<em>Sol de Tokio</em>, de Francisco Joaquín Marro. Una joya escondida de la literatura peruana reciente. Sería justo que, al menos en unas décadas, una calle de Lima lleve el nombre de este autor.</p>



<p>–<em>La dimensión desconocida</em>, de Nona Fernández. Quizá una de las mejores ficciones últimas que aborda con mucha originalidad el tema de la dictadura chilena.</p>



<p>–<em>El vano ayer</em>, de Isaac Rosa. Narración atípica dentro de la literatura hispana. Se la define como «novela en marcha»; es decir, la novela que va deconstruyéndose a medida que avanza la trama.</p>



<p>–<em>Cambio de palabras</em>, de César Hildebrandt. Un texto para aprender el arte de la argumentación y las técnicas de la entrevista. El libro que todo aspirante a periodista debería leer.</p>



<p>–<em>Rimbaud el hijo</em>, de Pierre Michon. Una novela breve que sirve como puerta de acceso al escritor más actual, difícil y lírico de Francia.</p>



<p>–<em>Diccionario de literatura. España 1941-1995</em>: de la posguerra a la posmodernidad, de Francisco Umbral. Una enumeración personalísima de conceptos literarios y de escritores. Si bien no es el libro con el que uno debería introducirse a la obra de Umbral, es un texto recomendable para conocer la literatura española a través de la mirada de uno de sus mejores prosistas.</p>



<p>–<em>Técnicas de masturbación entre Batman y Robin</em>, de Efraim Medina Reyes. Un híbrido literario que oscila entre el aforismo, el diario y el ensayo para configurar una «novela» disparatada.</p>



<p><strong>Yero Chuquicaña Saldaña</strong></p>



<p><em>(Nació en Ilo en 1990. Estudió Literatura y Lingüística en la Universidad Nacional de San Agustín. Es autor de&nbsp;</em>Falsos cuentos: Taca Taca<em>&nbsp;y de&nbsp;</em>Peruanos de segunda mano<em>. En 2017 ganó el Premio Nacional de Literatura).</em></p>



<p>-Julio Ramón Ribeyro –&nbsp;<em>La palabra del mudo</em>: La mejor forma de empezar a leer narrativa nacional y no sentirse defraudado. Cada relato mantiene un espacio ganado dentro del imaginario popular y seguirá entreteniendo e inspirando lectores/escritores durante generaciones.</p>



<p>-Mario Vargas Llosa –&nbsp;<em>Conversación en la catedral</em>: Infaltable para comprender el Perú que heredamos y empatizar con el sentir del ciudadano de a pie, desde la precariedad de un espacio común para cualquier parroquiano: un bar.</p>



<p>-Oswaldo Reynoso –&nbsp;<em>Los inocentes</em>: Relatos de collera que te calan hondo como lo harían si te los contaran a viva voz en una esquina. Reynoso también es el Perú y esta colección escueta es suficiente para admirar el poder de su pluma.</p>



<p>-Juan Rulfo –&nbsp;<em>El llano en llamas</em>:&nbsp; Sus páginas relatan asuntos turbios y están impregnadas de fatalidad y redención, pero desde un enfoque poético que pintan la realidad no solo del hombre mexicano, sino del hombre en general. Rulfo es un capo que no necesita contar de más.</p>



<p>-Jorge Luis Borges&nbsp;<em>– Ficciones</em>: Esta colección de relatos motiva una lectura reflexiva desde el arranque. Después de terminar cada cuento uno querrá volver a leerlo, cuantas veces sea necesario, para no perderse ni un solo detalle de la riqueza ni la belleza de la estética del maestro.</p>



<p>-Albert Camus –&nbsp;<em>The Stranger</em>: Punto tras punto, a través de una narrativa honesta y directa, Camus nos conduce hacia el interior del alma y la mente humana. Jamás había sentido tanta suspicacia de mí.</p>



<p>-Ernest Hemingway –&nbsp;<em>The Old Man and the Sea</em>: Un libro que amo, al que regreso cada vez que necesito encontrarme con un viejo conocido para ver qué tanto he cambiado y para recordar que la vida solo cobra pleno sentido si luchamos por ella, desde cualquier ámbito.</p>



<p>-William Faulkner –&nbsp;<em>The Sound and the Fury</em>: La novela más completa y apabullante a la que me he enfrentado. Los puntos de vista, las voces y las técnicas narrativas sobrepasan la historia que, a pesar de ser esencial, afianza el universo literario de Faulkner y su visión de Norteamérica.</p>



<p>-J.D. Salinger –&nbsp;<em>Nine Stories</em>:&nbsp; Me voló la cabeza.</p>



<p>-Raymond Carver –&nbsp;<em>Call Me If You Need Me</em>: Carver escribe cada una de estas historias con mazo y cincel, mientras da forma a una pequeña relación íntima entre autor/lector para luego, sin previo aviso, romperte el corazón o recomponértelo.</p>



<p>11. Chuck Palahniuk – <em>Fight Club</em>: Una de las novelas breves que más veces he leído. Sus imágenes te llegan de golpe y sin parar, formando un enorme collage de momentos extraños y sensaciones que van más de la superficialidad de nuestro aspecto físico o las cosas que poseemos. La primera regla del club de la pelea es hablar con todo el mundo sobre el club de la pelea.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>
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