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	<title>Juan Carlos Nalvarte Lozada &#8211; Blog Humanitas</title>
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	<title>Juan Carlos Nalvarte Lozada &#8211; Blog Humanitas</title>
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		<title>Recuerdos de Don Pepe Valdez sobre la Historia Política de Arequipa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Jul 2020 22:48:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Juan Carlos Nalvarte Lozada]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace exactamente un mes del fallecimiento de don José Valdez Pallete (1930-2020), gran promotor del teatro en Arequipa, dramaturgo y destacado periodista que trabajó, entre otros, en el diario “El Deber” y en “El Pueblo”. Quienes tuvimos la dicha de conocerlo no dejaremos de agradecer y extrañar su plácida elocuencia y su abierta y sincera [&#8230;]]]></description>
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<p>Hace exactamente un mes del fallecimiento de don José Valdez Pallete (1930-2020), gran promotor del teatro en Arequipa, dramaturgo y destacado periodista que trabajó, entre otros, en el diario “El Deber” y en “El Pueblo”. Quienes tuvimos la dicha de conocerlo no dejaremos de agradecer y extrañar su plácida elocuencia y su abierta y sincera amistad.</p>



<p>Conocí a don Pepe en el dos mil siete, cuando él dirigía el grupo teatral del Centro Cultural Peruano Norteamericano. En ese entonces yo estaba por cursar el quinto de secundaria y nunca había tenido mayor interés en las artes escénicas. Sin embargo, era verano y no había mucho que hacer por las tardes, así que me dejé convencer por una amiga para unirme al elenco. Estuve casi un año y quedé totalmente encandilado. Don Pepe fue un verdadero maestro y un amigo disponible. Aprender de Don Pepe sobre todos los aspectos del teatro y conversar largamente con él en los cafés del centro fueron experiencias sumamente estimulantes. A mí, como seguramente a tantos otros, me contagio su pasión por el teatro y desde entonces nunca me he alejado mucho de las tablas.</p>



<p>El año pasado, por motivo de mi tesis doctoral, le realicé una entrevista en la que casi no hablamos de teatro, sino de movimientos sociales y partidos políticos en la historia de Arequipa de los que él fue testigo. A manera de homenaje al maestro que Dios tenga en su gloria transcribo algunos fragmentos que, estoy seguro, son un testimonio valioso para la historia política de nuestra ciudad.</p>



<p><strong>Sobre el ambiente religioso de la Arequipa de su niñez y juventud y la penetración comunista en la ciudad</strong></p>



<p>Juan Carlos Nalvarte Lozada<em>: ¿Cómo era el ambiente religioso de Arequipa?</em></p>



<p>José Valdez Pallete: No había mucha actividad, casi nada, de los grupos protestantes. Lo que más había era un grupo luterano y eso por la influencia en la educación, porque venían los alemanes que eran profesores y eso daba lugar a pequeñas reuniones que iban creciendo y era lo único que se mantenía seriamente porque la actividad de los demás grupos religiosos era muy débil.</p>



<p><em>Era combatida por la Iglesia, me imagino ¿o no?</em></p>



<p>Sí, pero como eran pequeños no merecía la pena tratarlos mucho. Entonces no había enfrentamientos ni públicamente ni privadamente. La actividad religiosa se concretaba a la actividad católica que era el noventa y cinco por ciento.</p>



<p><em>Más inclusive.</em></p>



<p>O quizás más, sí. Y los que discrepaban un poco eran los llamados agnósticos y eso por la influencia, a partir del año cuarenta y cinco, de la Unión Soviética. Porque había penetración soviética, había que defenderse, había algunas actividades de ese tipo. La penetración soviética fue muy grande y había revistas y libros que se repartían en Arequipa y llegaban toneladas de libros de Rusia a Arequipa y supongo a las demás ciudades de América Latina. Entonces el desarrollo del Partido Comunista del Perú ha sido en esas circunstancias, de la guerra, en donde habiendo una amistad bélica entre Estados Unidos y Rusia se permitió la penetración comunista en las universidades. Y en Arequipa solo había una universidad, la de San Agustín, no había más, no había universidades. Entonces la Universidad de San Agustín permitía que se formaban con la misma línea los estudiantes. Ya luego con motivos políticos comenzaron a surgir posturas de estudiantes que llegaron a los profesores y se formaron grupos, orientaciones, charlas. Hubo un movimiento un poquito sordo pero que avanzaba muy lentamente. Yo recuerdo haber ido al Partido Comunista ruso, pues, que funcionaba en una ferretería, en donde los trabajadores eran los dirigentes, que yo los miraba con cierta distancia porque pensaba que eran obreros analfabetos. Y no eran analfabetos. Y de allí salieron los dirigentes del Partido Comunista a hacer política general y con muy buenos resultados. Invitaban a intelectuales. Yo recuerdo haber ido a la ferretería que quedaba muy adentro de la calle, aquí en Ejercicios, en la calle Ejercicios o sea lo que es…</p>



<p><em>Álvarez Thomas.</em></p>



<p>Álvarez Thomas. Y encontrarme con intelectuales muy notables, con mucha altura, entre ellos Mario Polar Ugarteche. O sea ese era el nivel en que se manejaban los obreros que manejaban el partido comunista.</p>



<p><em>¿Y eso en qué años, más o menos, se acuerda?</em></p>



<p>Cincuenta.</p>



<p><strong>Sobre el ambiente universitario</strong></p>



<p><em>¿Usted en qué año entró a la Universidad?</em></p>



<p>Cuarenta y… habría que sacar la cuenta. Bueno exactamente no lo sé, pero ha sido por el año cuarenta y seis, cuarenta y ocho.</p>



<p><em>Pero en ese entonces ya había penetración comunista, cuando usted entró.</em></p>



<p>Sí, pero muy débil. Los jóvenes comunistas en la universidad presumían de ser cultos y realmente leían y miraban de mucha distancia a los intelectuales no comunistas, porque pensaban que ellos eran más cultos, pensaban más, leían más, tenían un horizonte cultural mucho más amplio. Yo me di con la sorpresa que obreros, obreros que ganaban salario, eran comunistas y cuando quise presumir para guardar distancia, porque yo era universitario, hablaba un poco en difícil o hacía mención de un autor. Me encontraba que ellos conocían lo mismo y mucho más. Y habían sido cultos. Leían o asistían a charlas. Entonces había un movimiento así, que a nadie la importaba porque eran muy pocos. Pero luego se desarrollaron.</p>



<p><em>Y me imagino, en lo sesentas se agudizó la situación. Justo leí en “El Pueblo” de esos años que estaban haciendo una especie de campaña contra el rector de la UNSA, que era Alfredo Corzo, si no me equivoco, decían que era comunista.</em></p>



<p>Alfredo Corzo Masías. ¿Decían que era comunista?</p>



<p><em>Sí, que era socialista, que era de izquierdas y que estaba apoyado por el FER.</em></p>



<p>Que era el grupo universitario insurgente. Porque, mira, yo no recuerdo como fue antes, pero cuando yo llegué a la universidad, se peleaban la presidencia de la Federación Universitaria un grupo de “chicos bien” con los apristas. Esos “chicos bien” terminaron siendo demócrata cristianos y resulta que se peleaban con los apristas la dirección de los grupos universitarios. Y entonces el FER era el grupo marxista y era insurgente y presionaba y cada vez estaba más cerca del gobierno estudiantil hasta que llegó el momento con Soto León Velarde y otros. Había un grupo de estudiantes universitarios muy estudiosos, muy estudiosos y muy capaces, muy inteligentes y llegaron a la cátedra. Ese grupo de estudiantes dirigentes marxista llegaron a la cátedra.</p>



<p><em>Y ahí es cuando la universidad se hace más o menos marxista</em>.</p>



<p>Sí.</p>



<p><em>Justo estaba leyendo que en el 62 o 63 ganan la presidencia de la Federación Universitaria.</em></p>



<p>Así es.</p>



<p><em>Incluso leí una noticia en la que decía que no dejaban graduarse a alumnos que no eran marxistas. O sea que había ese tipo de problemas.</em></p>



<p>Sí se generaban problemas así.</p>



<p><em>Hablé con el doctor Eusebio Quiroz y me dijo que era de la UNEC (Unión de Estudiantes Católicos) y que siempre se andaban peleando con los comunistas.</em></p>



<p>Sí, pero él es mucho menor que yo. Claro, él era uno de los notables del grupo cristiano porque era muy habilidoso para la broma, estudiaba Historia y él era simpatizante del movimiento católico, entonces estaba en la UNEC. Y el grupo de la UNEC que tenían inquietudes políticas llegaron al partido demócrata cristiano y fueron dirigentes de la juventud.</p>



<p><em>¿Y usted perteneció a un grupo de estos?</em></p>



<p>Yo he sido el primer secretario general de la Juventud Demócrata Cristiana. Yo no sé por qué se fijaban en mí. No era muy suelto. Yo no bebo, no iba a fiestas. Entonces solo me dedicaba a leer, a estudiar. Sería por eso.</p>



<p><em>Entonces estuvo en la Juventud Demócrata Cristiana. Y en algún otro grupo militó. ¿Acción Católica?</em></p>



<p>Sí, claro.</p>



<p><em>¿Usted fue de la Acción Católica?</em></p>



<p>Claro. Era lo mismo, eran los mismos dirigentes. O digamos, éramos los mismos dirigentes. Porque entramos a la Acción Católica Universitaria y los de la Acción Católica Universitaria tenían actividades políticas y llegaron al partido Demócrata Cristiano y allí ya empezaron los intereses particulares para ser candidatos al parlamento. Y había intereses de esa clase. Estudiantes exlasallistas y ex San José. Esos chicos, así un poco… distinguidos. Porque los católicos pobres se iban al otro partido, preferían irse con los comunistas, por razones económicas.</p>



<p><em>¿O sea los comunistas de entonces también eran católicos? O las bases por lo menos.</em></p>



<p>Sí, las bases sí.</p>



<p><strong>Sobre la Democracia Cristiana y Velasco Alvarado</strong></p>



<p><em>¿O sea usted militó en la Democracia Cristiana?</em></p>



<p>Sí, pertenecí al Comité Ejecutivo Departamental de la Democracia Cristiana.</p>



<p><em>¿Y cómo llegó a la Democracia Cristiana? ¿Por qué entró?</em></p>



<p>Porque era católico de formación. Tuve la suerte de tener un maestro sacerdotes en el colegio donde yo estudiaba que era el colegio Independencia. Yo he salido del colegio Independencia. Mis hermanos han salido de La Salle. Pero yo del colegio Independencia. Yo tenía compañeros cuyos padres eran agricultores y obreros, por lo tanto he tenido otra formación. Otra influencia.</p>



<p><em>¿Usted cree que podríamos decir que era natural que militantes de la Acción Católica pasen a la Democracia Cristiana?</em></p>



<p>Sí, muchísimos militantes de la Acción Católica pasaron a la Democracia Cristiana. Era una especie de célula política de la Acción Católica.</p>



<p><em>Hacia los años sesenta la Acción Católica empieza a decaer, mientras que la Democracia Cristiana se mantiene.</em></p>



<p>No, la Acción Católica cae ya por otro tipo de actividades, cayó en todo el Perú.</p>



<p><em>¿Por qué?</em></p>



<p>No sé, parece que era decisión del episcopado.</p>



<p><em>Claro, eso era dirigido por los obispos.</em></p>



<p>Sí, sí.</p>



<p><em>En cambio la Democracia Cristiana no.</em></p>



<p>No, pero era fruto de los profesores que salían de la Iglesia.</p>



<p><em>Cuando se partió la Democracia Cristiana, ¿qué papel jugó usted? ¿Con quién se fue? ¿Con Cornejo Chávez?</em></p>



<p>No hubo elección. La Democracia Cristiana en Arequipa, por lo menos, y creo que también en Lima, se partió a dedo: fulano sí, este no, este sí, este no. Entonces a mí me dijeron no. Yo no sabía. Yo me enteré que había habido eso el día que se partió el partido. Porque como eran mis amigos los otros yo les pregunté “¿a mí por qué no me han invitado?” “No, tú eres proletario, tú eres comunista”. Ni sé qué.</p>



<p><em>Entonces en Arequipa también se dividió el PPC y la Democracia Cristiana.</em></p>



<p>Sí, en todo el Perú.</p>



<p><em>¿Y usted se quedó en la Democracia Cristiana?</em></p>



<p>Sí, yo me quedé. A mí no me invitaron al PPC. Yo me quedé en la Democracia Cristiana porque estaba en la Democracia Cristiana. De la Democracia Cristiana salió el PPC, no hubo, digamos, una división democrática, no plantearon una alternativa a los militantes. En el PPC dijeron este sí, este no, este sí, este no.</p>



<p><em>Si no mal entiendo, es porque la Democracia Cristiana estaba virando hacia la izquierda.</em></p>



<p>Era de izquierda.</p>



<p><em>¿Desde siempre usted cree que la Democracia Cristiana era de izquierda?</em></p>



<p>Sí, claro que era de izquierda. Pero no era comunista, no era marxista, era izquierda. O sea, la Democracia Cristiana plantea que los gobiernos deben organizase favoreciendo al pueblo, favoreciendo el salario familiar y cuando uno lee un libro de la Democracia Cristiana y ve qué es el salario familiar, ve que es una remuneración que debe tener el obrero, o el trabajador en general, que le permita vivir en el sentido de tener alimentación, vestido, vivienda y un porcentaje para entretenimientos sanos. Todo eso debe formar parte del salario. Eso es lo que plantea la Democracia Cristiana. Entonces era izquierda pues. Porque los que estaban en la derecha eran los gerentes que no querían gastar más en el rubro de trabajo. Eso era el problema. El problema no era ideológico. Era de intereses. Entonces la Democracia Cristiana planteaba una democracia con todos esos cuestionamientos.</p>



<p><em>¿Y en el PPC?</em></p>



<p>En cambio en el PPC estaban todos los abogados que defendían los intereses económicos, los defensores de las empresas.</p>



<p><em>¿Qué opinó usted del golpe de Velasco?</em></p>



<p>Yo estaba de acuerdo con el nuevo régimen, con Velasco.</p>



<p><em>Claro, la Democracia Cristiana estaba de acuerdo con Velasco, lo apoyaron.</em></p>



<p>Claro, apoyamos a Velasco. Cuando se formó el SINAMOS me llamaron a trabajar ahí. Trabajamos con mucha honestidad, mucha altura y con buenos resultados. Mi labor era hacer actividad cultural, o sea, al pato lo echaron al agua. Y entonces trabajé. Probablemente te van a decir cosas negativas, pero en el SINAMOS, en materia cultural por lo menos, trabajamos en pueblos jóvenes, en distritos y provincias y hacíamos actividad cultural. Todo el pueblo de Arequipa tenía acceso a la cultura. Recién, porque ni antes de esa época tenía acceso, ni ahora tampoco tiene. Entonces, bajo la dirección de Velasco Alvarado se formó todas esas instituciones y yo trabajé llevando la cultura al pueblo. Eso sí fue realmente cierto: llevamos la cultura al pueblo. No como los discursos demagógicos que puedan decir. Yo sí llevé la cultura al pueblo. Arequipa se convirtió en un centro cultural realmente popular. Por lo menos, por mi lado, el SINAMOS fue un verdadero brazo de actividad popular.</p>



<p><em>¿Y usted todavía era militante de la Democracia Cristiana?</em></p>



<p>Claro, si estábamos aliados con Velasco. Estaba Cornejo Chávez en la dirección de El Comercio. Y Jorge Bolaños, que era un brillante joven, brillante, muy inteligente, fue diputado de Arequipa y trabajó en El Comercio.</p>



<p><em>¿El movimiento católico de Arequipa tenía entonces una gran variedad? Había la parte obrera, más cercana al pueblo y había un parte más elitista, cercana a la empresa.</em></p>



<p>Así es, así es.</p>



<p><em>¿Y qué recuerdos tiene de Héctor Cornejo Chávez?</em></p>



<p>Para mí ha sido el hombre más brillante que he conocido. Brillante, brillante. No sé cómo era personalmente, pero parece que era muy serio, muy responsable en sus actividades. Pero como político y como profesor de Derecho… excelente. Es autor de un tratado sobre familia.</p>



<p><em>¿Él se retiró de la política después, para enseñar?</em></p>



<p>Cornejo Chávez ser retiró de la política a raíz de su enfermedad. Le dio… él tuvo los primeros síntomas del Alzheimer y dejó la política y se fue a su casa, se acabó. Y supongo que el Alzheimer siguió avanzando, porque avanza. Y como su última actividad pública fue su alianza con el velasquismo eso le ocasión la enemistad de todas la autoridades y los gerentes y todos los que manejan la economía. Porque Velasco atacó la economía.</p>



<p><em>Y la Iglesia peruana, en general, apoyó a Velasco… Landázuri fue un gran aliado de Velasco</em></p>



<p>La Doctrina Social de la Iglesia era prácticamente el programa de Velasco. O al revés, el programa de Velasco era iluminado por la Doctrina Social de la Iglesia.</p>



<p><em>Me imagino que esta inquietud social era propia de los años sesenta. Creo que en los cincuenta el movimiento católico no tenía este cariz social tan acentuado. Talvez era un poco más espiritual. ¿Qué opina usted?</em></p>



<p>No, había criterios sociales y políticos en el catolicismo de Arequipa. Hablando del catolicismo de Arequipa por las personas conocidas. Héctor Cornejo, por ejemplo. Y también estaba Mario Polar Ugarteche, que no había sido tan de la Iglesia. Yo lo recuerdo a Héctor Cornejo que salía con una visión doctrinaria muy elevada y también recuerdo a Mario Polar Ugarteche que era muy culto y muy buen conversador y muy buen orador.</p>



<p><em>A él es al que encontró en el círculo comunista de la ferretería.</em></p>



<p>Sí. Claro lo invitaron a dar una charla, él va a dar la charla, no se compromete en nada pero sí puede decir lo que él piensa. Lógicamente teniendo en cuenta que los oyentes son comunista y toma cierta distancia en la conversación. Pero a él no le importaba mucho tampoco. Parece que ya quería ser político en esas épocas. Era profesor universitario, fue mi profesor. Algunos de esos dirigentes fueron mis profesores. Lástima que Héctor Cornejo no lo fuera. Pero Mario Polar Ugarteche sí, era un excelente conversador, un buen expositor. Y a la hora que se partió el partido, Héctor Cornejo Chávez se quedó en la Democracia Cristiana y Mario Polar Ugarteche se fue al Partido Popular Cristiano. Pero me imagino que a Héctor Cornejo no le dijeron que iban a partir el partido. Fue una sorpresa. A las cuatro en punto de la tarde de ese domingo que hubo votación salió el comunicado donde se anunciaba el nacimiento del PPC, para sorpresa de todo el mundo. Y la justificación es que a las cuatro ya todos habían votado y por lo tanto no modificaban nada en cuanto al resultado de las elecciones. Y los democristianos votaban como querían, pero ahora pues ya se habían partido. A partir de las cuatro de la tarde… un poco que me recuerda a García Lorca: “a las cinco en punto de la tarde…”, la Democracia Cristiana fue a las cuatro.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p></p>
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			</item>
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		<title>Mariano Holguín, el obispo patriota</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/mariano-holguin-obispo-patriota/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jul 2020 20:41:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[Entre los ilustres obispos que han servido de guía espiritual la diócesis de Arequipa, brilla singularmente Mariano Holguín, cuya profunda piedad, bondad de alma y acendrado celo pastoral le valieron ser comparado con San Ambrosio de Milán. Mariano Holguín nació en 1860 en los suburbios de Arequipa. Desde niño mostró inclinación al estado sacerdotal cuando, [&#8230;]]]></description>
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<p>Entre los ilustres obispos que han servido de guía espiritual la diócesis de Arequipa, brilla singularmente Mariano Holguín, cuya profunda piedad, bondad de alma y acendrado celo pastoral le valieron ser comparado con San Ambrosio de Milán.</p>



<p>Mariano Holguín nació en 1860 en los suburbios de Arequipa. Desde niño mostró inclinación al estado sacerdotal cuando, al jugar con otros niños, remedaba respetuosamente las funciones sacerdotales y profería elocuentes sermones. Cuando tenía siete años vivió el levantamiento de la ciudad contra el gobierno liberal de Mariano Ignacio Prado por la promulgación de una constitución de tintes anticlericales. La revolución de 1867 acabó con la deposición del presidente y la abolición de la impía constitución. Estudió la educación primaria, secundaria y superior eclesiástica en el Seminario de San Jerónimo de Arequipa. Con veinte años recibió el hábito ceniciento de la Recoleta de San Francisco y cumplidos los veintiséis fue ordenado sacerdote por uno de los obispos peruanos más importantes del siglo XIX, un verdadero titán de la fe: monseñor Juan Ambrosio Huerta, obispo de Arequipa entre 1880 y 1897. Tuvo fama de ser un excelente orador sagrado y un esforzado misionero. Debido a su gran talento y piedad tuvo importantes puestos dentro de la orden franciscana hasta que fue nombrado obispo de Huaraz en 1904. En 1906 regresó a Arequipa luego de ser nombrado obispo de la diócesis, la que gobernó hasta su muerte en la nochebuena de 1945. Como en 1943 el obispado de Arequipa fue elevado a arquidiócesis, monseñor Holguín fue el primer arzobispo de la ciudad.</p>



<p>Como la diócesis de Tacna fue creada recién en 1944, monseñor Holguín tuvo bajo su jurisdicción esta provincia (así como la de Moquegua y Arica), incluso durante la ocupación chilena. De esto se sucedieron ciertos acontecimientos que demostraron el carácter patriota de nuestro obispo.</p>



<p>En 1911, bajo la acusación de promover la causa peruana (como no podía ser de otra manera), los curas peruanos fueron expulsados de Tacna y Arica. Monseñor Holguín, bajo cuya jurisdicción estaban las provincias cautivas, declaró el entredicho canónico, esto significa que mientras este durase no habría culto en todos los templos de estas provincias.</p>



<p>Monseñor Holguín tenía una gran angustia por este asunto. Por un lado, tenía que cumplir con las normas canónicas, pero por otro, le preocupaba la salud espiritual de la grey católica de Tacna y Arica. No fue hasta el 12 de agosto de 1915 cuando Monseñor Holguín recibió el espaldarazo de la Santa Sede y supo que actuaba con prudencia y justicia. El papa Benedicto XV lo nombró “Prelado Doméstico de Su Santidad” y “Asistente al Sacro Solio Pontificio”. En el Breve donde se anuncia estas condecoraciones (con las que estaba siendo incorporado a la nobleza romana) se lee: “…a Nos consta claramente y por experiencia que Vos estáis unido con la Cátedra de Roma por muy apretados lazos de obsequio y lealtad bien probados con hechos en el cumplimiento del cargo pastoral y en el empeño de promover los intereses de la religión católica…”<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>.</p>



<p>La Santa Sede autorizó que los capellanes castrenses en servicio atendieran espiritualmente a los militares chilenos y sus familias, pero los peruanos no querían ser atendidos por ellos. Sobre todo no querían que sus hijos fueran bautizados por los chilenos, por lo que ocurría que a veces las madres viajaban al Perú para poder dar a luz en la patria o esperaban la oportunidad de que un cura peruano bautizara a sus criaturas.</p>



<p>Mientas la misión norteamericana que mediaba ente los gobiernos chileno y peruano realizaba las gestiones necesarias que facilitarían la realización del tan ansiado plebiscito que decidiría la suerte de las provincias cautivas, monseñor Rafael Edwards, vicario castrense de Chile, dirigió una Instrucción Pastoral a los ciudadanos de Tacna y Arica en la que afirmaba que todos los que nacieron en la provincias después de 1880 eran chilenos y quien entre ellos no se considerase así debía ser tomado por perjuro y traidor. Además argüía que si permanecían con Chile tendría una mayor prosperidad material.</p>



<p>Monseñor Holguín se vio obligado a responder a esta instrucción con una Carta Pastoral fechada en 1925 en la que discute la jurisdicción del obispo chileno, afirma que él solo la tiene sobre los que hacen servicio en el ejército de Chile, personas impedidas para votar en el plebiscitos por lo que la Instrucción era totalmente impertinente y protesta contra la injustificable usurpación.</p>



<p>Asimismo, alega que la administración de un territorio que se detenta por un derecho tan precario como es la invasión militar no genera deberes de ciudadanía. Agrega luego que sobre los intereses materiales están los de la justicia, la conciencia y los deberes morales.</p>



<p>Termina diciendo:</p>



<p>Amados hijos: deseando vivamente que se restablezca el reinado de la Justicia, y con él, la verdadera paz, os recomendamos de nuevo: 1° Que elevéis ardientes plegarias al Dios de las naciones, para que en las presentes circunstancias haga brillar la Justicia que engrandece a los pueblos (Prov. XIV, 34); 2° Que alentéis una ilimitada confianza en la Divina Providencia, que bendecirá nuestros esfuerzos, haciendo triunfar la causa que defendemos, que es la de la Justicia y del Derecho a cuyo triunfo está vinculada la tranquilidad de la América; y 3° En fin; os exhortamos a que , puestos los ojos en Dios, que vela sobre los destinos de los pueblos, cumpláis decidida y valerosamente, los deberes sagrados que la conciencia os impone, sin dejaros intimidar por la violencia, que tal vez, pudieran ejercitar contra vosotros, los poderes de la tierra, o la injusticia de los hombres.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></p>



<p>Luego de la Pastoral, recibió Monseñor Holguín otro espaldarazo de la Santa Sede cuando el Papa le concedió la facultad de impartir la Bendición Papal con motivo de sus Bodas de Plata Episcopales.</p>



<p>El mismo año de la pastoral en setiembre, monseñor Holguín promovió una peregrinación a Chapi para solicitarle a la Santísima Virgen su intercesión en auxilio del Perú en el plebiscito que se llevaría. Pero, como se sabe el plebiscito no se llevó a cabo, ya que Chile, comprendiendo que perdería, llegó a una solución mediante la cual Tacna volvía al Perú y Arica se quedaba bajo la jurisdicción chilena.</p>



<p>Monseñor Holguín estuvo en la comisión encargada de recibir de forma oficial la provincia de Tacna para el Perú. El 28 de agosto, luego de instaladas la Comuna Provincial y la Corte Superior y enarbolado el pabellón nacional en la torre de la catedral, monseñor Holguín habló a la multitud que abarrotaba la plaza de armas:</p>



<p>Hijos míos, pleno de emoción dirijo mi palabra al pueblo que hoy se halla en torno a mi persona, así como mi corazón estuvo en todo momento junto a sus sacrificios y a sus legítimos anhelos. Sabe Dios cuánto le he rogado en el santo sacrificio de la misa para que apresurara esta hora que ha venido sin impedimento alguno gracias a su misericordia como un beneficio a la Patria en las horas más angustiosas de su existencia.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a></p>



<p>El 30 de agosto celebró una Misa de campaña en la plaza de armas. Finalizada la misa se entonó el Te Deum.</p>



<p>Revestido de los ornamentos pontificales, llevando el báculo y la mitra el Iltmo Obispo dijo la oración panegírica ante la inmensa concurrencia poseía de emoción inenarrable. Sus palabras inspiradas en el más puro patriotismo arrancó lágrimas a la multitud. Las mujeres postradas de hinojos oraban silenciosamente. La ceremonia culminó en imponente fervor cuando el Diocesano impartió la bendición episcopal sobre el pueblo.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a></p>



<p>El espíritu cívico de monseñor Holguín sería puesto a prueba nuevamente el primero de marzo de 1931 cuando tuvo que asumir por unas horas la jefatura del Estado peruano luego de que el presidente Sánchez Cerro se viera obligado a renunciar ante una junta de notables presidida por Su Excelencia, que a la sazón era jefe de la Iglesia peruana al desempeñar el cargo de Administrador Apostólico de la diócesis de Lima, luego de la renuncia del arzobispo Emilio Lissón, demasiado comprometido con el régimen de Leguía. Monseñor Holguín, ayudado de su amigo, el gran hombre de letras José de la Riva Agüero y Osma, organizó, ateniéndose a la constitución de 1860 que era tan querida por el pueblo peruano en contraposición de la constitución de 1920 proclamada por Leguía, el traspaso de mando a una nueva junta provisional presidida por el Presidente de la Corte Suprema, el doctor Ricardo Leoncio Elías, para que organizase las elecciones generales que designaran a un nuevo presidente.</p>



<p>Cuando Sánchez Cerro pasó por Panamá hacia el exilio europeo que se autoimpuso luego de su primer gobierno provisional, un periodista le preguntó cómo se le había ocurrido dejar el país en las manos de un obispo. El militar respondió: «Son las manos más honradas que hay en el Perú y en su báculo florecen las virtudes de Santo Toribio»<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>.</p>



<p>En la amenísima biografía que sobre monseñor Holguín escribe el padre Francisco Cabré, de la que he sacado la casi totalidad de información este artículo, se narra una anécdota que pinta perfectamente el carácter del obispo patriota y demuestra como toda su labor espiritual fue concebida como una labor para servir a su patria. Dice la anécdota que cuando un amigo le reclama al aún joven Mariano Holguín el que quiera ingresar al clero estando el Perú en plena guerra con Chile, el futuro arzobispo responde: “Precisamente, quiero hacerme religioso para hacer del bien de mi Patria”<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>. Monseñor Holguín tenía las cosas claras, sabía que el patriotismo nada tiene que ver con aquel ente de razón surgido de la politización de las comunidades provocada por la Revolución y sustentada en las anticristianas ideas de la Ilustración, llamado nación. Que la patria es un concepto prepolítico que conlleva el amor a los ancestros, el amor a lo que estos nos trasmiten: la tradición. Que el patriotismo es un deber para el cristiano que surge del cuarto mandamiento: amarás a tu padre y a tu madre. Monseñor Holguín entendía que por encima de la patria está Dios y que sirviendo a Dios se sirve a la patria.</p>



<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Citado en Fr. Francisco Cabré, O.F.M., <em>Biografía del&nbsp; Excmo. y Rvmo. Mons. Fr. Mariano Holguín, O.F.M. Primer Arzobispo de Arequipa Perú 1860-1945</em> (Lima: Editorial «San Antonio», 1959), 166.</p>



<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Cabré, O.F.M., 198.</p>



<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a>«Detalles completos de la entrega de Tacna»,&nbsp;<em>El Deber</em>, 31 de agosto de 1931, sec. Portada, 1.</p>



<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a>«Detalles completos de la entrega de Tacna», 1.</p>



<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a>&nbsp;Cabré, O.F.M.,&nbsp;<em>Biografía del&nbsp; Excmo. y Rvmo. Mons. Fr. Mariano Holguín, O.F.M. Primer Arzobispo de Arequipa Perú 1860-1945</em>, 210.</p>



<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a>Cabré, O.F.M., 191.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p></p>



<p></p>
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		<title>Recomendaciones del Hay</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/recomendaciones-hay/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Nov 2019 00:49:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Nalvarte Lozada]]></category>
		<category><![CDATA[Arequipa]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace una semana terminó el Hay Festival Arequipa y hay quienes ya lo extrañan. Para hacer más corta la espera de la siguiente edición consulté a algunos de los escritores que participaron para que recomienden algunos libros a los lectores del blog del Departamento de Humanidades de la UCSP y sobre todo a los alumnos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Hace una semana terminó el Hay Festival Arequipa y hay quienes ya lo extrañan. Para hacer más corta la espera de la siguiente edición consulté a algunos de los escritores que participaron para que recomienden algunos libros a los lectores del blog del Departamento de Humanidades de la UCSP y sobre todo a los alumnos que cursan algún curso del Departamento.</p>



<p>A Luis Hernán Castañeda y a Karina Sainz Borgo les pedí las recomendaciones en el evento que se realizó en el Centro de las Artes de la UCSP en el que fui su interlocutor, por lo que transcribo sus intervenciones. A Ricardo, Stuart y Yero les escribí solicitándole las recomendaciones.</p>



<p><strong>Luis Hernán Castañeda</strong></p>



<p><em>(Nació en Lima en 1982 y vive en Estados Unidos desde el 2006. Es autor de novelas, libros de cuentos y novelas juveniles. Además, se desempeña como profesor de lengua y literatura en el Middlebury College. Su última novela se titula&nbsp;</em>El imperio de las mareas<em>&nbsp;y fue publicada este año por la editorial Alfaguara).</em></p>



<p>Nunca me siento cómodo con la pregunta de recomendar libros porque crea una relación vertical entre quien recomienda y quien recibe la recomendación. Yo creo más bien que los lectores jóvenes deben seguir su instinto, su curiosidad. Lo que debe haber es una disponibilidad de libros por los medios que sea posible para que cada quien pueda saciar su deseo de la forma más anárquica posible. Yo crecí en un hogar en el cual no se me decía «lee esto», «lee lo otro», sino que había simplemente libros y no había libros prohibidos, de forma que las puertas estaban abiertas y yo me fui yendo por donde me llevaba mi propia intuición. Dicho esto, quiero recomendar a un autor que he mencionado ya. Para mi es una figura muy importante y es Mario Levrero, es un autor que se lee poco en el Perú, porque como viejo centro virreinal estamos marcados por la historia, por la política, por el realismo, pero creo que no nos haría mal leer un poco otras cosas y ver que hay autores como Levrero que muestra que la realidad es caleidoscópica. Yo creo que Levrero es un autor que yo si fuera joven leería con mucha pasión, lamentablemente lo descubrí viejo, pero igualmente me gusta mucho.</p>



<p><strong>Karina Sainz Borgo</strong></p>



<p><em>(Nació en Caracas en 1982. Es periodista especializada en temas culturales. Ha publicado los libros de periodismo&nbsp;</em>Caracas hip-hop<em>&nbsp;(Caracas, 2007) y&nbsp;</em>Tráfico y Guaire. El país y sus intelectuales<em>&nbsp;(Caracas, 2007).&nbsp;</em>La hija de la española&nbsp;<em>(2019),</em>&nbsp;<em>su primera novela, ha sido vendida en traducción a veintidós países).</em></p>



<p>Hay libros que si hubiesen llegado a mis manos antes, a mí me hubiesen ahorrado muchos dolores de cabeza al momento de escribir. Yo creo que Nabokov, sobre todo&nbsp;<em>Risa en la oscuridad</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Lolita</em>, pero todavía más&nbsp;<em>Risa en la oscuridad&nbsp;</em>que es un disparo chiquito. En el siglo XX tienes tan inmensos escritores. Faulkner, sin duda alguna. Además, yo llegué a Faulkner gracias a Gabo, gracias a García Márquez. Ahí hay un siglo XX que si tuvieran nada más, no sé, tres meses de vacaciones, intenten con eso. Pero para mí el XIX es muy importante como siglo y creo que no está tan leído como pensamos. Creo que Flaubert, sobre todo&nbsp;<em>Madame Bovary</em>. Creo que el siglo XIX francés y ruso es fundamental. Y que uno no puede llegar a la literatura sin haber leído eso. Creo que en el fondo es cierto, esa idea de que uno se empeña en leer, inicia una y otra vez, inicia el&nbsp;<em>Ulises&nbsp;</em>y no entra, se te cae el libro. Bueno pasa unos años y cuando lees a Vila-Matas, por ejemplo, pasa que consigues llegar al&nbsp;<em>Ulises</em>. Alguien te ha empujado un poquito para llegar. Pero si creo que los lectores no debemos jamás claudicar en los clásicos. Melville, el Melville de&nbsp;<em>Moby Dick</em>. Yo creo que no está tan leído como pensamos, ni&nbsp;<em>Billy Budd&nbsp;</em>también de Melville. Yo soy una entusiasta de los clásicos del siglo XX y XIX porque creo que ahí hay muchas cosas, no solo para ser un escritor… Leer siempre te previene de cierta zafiedad.</p>



<p><strong>Ricardo Sumalavia</strong></p>



<p><em>(Nació en Lima en 1968. Es doctor en la Universidad Michel Montaigne, en Burdeos. Es autor de&nbsp;</em>Enciclopedia mínima&nbsp;<em>(2004),</em>&nbsp;Que la tierra te sea leve&nbsp;<em>(2008),</em>&nbsp;Mientras huya el cuerpo<em>&nbsp;(2012),</em>&nbsp;No somos nosotros&nbsp;<em>(2017),</em>&nbsp;<em>entre otros. Su última novela,</em>&nbsp;Historia de un brazo (2019<em>), ha recibido un amplio elogio de la crítica).</em></p>



<p>-Nona Fernández,&nbsp;<em>La dimensión desconocida</em></p>



<p>-María Fernanda Ampuero,&nbsp;<em>Pelea de gallos</em></p>



<p>-Mario Levrero<em>, La novela luminosa</em></p>



<p>-Pierre Michon,&nbsp;<em>Vidas minúsculas</em></p>



<p>-Leonardo Padura,&nbsp;<em>Adiós Hemingway</em></p>



<p>-Pilar Donoso,&nbsp;<em>Correr el tupido velo</em></p>



<p>-Mariana Enríquez,&nbsp;<em>Los peligros de fumar en la cama</em></p>



<p>-Eloy Tizón,&nbsp;<em>Herida leve.</em></p>



<p><strong>Stuart Flores</strong></p>



<p><em>(Nació en Huancayo en 1986. Estudió periodismo en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es autor de&nbsp;</em>La muerte es una sombra&nbsp;<em>(cuentos</em>), La velocidad del pánico&nbsp;<em>(novela) y&nbsp;</em>Ele<em>&nbsp;(poemario). Ganador del Premio Copé de Oro 2018).</em></p>



<p>–<em>Los peces no cierran los ojos</em>, de Erri de Luca. Pocas novelas parecen transmitir una ternura extrema. Esta es una de ellas.</p>



<p>–<em>El desierto de los tártaros</em>, de Dino Buzatti. Quizá una de las mejores novelas de la literatura universal. Borges la consideró imprescindible.</p>



<p>–<em>El diablo capataz</em>, de Val Biro. Si bien está etiquetada como literatura infantil, la verdad es que estas narraciones están llenas de un ingenio apto para todo público. Un libro que podría volarte los sesos.</p>



<p>–<em>Sol de Tokio</em>, de Francisco Joaquín Marro. Una joya escondida de la literatura peruana reciente. Sería justo que, al menos en unas décadas, una calle de Lima lleve el nombre de este autor.</p>



<p>–<em>La dimensión desconocida</em>, de Nona Fernández. Quizá una de las mejores ficciones últimas que aborda con mucha originalidad el tema de la dictadura chilena.</p>



<p>–<em>El vano ayer</em>, de Isaac Rosa. Narración atípica dentro de la literatura hispana. Se la define como «novela en marcha»; es decir, la novela que va deconstruyéndose a medida que avanza la trama.</p>



<p>–<em>Cambio de palabras</em>, de César Hildebrandt. Un texto para aprender el arte de la argumentación y las técnicas de la entrevista. El libro que todo aspirante a periodista debería leer.</p>



<p>–<em>Rimbaud el hijo</em>, de Pierre Michon. Una novela breve que sirve como puerta de acceso al escritor más actual, difícil y lírico de Francia.</p>



<p>–<em>Diccionario de literatura. España 1941-1995</em>: de la posguerra a la posmodernidad, de Francisco Umbral. Una enumeración personalísima de conceptos literarios y de escritores. Si bien no es el libro con el que uno debería introducirse a la obra de Umbral, es un texto recomendable para conocer la literatura española a través de la mirada de uno de sus mejores prosistas.</p>



<p>–<em>Técnicas de masturbación entre Batman y Robin</em>, de Efraim Medina Reyes. Un híbrido literario que oscila entre el aforismo, el diario y el ensayo para configurar una «novela» disparatada.</p>



<p><strong>Yero Chuquicaña Saldaña</strong></p>



<p><em>(Nació en Ilo en 1990. Estudió Literatura y Lingüística en la Universidad Nacional de San Agustín. Es autor de&nbsp;</em>Falsos cuentos: Taca Taca<em>&nbsp;y de&nbsp;</em>Peruanos de segunda mano<em>. En 2017 ganó el Premio Nacional de Literatura).</em></p>



<p>-Julio Ramón Ribeyro –&nbsp;<em>La palabra del mudo</em>: La mejor forma de empezar a leer narrativa nacional y no sentirse defraudado. Cada relato mantiene un espacio ganado dentro del imaginario popular y seguirá entreteniendo e inspirando lectores/escritores durante generaciones.</p>



<p>-Mario Vargas Llosa –&nbsp;<em>Conversación en la catedral</em>: Infaltable para comprender el Perú que heredamos y empatizar con el sentir del ciudadano de a pie, desde la precariedad de un espacio común para cualquier parroquiano: un bar.</p>



<p>-Oswaldo Reynoso –&nbsp;<em>Los inocentes</em>: Relatos de collera que te calan hondo como lo harían si te los contaran a viva voz en una esquina. Reynoso también es el Perú y esta colección escueta es suficiente para admirar el poder de su pluma.</p>



<p>-Juan Rulfo –&nbsp;<em>El llano en llamas</em>:&nbsp; Sus páginas relatan asuntos turbios y están impregnadas de fatalidad y redención, pero desde un enfoque poético que pintan la realidad no solo del hombre mexicano, sino del hombre en general. Rulfo es un capo que no necesita contar de más.</p>



<p>-Jorge Luis Borges&nbsp;<em>– Ficciones</em>: Esta colección de relatos motiva una lectura reflexiva desde el arranque. Después de terminar cada cuento uno querrá volver a leerlo, cuantas veces sea necesario, para no perderse ni un solo detalle de la riqueza ni la belleza de la estética del maestro.</p>



<p>-Albert Camus –&nbsp;<em>The Stranger</em>: Punto tras punto, a través de una narrativa honesta y directa, Camus nos conduce hacia el interior del alma y la mente humana. Jamás había sentido tanta suspicacia de mí.</p>



<p>-Ernest Hemingway –&nbsp;<em>The Old Man and the Sea</em>: Un libro que amo, al que regreso cada vez que necesito encontrarme con un viejo conocido para ver qué tanto he cambiado y para recordar que la vida solo cobra pleno sentido si luchamos por ella, desde cualquier ámbito.</p>



<p>-William Faulkner –&nbsp;<em>The Sound and the Fury</em>: La novela más completa y apabullante a la que me he enfrentado. Los puntos de vista, las voces y las técnicas narrativas sobrepasan la historia que, a pesar de ser esencial, afianza el universo literario de Faulkner y su visión de Norteamérica.</p>



<p>-J.D. Salinger –&nbsp;<em>Nine Stories</em>:&nbsp; Me voló la cabeza.</p>



<p>-Raymond Carver –&nbsp;<em>Call Me If You Need Me</em>: Carver escribe cada una de estas historias con mazo y cincel, mientras da forma a una pequeña relación íntima entre autor/lector para luego, sin previo aviso, romperte el corazón o recomponértelo.</p>



<p>11. Chuck Palahniuk – <em>Fight Club</em>: Una de las novelas breves que más veces he leído. Sus imágenes te llegan de golpe y sin parar, formando un enorme collage de momentos extraños y sensaciones que van más de la superficialidad de nuestro aspecto físico o las cosas que poseemos. La primera regla del club de la pelea es hablar con todo el mundo sobre el club de la pelea.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>
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		<title>El león de Munster y la leyenda negra</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/leon-munster-leyenda-negra/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Nov 2019 21:09:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Nalvarte Lozada]]></category>
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<p><strong>El León de Münster</strong></p>



<p>Corría el verano de 1941, el Tercer Reich de Hitler controla militarmente Austria, Bohemia, Moravia, Polonia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Dinamarca, Noruega, Francia, Grecia y Serbia; además tenía como aliados a Bulgaria, Finlandia, Hungría, Italia y Rumanía; la campaña en el norte de África estaba en el mejor momento para los alemanes, el Imperio Británico estaba acorralado y acababa de empezar exitosamente la operación Barbarroja para invadir la Unión Soviética. En aquel verano en el que las vidas no tenían significado alguno para el monstruoso Reich Alemán, en el que cualquier disensión con el régimen era cruelmente castigada y no había a quién recurrir frente a la injusticia generalizada, Clemens August Graf von Galen, obispo de Münster, se atrevió a enfrentar a Hitler con tres prédicas (13 de julio, 20 de julio y 3 de agosto) en las que denunciaba con claridad y fuerza las atrocidades del régimen nazi y las vilezas cometidas por la Gestapo.</p>



<p>El día anterior a la primera prédica una casa de los jesuitas había sido ocupada por las autoridades nazis y el obispo von Galen se había presentado en el lugar y se había enfrentado a los hombres de la Gestapo. A raíz de esto, el obispo se dio cuenta que ya no podía más, que tenía que actuar. Luego de esta primera prédica, los oyentes salieron exaltados y el obispo von Galen esperó ser apresado, pero nada ocurrió. A la segunda prédica asistieron fieles llegados de lugares lejanos (incluso de Holanda) y el texto de la alocución fue enviado al ministro del Reich Lammers por el mismo obispo. Luego de la tercera, el obispo Von Galen, apodado el León de Münster, se convirtió en la cara visible de la resistencia alemana al nazismo. Sus prédicas fueron copiadas y distribuidas entre todas las clases sociales sin importar la religión, la Real Fuerza Aérea Británica las lanzó desde el cielo a Berlín y radio Moscú fue la primera radio extranjera que las difundió. No hubo pocos que sufrieron la persecución e incluso el martirio por darlas a conocer, tres sacerdotes católicos y un pastor protestante fueron decapitados en Hamburgo por hacerlo, además muchos judíos fueron arrestados por intercambiar los textos de los discursos. El impacto de las palabras de von Galen fue tal, que Goebbels, el ministro de propaganda nazi, no dudó en calificar a las predicas como «el ataque frontal más fuerte desencadenado contra el nazismo en todos los años de su existencia» (Citado en Falasca, S.<em>,</em>&nbsp;p. 43). Y a pesar de todo esto, el obispo de Münster no fue tocado. Él sabía que en cualquier momento podría ser detenido y eliminado por la Gestapo, es más, muchos jerarcas nazis creían en la necesidad de deshacerse del obispo. Pero nada ocurrió. La grey católica de Westfalia apoyaba al obispo y a Hitler no le convenía que ellos le sean contrarios en plena Guerra, por eso decidió que ajustaría cuentas con Von Galen luego de derrotar a los aliados.</p>



<p>Luego de la guerra, Von Galen se opuso a las injusticias de las autoridades de ocupación de los aliados por lo que fue llamado por los mandos militares para dar explicación por sus palabras. Además, condenó la opinión de la culpa colectiva de los alemanes.</p>



<p>En el consistorio de 1946, en reconocimiento de su férrea defensa de los valores cristianos y de la verdad revelada en tiempos tan hostiles, fue creado cardenal por el papa Pio XII.</p>



<p><strong>Una posición institucional</strong></p>



<p>Pero el caso del León de Münster no es un caso aislado en la lucha contra el totalitarismo pagano de los nazis, resaltan los ejemplos de grandes héroes como el cardenal Mindszenty (sin lugar a dudas una de las figuras más épicas del siglo XX) que plantó cara al nazismo en Hungría, de monseñor Hugh O’ Flaherty (inmortalizado en la película «Escarlata y negro») que salvó a miles de judíos en la Italia invadida por el Reich, entre otros tantos. Pero sería un gran error considerar que este enfrentamiento contra el nazismo fue la posición personal de unos cuantos valientes dentro del seno de la Iglesia, la oposición al nazismo fue una postura institucional.</p>



<p>El nazismo es absolutamente incompatible con la doctrina católica y esto quedó demostrado en la encíclica&nbsp;<em>Mit Brennender Sorge,</em>&nbsp;publicada el 14 de marzo de 1937 y leída en todos los púlpitos alemanes, luego de haber sido secreta y cautelosamente distribuida por todo el Reich. Con este documento que es poco menos que una declaración de guerra la Iglesia se enfrenta frontalmente al régimen.</p>



<p>En su elaboración participaron activamente y con un rol principal, el entonces secretario de Estado, Eugenio Paccelli, quien se convertiría en el Papa Pio XII y el obispo de Münster, Clemens August von Galen.</p>



<p>Esta encíclica condena el panteísmo, la idea de un Dios únicamente retórico, la “pretendida concepción precristiana del antiguo germanismo” que “pone en lugar del Dios personal el hado sombrío e impersonal”, la visión de un Dios nacional, el mito de la raza y la sangre y la divinización del Estado rindiéndole un culto idolátrico. Afirma que el orden moral no puede ser separado de la base de la fe y que el ordenamiento jurídico no puede apartarse del derecho natural. También advierte a los alemanes sobre la desnaturalización del bien común y la distorsión de su verdadero contenido. Asimismo, alerta a las juventudes de la mala doctrina anticristiana de las Juventudes Hitlerianas, dice que en ellas anuncian un evangelio que no es el verdadero y por tanto hay que combatirlo.</p>



<p>A estas mentiras les opone la verdad cristiana. Propone y exhorta al pueblo alemán a tener una genuina fe en Dios, una genuina fe en Jesucristo, una genuina fe en la Iglesia y una genuina fe en el Primado. &nbsp;“Quien, ya desde el principio, opone a estos erróneos desarrollos un&nbsp;no&nbsp;vigilante e inconmovible, presta un servicio no solamente a la pureza de la fe, sino también a la salud y fuerza vital de su pueblo” (25).</p>



<p><strong>La leyenda negra</strong></p>



<p>Entonces ¿por qué circulan tantos memes, documentales, películas y hasta obras de teatro que acusan a la Iglesia de complicidad con los nazis?</p>



<p>Esta postura tiene origen en un momento definido de la historia.</p>



<p>En los años inmediatamente posteriores a la segunda guerra mundial la admiración por el papa Pío XII era unánime. Entre quienes se sentían agradecidos con él se encontraban eminentes figuras hebreas como Albert&nbsp;Einstein,&nbsp;Golda&nbsp;Meir,&nbsp;Moshe&nbsp;Sharett, el rabino Isaac&nbsp;Herzog&nbsp;y muchos otros que&nbsp;expresaron públicamente su gratitud a Pío XII. Eugenio Zolli, quien fuera rabino de Roma, se convirtió al catolicismo impresionado por la figura de Pio XII y tomo el nombre de Eugenio en honor a él (Eugenio Paccelli).</p>



<p>Sin embargo, en 1963 se estrenó la obra teatral&nbsp;<em>El Vicario: Una Tragedia Cristiana</em>&nbsp;de Rolf Hochhuht. En ella Pío XII era presentado como un personaje cobarde silente y cómplice de las barbaridades del III Reich. A partir de ese momento esta imagen de Pío XII se expandió en el imaginario popular y abundaron las obras que la reprodujeron. Pero ¿por qué Hochhuht difundió estas mentiras? El jefe de los servicios de inteligencia rumanos entre 1972 y 1978, general Ian Miahi Pacepa, declaró en 2007 que la KGB y otras agencias de seguridad comunista impulsaron una campaña de desprestigio contra Pío XII por su férrea posición anticomunista (recordemos que gracias a él existe pena de excomunión para quienes colaboren con el comunismo). Estas agencias fueron las que financiaron la obra de Hochhuht y otras publicaciones similares.</p>



<p>Pío XII, en incontables ocasiones, se manifestó a favor de la paz y en defensa de los millones de «inocentes oprimidos por el totalitarismo» y si no fue lo «enérgico» que sus detractores hubieran querido que sea fue porque la experiencia le había enseñado que la prudencia sería más beneficiosa para los oprimidos. Recordemos que una carta pastoral de los obispos holandeses que condenaba «el despiadado e injusto trato reservado a los judíos» fue leída en todas las iglesias católicas holandesas en julio de 1942 y que esto costó la vida de cuarenta mil personas. Además, tener en cuenta lo que dijo Marcus Melchior, rabino jefe de Dinamarca: «si el Papa hubiera tomado posición abiertamente, probablemente Hitler habría exterminado a más de seis millones de judíos y tal vez a diez veces diez millones de católicos, si hubiera tenido la posibilidad». (Citado en Dalin, D.,&nbsp;<em>El papa justo</em>)</p>



<p>Es más ya en noviembre de 1938, en las vísperas de la noche de los cristales rotos, el obispo Von Galen estaba preparado para subir al púlpito y denunciar los abusos cometidos contra los judíos, pero fue disuadido por miembros de la comunidad judía de que interviniera a favor de ellos por temor a posteriores represalias.</p>



<p>Hace un tiempo circulaba un meme que mostraba una imagen de un obispo a lado de un jerarca nazi y que rezaba algo así como «hay que ver menos televisión y leer más libros para saber que la Iglesia apoyó a Hitler». Como se verá, para evitar la ligereza de opiniones y saber que la oposición de los católicos ante el estatista y neopagano régimen hitleriano fue una posición firme y definida desde la jerarquía, en verdad sí hay que leer más libros y no basar nuestra educación en memes, en los ridículos documentales de The History Channel y en artículos dudosos de internet de los que no se puede rescatar ni la buena ortografía.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p><strong>Bibliografía</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Dalin, D.,&nbsp;<em>El papa justo,&nbsp;</em>2001, extraído de http://www.mercaba.org/PIO%20XII/papa_justo.htm</li>



<li>Falasca, S.,&nbsp;<em>Un obispo contra Hitler,&nbsp;</em>2010, Madrid: Palabra.</li>



<li>Pio XI, Carta encíclica&nbsp;<em>Mit brenender sorge,</em></li>



<li><em>Cardenal Clemens August von Galen, obispo de Münster,</em>&nbsp;extraído de http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20051009_von-galen_sp.html</li>
</ul>



<p></p>



<p></p>
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		<title>El diablo, Lumumba y los cocineros</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/diablo-lumumba-cocineros/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Oct 2019 21:16:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Nalvarte Lozada]]></category>
		<category><![CDATA[África]]></category>
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<p>Alejandro Neyra, amenísimo narrador nacional y exministro de cultura, en una conferencia que dio en nuestra Universidad sobre la presencia de peruanos en la ficción, contó que en una ocasión revisando un libro de historia de la gastronomía se dio con la sorpresa de que el desavisado autor atribuía la invención del rocoto relleno a un tal Manuel de Masías.</p>



<p>Quien conozca la obra del excepcional escritor arequipeño Carlos Herrera sabrá que Manuel de Masías es el personaje de uno de sus más famosos cuentos titulado&nbsp;<em>Historia de Manuel de Masías, el hombre que creó el rocoto relleno y cocinó para el diablo</em>. En este cuento, Manuel de Masías es un cocinero arequipeño que, hacia fines del siglo XVIII, cosechó fama en el Perú y en Europa, inventó el rocoto relleno y, ante la muerte de su hija, desciende a los infiernos y pacta con Lucifer: si es capaz de cocinar una cena que lo satisfaga podrá recuperar el alma de su adorada hija Delphine, lo que termina por lograr. Neyra comentaba que no era la primera vez que encontraba referencias a un personaje de ficción en una obra que no lo es, pero, una obra en la que además aparecía el Demonio, ya era un exceso.</p>



<p>Me acordé de esta anécdota y de este cocinero arequipeño ficticio cuando, revisando periódicos de los años sesenta para mi investigación doctoral, me encontré con un sugerente titular que relataba la historia de otro cocinero arequipeño, esta vez real. El titular reza:&nbsp;<em>Un arequipeño hizo el último banquete de Patricio Lumumba</em>. El texto que acompaña al titular nos da a conocer a Héctor Limay (que, en ese entonces, 1962, tenía treinta y nueve años), un cocinero arequipeño que estudió nueve años en Estados Unidos, se desempeñó como el cocinero de Palacio en el gobierno de Manuel Prado, cocinó para Richard Nixon y encandiló a Patrice Lumumba a punta de anticuchos y ceviche de corvina.</p>



<p>Para los lectores que no sepan quien fue Patrice Lumumba les cuento que fue un líder anticolonialista congolés que después de lograr la independencia de su país (que había sido sometido por Bélgica por más de setenta y cinco años) fue nombrado primer ministro. Lumumba se pronunció a favor del socialismo, lo que conllevó fuertes reparos por parte de las potencias occidentales. Esto, sumado a su panafricanismo radical, condujo a que Kasavubu, presidente del Congo, lo apresara y lo entregara a los rebeldes quienes lo torturaron, lo asesinaron y disolvieron su cuerpo en ácidos minerales.</p>



<p>Desestabilizado el régimen congoleño cayó presa de uno de los dictadores más sangrientos de la historia africana: Mobutu Sese Seko. Mobutu, que adoptó una postura anticomunista y se audodenominó&nbsp;<em>todo poderoso guerrero invencible</em>, gobernó el Congo de 1965 a 1997 y es considerado el mandatario más corrupto de África; de hecho, el término cleptocracia (sistema de gobierno en el que prima el interés por el enriquecimiento propio a costa de los bienes públicos) fue acuñado pensando en su régimen. Además, llevó a cabo una política de represión durísima y fue cómplice de los hutus ruandeses en el genocidio que acabó con cerca de un millón de tutsis.</p>



<p>Pero Mobutu no fue un caso aislado, luego del proceso de descolonización de África, los nuevos estados africanos cayeron presas de oscuros personajes megalómanos que cometieron las más delirantes y bestiales arbitrariedades para complacer sus enfermas ansias de poder. Así tenemos, por ejemplo, el caso de Jean-Bédel Bokassa, líder de la República Centroafricana y delirante admirador de Napoleón, que gastó veinticinco millones de dólares de un país pobrísimo para costear una coronación en la que se autoproclamó emperador. A esta coronación, realizada en un polideportivo fue invitado al Papa Juan Pablo II. Luego de que el Pontífice rechazara la invitación, el líder centroafricano, en venganza, se convirtió al islam. Bokassa era un autócrata extremadamente sanguinario: practicaba la antropofagia (tenía carne humana congelada en su refrigeradora), mataba a algunos de sus rivales con sus propias manos, tuvo cincuenta hijos en diecinueve mujeres distintas y obligó a los escolares de su atribulado país a llevar su retrato bordado en sus uniformes.</p>



<p>Otro excéntrico y cruel dictador africano fue el ugandés Idi Amin Dada, conocido por la película&nbsp;<em>El último rey de Escocia</em>. Él se hizo nombrar conquistador del imperio británico luego de expulsar a los diplomáticos ingleses de su país, fue un acérrimo admirador de Hitler y su régimen acabó con cerca de medio millón de personas de las maneras más salvajes posibles.</p>



<p>Luego de la descolonización impulsada por la ONU, el África negra se vio ante una encrucijada harto complicada: por un lado, la cultura africana era poco compatible con la mitología política moderna (estado, democracia, nación) que más bien sirvió para legitimar un despotismo salvaje que hizo explotar rencillas interétnicas que habían sido adormecidas por la colonización; por otro lado, los nuevos países africanos se vieron jalonados en medio de la lucha por la hegemonía del mundo entre soviéticos y estadounidenses, quienes no repararon en el bienestar de los africanos para poder acrecentar su poder. Las ilusiones de independencia y de bienestar se vieron frustradas por la miseria, la guerra, la corrupción y las tiranías más sangrientas y demenciales.</p>



<p>***</p>



<p>Ya lo sé, estimado lector, este artículo solo fue una vil excusa para difundir la obra de un excepcional escritor y un poco de historia de la descolonización de África, pero eso no quita que también podamos encontrar una enseñanza edificante: ahora, cuando quieran repetir el rocoto relleno o sientan que se excedieron con el americano y la culpa los embargue, acuérdense que tampoco el diablo ni un sesentero líder socialista congolés pudieron resistir a la sazón de un buen cocinero arequipeño.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p></p>
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		<title>Las hijas de Arequipa y la épica y religiosa jornada de 1867</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/hijas-arequipa-epica-religiosa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Sep 2019 21:17:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Nalvarte Lozada]]></category>
		<category><![CDATA[África]]></category>
		<category><![CDATA[americano]]></category>
		<category><![CDATA[Arequipa]]></category>
		<category><![CDATA[Bélgica]]></category>
		<category><![CDATA[cocina]]></category>
		<category><![CDATA[cocniero]]></category>
		<category><![CDATA[Congo]]></category>
		<category><![CDATA[diablo]]></category>
		<category><![CDATA[Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[Hitler]]></category>
		<category><![CDATA[Idi Amin]]></category>
		<category><![CDATA[Lumumba]]></category>
		<category><![CDATA[Masías]]></category>
		<category><![CDATA[Neyra]]></category>
		<category><![CDATA[Nixon]]></category>
		<category><![CDATA[panafricanismo]]></category>
		<category><![CDATA[rocoto relleno]]></category>
		<category><![CDATA[socialismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Están de moda las adolescentes rebeldes. Tuvimos una muy grande en Arequipa. Si algún día, a pesar de mi falta de tiempo y talento, logro escribir un libro, que, a imitación del de Zweig, se titule&#160;Momentos estelares de Arequipa,&#160;la historia de la poetisa Felisa Moscoso y la gloriosa gesta de las mujeres arequipeñas en las [&#8230;]]]></description>
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<p>Están de moda las adolescentes rebeldes. Tuvimos una muy grande en Arequipa.</p>



<p>Si algún día, a pesar de mi falta de tiempo y talento, logro escribir un libro, que, a imitación del de Zweig, se titule&nbsp;<em>Momentos estelares de Arequipa,</em>&nbsp;la historia de la poetisa Felisa Moscoso y la gloriosa gesta de las mujeres arequipeñas en las primeras horas de la revolución de 1867, sería una de las más relevantes y épicas.</p>



<p>Felisa María Moscoso nació en Arequipa en 1852. Fue hija de don Julián Moscoso y de doña Manuela Pacheco. Siendo muy niña la llevaron a Lampa, donde aprendió quechua y seguramente se empapó del espíritu de severidad y austeridad de la romanidad andina. Desde muy pequeña sintió vocación por las letras y publicó versos en el periódico&nbsp;<em>La Bolsa</em>&nbsp;que luego recopiló en un primer libro:&nbsp;<em>Flores Silvestres.</em>&nbsp;A estos les siguieron otros títulos como&nbsp;<em>Ligeros pensamientos consagrados a la mujer</em>,&nbsp;<em>Violetas mistianas</em>,&nbsp;<em>La Mujer</em>, etc. A los quince años contrajo nupcias con el abogado arequipeño Juan Manuel Chávez. Al enviudar de él, se desposó con el que sería héroe de la Guerra del Pacífico, el contralmirante Melitón Carbajal.</p>



<p>Cuando la poetisa solo tenía trece años, en 1865, el coronel Mariano Ignacio Prado, aliado con los liberales, llegó al poder luego de una revolución que derrocó al presidente Pezet. Buscando legitimar su gobierno, Prado convocó a elecciones para Presidente de la República y para un Congreso Constituyente que se encargaría de redactar una nueva carta constitucional que reemplazara a la Constitución moderada de 1860. Al mismo tiempo, con un Congreso dominado por liberales, se empezó una campaña de hostigamiento contra los enemigos del régimen y se emprendió una serie de medidas contrarias a la religión, como las restricciones al tañido de las campanas de las iglesias o la prohibición de tocar una campanilla reverencial cuando el sacerdote llevase el viático por las calles, como dictaba la tradición multisecular.</p>



<p>Al promulgarse la Constitución de 1867, de fuerte carácter liberal y con medidas consideradas anticlericales, el presidente mandó jurarla en todas las ciudades del país. A tal efecto, el prefecto de Arequipa, Miguel Valle Riestra, mandó armar un tabladillo en la plaza de armas. El día anterior al que se llevaría a cabo la juramentación, el 11 de setiembre de 1867, los ánimos de los arequipeños estaban caldeados. Hacia media mañana, la gente congregada en la plaza discutía a viva voz la imposibilidad de jurar una constitución impía. De pronto, se empezaron a oír vivas a la religión: «¡Viva la religión! ¡Viva la constitución del 60! ¡Muerte a la constitución blasfema! ¡Muera el gobierno apóstata!». Del gentío se destacó la figura de la joven poetisa Felisa Moscoso, quien, junto a otras valientes mujeres arequipeñas, se subió al tabladillo y exclamó:</p>



<p>«No podemos permitir tamaña afrenta a nuestra condición de creyentes, el gobierno nos insulta pretendiendo hacernos jurar una Constitución impía, que la juren todos los demonios y sus sirvientes, pero, los arequipeños, que tenemos a mucha honra ser católicos y estamos dispuestos a defender nuestra santa causa hasta con nuestras vidas: ¡No, no, no!»<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></p>



<p>Luego cogió una copia de la constitución que debía ser jurada y la quemó ante el júbilo y la algarabía de la catoliquísima población mistiana. Este fue el punto de partida de una de las más gloriosas revoluciones de nuestra historia. Luego de serios enfrentamientos con las fuerzas del orden, los arequipeños se hicieron con el control de su ciudad y reconocieron como su líder al general Pedro Diez Canseco, segundo vicepresidente del gobierno de Pezet, último gobierno constitucional legítimo.</p>



<p>Prado, a la cabeza de sus fuerzas, marchó a Arequipa para sofocar la revolución intentando tomar la ciudad. Para ello contaba con dos imponentes cañones, el más poderoso de los cuales fue interceptado en su traslado hacia Arequipa y destruido por los bravos revolucionarios. La ciudad resistió el sitio gallardamente. Prado no pudo tomarla y se vio obligado a regresar derrotado a Lima, donde el creciente descontento popular lo forzó a renunciar a la presidencia. Pedro Diez Canseco asumió el cargo de jefe de estado de manera interina, restableció la Constitución de 1860 y convocó elecciones presidenciales de las que resultó triunfador José Balta.</p>



<p>De esta épica gesta, la poetisa nos legó un grandioso poema que sirve de crónica de tan bella gesta popular y auténtica:</p>



<p><strong>La jornada religiosa de 1867</strong></p>



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<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow">
<p>Ciudad de las gloriosas tradiciones<br>cuna de los guerreros y poetas<br>heraldos de su fama, y las trompetas<br>que proclaman tus nobles ambiciones<br>que en patria y libertad están concretas</p>



<p>Un congreso de libres pensadores,<br>más bien demoledores,<br>trataba de reformas religiosas<br>con ánimo tenaz y empedernido<br>las practicas piadosas<br>queriendo exterminar, enfurecido.</p>



<p>Un reto a la conciencia religiosa<br>fue la marcha azarosa<br>de ese poder supremo en sus sesiones<br>denuestos se lanzaban a las creencias<br>y firmes convicciones<br>del país, que rechazó sus exigencias.</p>



<p>Arequipa se lanzó sola en la lucha,<br>solo su voz se escucha<br>aguardando su turno en la protesta<br>y en actitud serena e impotente<br>al gran día se apresta<br>para lanzar su reto prepotente.</p>



<p>Las vísperas para el día señalado<br>para el gran atentado,<br>las hijas de Arequipa, reunidas<br>preparaban su espléndida jornada,<br>firmes y decididas<br>a defender la religión sagrada.</p>



<p>Firmes en su ardoroso patriotismo,<br>con cristiano heroísmo,<br>se resuelve formar un imponente<br>comicio que anonade a los traidores<br>de la patria creyente<br>confesando la fe de sus mayores.</p>



<p>Me puse a la cabeza de ese grupo<br>y la suerte me cupo<br>de llevarlas al sitio designado<br>a cumplir el solemne juramento<br>en torno del tablado<br>que debía servir de monumento.</p>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow">
<p>Salté sobre el tablado y en mi diestra<br>ostentaba la muestra<br>de la constitución aborrecida<br>y después de alegar nuestro derecho,<br>con mano decidida<br>¡quemé las fojas! ¡consumé el hecho!</p>



<p>¡Viva la religión! Clamé enseguida.<br>Y esa voz repetida<br>por innúmeros labios, con locura,<br>fue como chispa eléctrica lanzada<br>que excitó la ternura<br>de ese pueblo, de fe tan acendrada.</p>



<p>Un batallón descarga sus fusiles<br>y llueven proyectiles<br>sobre niños, ancianos y mujeres.<br>Únicas combatientes en la plaza<br>inofensivos seres<br>de aquella multitud que no era escasa.</p>



<p>Esa misma tarde se batía<br>el pueblo, que sabía<br>su infalible derrota por la fuerza<br>que altanera y en su odio despechado<br>con intención perversa<br>al combate lo había provocado.</p>



<p>Once días después se convencieron<br>cuan ciegos estuvieron<br>al caer consumada su victoria<br>del pueblo con el bárbaro suplicio<br>que reflejó la gloria<br>de Arequipa en su propio sacrificio.</p>



<p>Todo el Perú se alzó como un solo hombre,<br>de Arequipa en el nombre,<br>y derrocó la injusta dictadura<br>dejando la magnífica enseñanza<br>de que muy poco dura<br>el poder del abuso y la acechanza.</p>



<p>Que no son las creencias religiosas<br>las causas peligrosas<br>de aquellas conmociones fatales.<br>Sino las malas leyes, en divorcio<br>con los fueros sociales,<br>de la pasión política en consorcio.</p>



<p>En guardia de los fueros de la historia<br>y honor de esta memoria,<br>rectifico los juicios extraviados<br>por el odio implacable de partido<br>y dejo consignados<br>esos hechos tal cual han sucedido.</p>
</div>
</div>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p><strong>Bibliografía</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Altuve-Febres Lores, F. (2001) «La constitución de 1867» en Revista Abogados N°6. Lima</li>



<li>Carpio Muñoz, J. (1980) Texao. Arequipa y Mostajo. T.1. Arequipa: Edición del autor.</li>



<li>García y García, E. (1926) La mujer peruana a través de los siglos. Lima: Imp. Americana</li>



<li><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a>Carpio Muñoz, J. (1980) Texao. Arequipa y Mostajo. T.1. Arequipa: Edición del autor.</li>
</ul>



<p></p>



<p></p>
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		<title>¡Viva lo efímero!: A cincuenta años del ciclo revolucionario de 1968</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/efimero-ciclo-revolucionario-1968/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 May 2018 22:51:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Juan Carlos Nalvarte Lozada]]></category>
		<category><![CDATA[europa]]></category>
		<category><![CDATA[independencia]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>El término “ciclo revolucionario” suele usarse en la historiografía para agrupar una serie de revoluciones cercanas tanto en lo cronológico como en el contenido (ideología, protagonistas, fines). Así, se suele hablar de la “revolución atlántica” para agrupar a la Independencia de los Estados Unidos y a la Revolución francesa; o de la “revolución de 1848” para referirse a la serie de revueltas de talante liberal y antiabsolutista que se dieron a lo largo de toda Europa, desde Francia hasta Italia, pasando por la Confederación Germánica y el Imperio Austríaco. El año 1968 puede ser considerado también como el comienzo de un ciclo revolucionario: el de las revoluciones del 68. Ese año convergieron el Mayo francés con la Primavera de Praga, el movimiento estudiantil mexicano (que terminarían en la célebre matanza de matanza de la plaza de Tlatelolco) y las protestas antibelicistas de los Estados Unidos. Año del apogeo de la moda hippie, la emancipación sexual, el anticolonialismo, la lucha feminista contra el patriarcado, la lucha por los derechos civiles, entre otros.</p>



<p>Terminado el año de 1968 pocos se hubieran aventurado a ponderar las consecuencias que estas jornadas de protesta tendrían en el mundo occidental. A pesar de que todas estas insurrecciones fracasaron en sus fines inmediatos, el mundo es hoy lo que quienes protestaban en el 68 querían que fuese. Y es que en estas protestas irrumpió una juventud ansiosa de cambios profundos que no encontraba lugar en una sociedad que percibía como estrecha y oprimida, llena de convencionalismos trasnochados y urgida de cambios profundos. Una juventud dispuesta subvertir todo orden, que ya no quería instaurar la dictadura del proletariado, sino la dictadura de sus pasiones. Una juventud dispuesta a demoler los valores tradicionales y no dejarse oprimir por ninguna autoridad ni ninguna regla externa a su conciencia.</p>



<p>Al referirse a esta juventud, Giovannino Guareschi, el célebre creador de Don Camilo (el viejo párroco rural italiano que habla con un crucifijo y se enfrenta contra el alcalde socialista de su pueblo), en su libro póstumo “Don Camilo y los jóvenes de hoy” (en el que el pobre cura tiene que enfrentarse no ya a los viejos socialistas, sino también a melenudos motociclistas, a maoístas y a sacerdotes sin fe), nos dice: “es imposible una investigación acerca del comportamiento de los jóvenes de hoy. Su cinismo y su desenfado, a menudo sacrílego, hacen de los jóvenes una generación despiadada e imprevisible. No hay obstáculos que puedan detener a los jóvenes, quizá ni siquiera la muerte”.</p>



<p>Las jornadas del 68 marcaron el hito fundacional de la revolución cultural. Una revolución que no buscaba asaltar el poder, sino acabar con la civilización occidental. Una revolución moral y espiritual, punto de inflexión que supuso el inicio de una nueva era: la posmodernidad. Una era marcada por el relativismo gnoseológico y moral, por el ateísmo hedonista, por la crisis de la racionalidad y por el nihilismo exacerbado (así lo manifiestan los grafitis del Mayo francés: “viva lo efímero” “gozad aquí y ahora” “yo decreto el estado de felicidad permanente”, “mis deseos son la realidad”).</p>



<p>Nuestro mundo, se ve claramente, es hijo de estas jornadas. Pero cabe preguntarnos, ¿acaso ya estamos escuchando los últimos estertores del 68? ¿no estamos viendo nacer a una juventud hastiada de tanto relativismo? ¿no lo manifiesta así la férrea resistencia de los países de Europa del este ante los intentos de ingeniería social? ¿acaso, la&nbsp;<em>Manif pour tous&nbsp;</em>(la versión francesa de la Marcha por la Vida), tan multitudinaria como el Mayo francés, no marca el inicio de una nueva era que deja atrás el espíritu del 68? ¿las Marchas por la vida alrededor del Mundo no manifiestan el despertar luego de tanto nihilismo, irracionalidad y sensibilidad exacerbada? Solo Dios lo sabe, pero cabe recordar lo que Guareschi, en el epígrafe de la última aventura de Don Camilo, en ese ya lejano 1968, escribió: “Así acaba también esta retahíla, cuyo único objeto era demostrar que el mundo cambia, pero que los hombres siguen siendo como Dios los ha creado, porque Dios no ha hecho ninguna reforma y sus leyes son perfectas e inmutables”.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p></p>
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