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	<title>Historia &#8211; Blog Humanitas</title>
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	<title>Historia &#8211; Blog Humanitas</title>
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		<title>El Astérix peruano</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/asterix-peruano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Feb 2023 22:50:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Nalvarte Lozada]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor… Esta es la inolvidable introducción con que empiezan todos los álbumes de Astérix el Galo, una serie de historietas creada por René Goscinny y Albert [&#8230;]]]></description>
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<p>Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor…</p>



<p>Esta es la inolvidable introducción con que empiezan todos los álbumes de Astérix el Galo, una serie de historietas creada por René Goscinny y Albert Uderzo y que con Tintin, Spirou y Fantasio, Lucky Luke y los Pitufos constituyen la cumbre de la tradición del cómic franco-belga. En los álbumes de esta fascinante historieta se narran las aventuras de los habitantes de una aldea gala cercada por campamentos romanos, pero que se resiste a la invasión con la ayuda de una poción mágica que hace que los simpáticos galos tengan una fuerza sobrehumana y sean prácticamente invencibles. El protagonista es Astérix, un galo astuto, habilidoso, valeroso, leal y audaz, que siempre resuelve los problemas apoyado de su incondicional amigo Obélix, un galo grande y algo torpe pero irremediablemente tierno. En el célebre comic, los galos resisten sobre todo porque se niegan a dejar de lado sus tradiciones y asumir las del invasor.</p>



<p>En la historia del Perú existe un episodio y un personaje que bien podrían parangonarse con la historieta del fantástico héroe galo: la resistencia de Antonio Navala Huachaca. Él fue un caudillo indígena proveniente de San José de Iquicha, en Ayacucho, que llegó a ser general del ejército realista durante las guerras de independencia. Cuando el Perú fue invadido por el ejército independentista de San Martín y luego por el de Bolívar, Huachaca, que había jurado defender a su Rey y a la Fe Católica, se opuso fieramente a ellos. Tan fieramente, que cuando cayó el reino y los españoles fueron expulsados del Perú, Huachaca, al mando de un ejército de campesinos huantinos que, apoyado por mujeres y jóvenes, constituyó una auténtica cruzada popular, continuó la lucha con el fin de restaurar la monarquía hispánica. A pesar de la caída de Huanta y de varios fracasos para tomar Huamanga, el irreductible Huachaca mantuvo acciones guerrilleras ¡hasta 1839! cuando luchó por la Confederación Peruano-boliviana, intentando recuperar la majestad perdida para continuar el imperio por otros medios<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a>, al servicio del general Andrés de Santa Cruz, encarnación de la romanidad andina.</p>



<p>Cabe destacar el fuerte carácter religioso, contrarrevolucionario y antiliberal de la empresa iquichana. Ellos luchaban contra quienes veían como apóstatas y usurpadores de la religión y de la verdadera autoridad. Se enfrentan a un proyecto de nación que excluía la heterogeneidad del imperio en favor de una identidad criolla homogeneizadora postulada por la burguesía costeña<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a>.</p>



<p>A diferencia del pequeño gigante galo de la ficción, nuestro héroe no terminó sus aventuras felizmente en un hermoso y cálido banquete, sino que, antes que ceder ante los anticristos republicanos, prefirió internarse en las selvas de Apurímac, donde vivió hasta su muerte en 1848.</p>



<p>El ejemplo del irreductible caudillo huantino nos obliga a pensar la Independencia desde una perspectiva poco usual: esta no fue un proceso simple, con malos y buenos, explotadores y explotados, y conquistados que expulsaban a los conquistadores. Fue una historia mucho más compleja en la que se mezclan infinidad de intereses políticos, religiosos, sociales e ideológicos. En buena parte, las guerras de independencia fueron auténticas guerras civiles donde peruanos lucharon contra peruanos. Y, como se ve en el caso de Huachaca, también hubo peruanos que resistieron a la independencia.</p>



<p>Estamos en el año 1827 después de Jesucristo. Todo el Perú está ocupada por los independentistas… ¿Todo? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles iquichanos resiste todavía y siempr<a href="https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/humildad-medias-nuevas-navidad/" data-type="link" data-id="https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/humildad-medias-nuevas-navidad/">e al invasor…</a></p>



<p>Bibliografía</p>



<p>Altuve-Febres, F. (2006) La democracia fuerte. Lima: Quinto Reino</p>



<p>Altuve-Febres, F. (1999) «Los últimos estandartes del rey» en Razón Española. N°9. Nov/Dic 1999. Reproducido en: <a href="http://clioperu.blogspot.com/2013/07/historia-de-la-resistencia-indigena.html" target="_blank" rel="noopener">http://clioperu.blogspot.com/2013/07/historia-de-la-resistencia-indigena.html</a></p>



<p>Álvarez, J. (2017) «Antonio Huachaca, el indio que llegó a general del Ejército Real del Perú» en La Brújula Verde: <a href="https://www.labrujulaverde.com/2017/01/antonio-huachaca-el-indio-que-llego-a-general-del-ejercito-real-del-peru" target="_blank" rel="noopener">https://www.labrujulaverde.com/2017/01/antonio-huachaca-el-indio-que-llego-a-general-del-ejercito-real-del-peru</a> Consultado el 12/07/19</p>



<p>Cervera, C. (2019) «El caudillo indígena que se enfrentó a los ‘anticristos’ independentistas de América al grito de ‘¡Viva España!’» en ABC Historia:<a href="https://www.abc.es/historia/abci-caudillo-indigena-enfrento-anticristos-independentistas-america-grito-viva-espana-201904040145_noticia.html" target="_blank" rel="noopener"> https://www.abc.es/historia/abci-caudillo-indigena-enfrento-anticristos-independentistas-america-grito-viva-espana-201904040145_noticia.html</a> Consultado el 11/07/19</p>



<p><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a>&nbsp;Altuve-Febres, F. (2006) «La fatalidad republicana» en&nbsp;<em>La democracia fuerte</em>. Lima: Quinto Reino.</p>



<p><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a>&nbsp;Altuve-Febres, F. (1999) «Los últimos estandartes del rey» en Razón Española. N°9. Nov/Dic 1999. Reproducido en:&nbsp;<a href="http://clioperu.blogspot.com/2013/07/historia-de-la-resistencia-indigena.html" target="_blank" rel="noopener">http://clioperu.blogspot.com/2013/07/historia-de-la-resistencia-indigena.html</a></p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p></p>
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		<title>El carácter único de la persona en Robert Spaemann</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/caracter-unico-persona/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Dec 2020 01:08:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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<p>La noción de persona es uno de los temas más hondos de los que se ha ocupado siempre la humanidad. Robert Spaemann es un filósofo alemán que se caracteriza por establecer un diálogo constante y fecundo entre diferentes tradiciones filosóficas de Occidente. Sus intervenciones en los más diversos debates éticos, así como su defensa de un lenguaje simple para hablar de la filosofía y su libertad de conciencia frente al relativismo, hicieron de él un referente fundamental para la filosofía del siglo XX y las dos primeras décadas del siglo XXI. Su pensamiento tiene en la noción de persona una de las claves interpretativas de toda la realidad. En esta nota esbozamos brevemente un aspecto clave de la noción de persona en Spaemann.</p>



<p>“El hecho de que el hombre sea capaz de acción, significa que cabe esperarse de él lo inesperado, que es capaz de realizar lo que es infinitamente improbable. Y una vez más esto es posible debido a que cada hombre es único, de tal manera que con cada nacimiento algo singularmente nuevo entra en el mundo”<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>.</p>



<p>Según esta afirmación de Hanna Arendt, la novedad radical con la que cada persona ingresa en el mundo nos permite afirmar el carácter único de la persona. Sin embargo, el mundo al que la persona llega no está vacío, sino habitado por seres distintos a ella y por seres en los que podrá verse reflejada, porque son como ella sin ser ella. En cada persona hay algo incomunicable, algo que existe en ella y no en otros. Cada persona tiene su propia naturaleza humana de tal modo que la humanidad de uno es distinta a la de otro. Con todo, existe una forma universal de humanidad que es común a todos los hombres de la que cada hombre participa, por lo que podemos afirmar que cada persona es comunicable en un aspecto e incomunicable en otro.</p>



<p>En la realidad no existen dos seres absolutamente iguales, por lo que la incomunicabilidad de su ser será mucho más intensa o más pobre según el ser del que se trate: será absoluta si le corresponde a Dios y pobrísima si se trata de un mero ejemplar de una cosa de la que existen numerosos ejemplares. En este sentido, parece que la incomunicabilidad del ser se fortalece mientras se asciende en la escala de los seres. Así, la incomunicabilidad de las personas humanas es pronunciadísima respecto a la de los seres infrapersonales.</p>



<p>Ahora bien, afirmar la incomunicabilidad no implica negar la comunión interpersonal. Aquí se advierte la peculiaridad de la persona de ser única y singular. La lógica de la incomunicabilidad está dirigida a la intersubjetividad, que está fundamentada en nuestra naturaleza humana común. El reconocimiento del hombre como persona, por tanto, debe darse en estas dos dimensiones: su individualidad incomunicable y su semejanza respecto de las otras personas con las que comparte una misma naturaleza.</p>



<p>El reconocimiento del hombre como persona, como lo plantea Spaemann, trasciende su pertenencia a la misma especie, pues el hombre no sólo es más valioso que otros seres vivos, sino que es inconmensurable, también respecto de los demás hombres. La lógica cuantitativa por la que el valor de diez es mayor que el de uno no es aplicable a las personas. El reconocimiento de un hombre como persona reclama también reciprocidad, es decir, reconocer que las personas, en nuestra singularidad, compartimos una naturaleza. Los hombres somos semejantes pues cada uno de nosotros es igualmente único e irrepetible: “Los hombres son más o menos semejantes como hombres. Como personas no son semejantes, sino iguales, y lo son en el sentido de que cada una es única y su dignidad es inconmensurable”<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></p>



<p>Así, la dignidad de cada persona humana singular, es común a toda la humanidad. Se hace necesario y urgente proponer en cada época de la historia esta dignidad inalienable. De lo contrario repetiremos los errores del pasado. La larga y triste historia de los atentados contra la persona y la sociedad es algo de lo que debemos aprender. No hay totalitarismo que no comience por poner en duda esta dignidad, sea disolviendo a la persona en el colectivismo, sea encerrándola en el individualismo. Tanto uno como el otro son caras de la misma moneda, sustituciones falsas del concepto de persona y de libertad que terminan por destruir la sociedad humana.</p>



<p class="has-text-align-right">Miriam Berrios Garaycochea</p>



<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> ARENDT, Hanna, <em>La condición humana, </em>1958</p>



<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a>SPAEMANN, Robert,&nbsp;<em>Personas. Acerca de la distinción entre “algo” y “alguien”,</em>2010.</p>



<p></p>
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		<title>Apuntes sobre el fascismo peruano</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/apuntes-fascismo-peruano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Nov 2020 20:38:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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<p>En esta época tan sumida en la irracionalidad y en la que lo único real es lo que dicta nuestro maravilloso mundo interior, se ha hecho frecuente tildar de fascista o acusar de fascismo a todo lo que tenga unos mínimos visos de orden o reivindique una identidad estable o vaya en contra de la sacratísima voluntad del sujeto. Si crees que debe existir una autoridad, eres fascista; si crees que el cristianismo no es una vaguedad buena onda ambientalista y de género, eres fascista; si no crees que los españoles fueron unos genocidas, eres fascista; si tienes ordenada tu vida y huyes de los vicios y las bajas pasiones, eres fascista; si crees que el aborto es una aberración, eres fascista; si crees que los animales no tienen derechos, eres fascista; si rezas tus oraciones antes de dormir todos los días en vez de hacer meditación zen, eres fascista; si crees que existe una bondad, una belleza y una verdad que no dependen de la perspectiva de las personas, eres fascista. Si piensas escribir un artículo que pretenda indagar qué es verdaderamente el fascismo y cómo se manifestó en el Perú, lo siento, eres fascista.</p>



<p><strong>¿De qué hablamos cuando hablamos de fascismo?</strong></p>



<p>Emilio Gentile (2005) caracteriza al fascismo como:</p>



<p>Un experimento de dominación política, puesto en práctica por un movimiento revolucionario, organizado en un partido rígidamente disciplinado, con una concepción integralista de la política, que aspira al monopolio del poder y que, después de conquistarlo, por vías legales o extralegales, destruye y transforma el régimen preexistente y construye un estado nuevo, fundado sobre el régimen de partido único, con el objetivo principal de efectuar la conquista de la sociedad, esto es, subordinar, integrar y homogeneizar a sus gobernados, conforme al principio de politicidad integral de la existencia, tanto individual como colectiva, interpretada según las categorías, los mitos y los valores de una ideología sacralizada en la forma de una religión política, con el propósito de modelar al individuo y a las masas meced de una revolución antropológica para regenerar al ser humano y crear un hombre nuevo, consagrado en cuerpo y alma a realizar los proyectos revolucionarios e imperialistas del partido revolucionario, en procura de crear una nueva civilización de carácter supranacional. (p.21-22)</p>



<p>Más allá del ultranacionalismo, el carácter antiparlamentario, antiliberal, anticomunista, populista, antiburgués, anticapitalista, vitalista, no clerical, corporativo y la retórica violenta, la característica esencial, que no podemos obviar y sin la cual no podemos denominar a algo o a alguien propiamente fascista, es la concepción totalitaria de la política y del Estado (que en buena medida sustenta las características arriba citadas) y que Mussolini grafica en el slogan: «Todo en el Estado, todo para el estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado».</p>



<p>Esto nos lleva a distinguir el totalitarismo del autoritarismo. Todo totalitarismo es autoritario, pero no todo autoritarismo es totalitario. El autoritarismo se basa en el sometimiento a la autoridad, pero no implica en sí la subordinación de todos los ámbitos de la vida a dicha autoridad, no implica la politización de todas las actividades humanas ni la omnipresencia estatal a través de un partido único, que son características fundamentales del totalitarismo.</p>



<p>El totalitarismo es pues un sistema de dominación sin precedentes en la que todos los recursos y todas las energías se movilizan bajo un mando único que exige obediencia incondicional y fe. Es un sistema que pretende absorber todas las funciones de la sociedad. El totalitarismo es el resultado de un triple proceso, de identificación entre poder y sociedad, de homogeneización del espacio social, de encierro de la sociedad. Eso se logra con el partido único de masa, una ideología oficial, (…) que explica cómo la humanidad va de manera ineluctable a un estado perfecto, a partir del rechazo radical del presente; un terror dirigido no solo contra los adversarios, sino potencialmente contra todos, de manera que atemoriza la sociedad, aísla al individuo, forma el “hombre nuevo”. (Meyer 1997:318).</p>



<p>Sin embargo, con estas precisiones solo podríamos definir como totalitarios el régimen nazi y el soviético, ni si quiera la Italia de Mussolini sería fascista. Sin embargo, Renzo de Felice (1975) nos da la solución al distinguir entre «fascismo-movimiento» y «fascismo-régimen», con lo que, aun así no podamos afirmar categóricamente que el régimen de Mussolini fuera totalitario en la práctica, sí lo fue en su doctrina, por lo que sí fue fascista.</p>



<p>Y siendo que, evidentemente, ninguno de los movimientos o personajes estudiados a continuación tuvo la oportunidad de implantar un régimen fascista (lo que es necesario para poder hablar del «fascismo régimen») lo que buscaremos es si la doctrina de estos fue tendiente al totalitarismo.</p>



<p><strong>El partido Unión Revolucionaria</strong></p>



<p>Luego de su forzosa renuncia a la presidencia de la República en 1931 y la convocatoria a elecciones, Sánchez Cerro se ve obligado por la coyuntura a fundar un partido que le sirviera como vehículo para retornar al poder. Así, el 20 de julio de 1931 funda en Lima el Partido Unión Revolucionaria (UR). Sánchez Cerro despertó simpatías tanto en la oligarquía temerosa del APRA, como en la pequeña burguesía ciudadana afectada por la competencia extranjera y en algunos sectores populares que encontraron en él a un líder carismático. Fue así que derrotó a Haya de la Torre en las elecciones de 1931 y se hizo con la presidencia en un ambiente sumamente polarizado.</p>



<p>Pero, ¿era fascista el sanchecerrismo? Gonzalez Calleja (1994) responde: «Pero de hecho la adscripción fascista del movimiento sanchezcerrista no pasó de la exhibición callejera de los “camisas negras”, del elogio retórico a los logros mussolinianos y de la difusión de un vago ideario autoritario y corporativo. El fondo de su doctrina seguía siendo conservador» (p.235). Esto cambiaría a la muerte de Sánchez Cerro y el ascenso de Luis A. Flores (quien no veía a la UR como un partido puramente coyuntural) que originaron la radicalización de las premisas políticas de la UR y la manifestación de aquella “latente vocación totalitaria” que observó Molinari (2006). Así, la UR apareció en un inicio como un movimiento puramente nacionalista, pero, luego de asesinado Sánchez Cerro, proclamó explícitamente su adhesión a la doctrina y praxis fascista que ganó la adhesión de algunos sectores populares deseosos de cambios profundos e ilusionados con la idea de un sistema político corporativista y totalitario.</p>



<p>Respecto al carácter totalitario del partido podemos verificar que la UR cumple con los aspectos cardinales del totalitarismo. En primer lugar «construye un tipo de organización que, por sus características verticales, por su amplitud organizacional-piramidal y por la presencia de sus milicias de camisas negras, define todo un aparato para constituirse estratégicamente en omnipresente y hegemónico no sólo políticamente sino también en la vida cotidiana» (Molinari 2006:327). En segundo lugar, es indudable la preeminencia ideológica intolerante y excluyente que predica la UR que «busca en su estrategia no sólo el enfrentamiento y la derrota “histórica” del denominado “Aprocomunismo” sino su erradicación ideológica y física» (Molinari 2006:324) junto al liberalismo y a cualquier enemigo político. En el número del primero de enero de 1934 de Acción, periódico de la UR, se lee: «solo la Unión Revolucionaria es la fuerza de derecha contra el Apra y no hay más jabón que el que hace espuma. Solo las Camisas Negras salvarán al Perú» (Tomado de Molinari 2006:339). En tercer lugar, está la importancia de la movilización de masas para la UR, que hizo uso de sus milicias, las Camisas Negras, para demostraciones de fuerza en estridentes desfiles, ritos y peregrinajes a la tumba de Sánchez Cerro, eventos en los que abundaban los himnos, emblemas y gestos del fascismo.</p>



<p>Adicionalmente, la UR, manifestando su orientación racista y xenófoba, impulsó campañas propagandísticas contra la inmigración japonesa y promovió la creación de una «sociedad anti-asiática» y una «liga anti-japonesa». En el número de Acción del once de marzo de 1934 manifestaron: «…la impudicia de los amarillos sigue en aumento. Nos proponemos luchar resueltamente contra la invasión amarilla…» (Tomado de Molinari 2006:339) y en el del 30 de abril de 1934: «ya sabemos hasta la exageración que el elemento amarillo no puede parangonarse biológicamente al elemento europeo, es decir a la raza blanca. Es un hecho comprobado no necesita comentarios» (Tomado de Molinari 2006:340).</p>



<p>Tenemos entonces un partido que no solo manifestaba simpatía por el fascismo italiano (y también afinidad con la figura de Hitler), sino que profesaba el totalitarismo propio de un movimiento fascista.</p>



<p>Este partido desde sus periódicos Acción (1933-1936), Crisol (1934), El legionario (1935), UR (1936) y Batalla (1936) difundieron su ideología fascista e hicieron campañas de agitación, propaganda y doctrina atacando a sus enemigos (principalmente al aprismo y al comunismo) con la intención de llegar a las masas populares. Sin embargo, luego de asegurado el orden con el gobierno de Benavides y resuelta la crisis en la que se encontraba el Perú, la UR ya no era de utilidad de la oligarquía ni del gobierno y, más bien, podía constituirse en una amenaza populista, por lo que fue marginada de la política nacional. Con la anulación de las elecciones de 1936, en las que participaba Flores como representante de la UR, el partido fue decayendo, muchos de sus líderes (incluyendo a Flores) fueron deportados y el apoyo popular disminuyó, hecho que se consumó totalmente con la segunda guerra mundial y la derrota de Alemania e Italia.</p>



<p><strong>¿Existió un fascismo intelectual en el Perú en los años 30?</strong></p>



<p>Fernando Silva Santisteban (1982) afirma que entre 1935 y 1939 hubo un ascenso de una corriente pro-fascista con efectos significativos en tres aspectos: gubernativo, político institucional e intelectual. Dice además que el fascismo «desplazó a las ideas liberales y neopositivistas en el contexto del conservadurismo tradicional» (p.132-133). Entre los principales cultores de este fascismo intelectual encontraríamos a José de la Riva-Agüero y a Raúl Ferrero Rebagliati.</p>



<p>Por otro lado, en su libro&nbsp;<em>El pensamiento fascista (1930-1945)</em>, publicado en 1981, José Ignacio López Soria señala tres tipos de fascismos: el aristocrático, el mesocrático y el popular. El fascismo popular era, para López Soria, el de la Unión Revolucionaria que ya expusimos arriba. El fascismo aristocrático sería el fascismo propio de la oligarquía, cuyo representante sería José de la Riva-Agüero y Osma, y el fascismo mesocrático sería el promovido por la Acción Católica y una larga lista de intelectuales entre los que nombra a Alfredo Herrera, Carlos Sayán, Octavio Alva, Guillermo Hoyos Osores, Felipe Sassone, Carlos Miró Quesada Laos, José E. Ruete, Luis Humberto Delgado, Raúl Ferrero Rebagliati, Guillermo Lohman Villena, Pedro M. Benvenutto Murrieta, Víctor Andrés Belaunde, Roberto Mac Lean Estenós, Alfonso Tealdo, Simi, Aurelio Miró Quesada Sosa, el Padre Francisco Jambrina, Raúl Mugaburu, Fernando A. Franco, Miguel Pascuale, José Jaime Ascua, Luis Doreste, César Miró, Cristóbal Losada y Puga, Carlos Pareja Paz Soldán, Gonzalo Herrera, Mario Alzamora, César Arróspide, J. Ismael Bielich, Jorge del Busto, J. Dammert, Eulogio Romero Romaña, entre otros.</p>



<p>¿En verdad teníamos tantos teóricos del fascismo en el Perú? ¿La acción católica era fascista?</p>



<p>Creo que el carácter verdaderamente fascista, y por tanto totalitario, de estos «fascistas» puede ser discutido. Parece que, López Soria cae en la tentación simplista de denominar a todo lo que es antiliberal y anticomunista, o que tiene simpatía por el régimen franquista o mussoliniano (que de ninguna forma podemos llamar totalitaristas), como fascista.</p>



<p>Creo que es prudente señalar con González Calleja (1994) que «el fascismo fue más que nada un juego teórico elaborado por alguno intelectuales a mitad de camino entre la reflexión erudita sobre la identidad peruana y la tentación del intervencionismo político» (p.254). Es indudable que existía una cierta admiración por el fascismo entre los intelectuales, pero recordemos la época polarizada y convulsa en la que vivían, que veían ante ellos el desmoronamiento de los valores tradicionales de la civilización cristiana que hasta antes de la Gran Guerra tenían cierta vigencia. Para un intelectual católico que ve que Mussolini «…ha restablecido en las escuelas la instrucción religiosa y el crucifijo; ha abolido el divorcio; ha estimulado la moralidad y la fecundidad de las familias…» (Riva-Agüero 1937: 484) el fascismo se ve como una opción tentadora. El fascismo, en la década de 1930 (lo que cambiaría radicalmente en la década de 1940) es visto como la alternativa contra la «barbarie comunista» y la anarquía. Así, hay quienes caen ante la tentación del intervencionismo estatal de un «régimen de concentración, autoridad y rigor» (Riva-Agüero 1937: 60).</p>



<p>Esto no quita que probablemente alguno de los intelectuales nombrados por López Soria sí sea verdaderamente totalitarista. Lo que sí se puede afirmar es que hubo una tendencia filofascista, un «fascismo intelectual» no totalitarista. Para ilustrarlo es conveniente revisar lo que Raúl Ferrero, considerado por Silva Santisteban (1983) como el verdadero ideólogo del fascismo peruano, afirma:</p>



<p>Que el Estado se incorpore las fuerzas nacionales, que jerarquice y discipline los elementos que dentro de la democracia son anárquicos y hasta opuestos; todo ello está bien. Pero que el Estado, invocando un totalitarismo pagano, triture la personalidad, supedite a la religión, atropelle hasta sus bases la libertad de enseñanza y exalte el sentido de la raza hasta un punto de agresividad, es ya muy otra cosa. (Raúl Ferrero en López Soria 1981:102-103)</p>



<p>Por otro lado, es incoherente denominar a la Acción Católica como fascista. El totalitarismo implica la politización de todos los aspectos de la vida del hombre, la identificación entre Estado y sociedad, y, por tanto, la absorción por el Estado de todas las instituciones que medien entre este y el hombre. Por tanto, la propia naturaleza de la Acción Católica, como cuerpo medio, es incompatible con un Estado totalitario. Así lo entendió el Papa Pio XI y en su&nbsp;<em>encíclica Non abbiamo bisgno</em>&nbsp;de junio de 1931 denuncia el régimen de Mussolini y la estatolatría que profesa y hace una defensa de la Acción Católica italiana, perseguida por Mussolini.</p>



<p><strong>¿Dónde encontramos el fascismo en el Perú de hoy?</strong></p>



<p>Ahora cabe preguntarse ¿el colectivo con mis hijos no te metas es fascista? ¿Fuerza Popular es facista? ¿César Acuña es fascista? ¿Algún candidato de “derecha” es verdaderamente fascistas? ¿es fascista quien está orgulloso de su legado hispánico? ¿las personas que profesan una fe no relativista son fascistas? ¿mi hermano que tiene todo ordenadito su cuarto es fascista?</p>



<p>El progresismo actual que usa el adjetivo fascista para denigrar todo lo que no es entendible desde la óptica heredada de la Revolución francesa. Pero sería bueno que en verdad analicemos las propuestas de sus principales voceros y políticos y nos preguntemos ¿acaso no tendrán un carácter totalitario sus postulados, las políticas de género, por ejemplo?</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>



<p>Gentile, Emilio</p>



<p>2005&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>La vía italiana al totalitarismo: partido y estado en el régimen fascista.&nbsp;</em>Buenos Aires: Siglo XXI Editores</p>



<p>Gonzales Calleja, Eduardo</p>



<p>1994 &nbsp;&nbsp; «La derecha latinoamericana en busca de un modelo fascista: La limitada influencia del falangismo en el Perú (1936-1945)». En<em>&nbsp;Revista Complutense de Historia de América.</em>&nbsp;n.20, pp. 229-255.</p>



<p>López Soria, José Ignacio</p>



<p>1981 &nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>El Pensamientos fascista (1930-1945).</em>&nbsp;Lima: Francisco Compadonico /Mosca Azul Editores.</p>



<p>Mendieta Pérez, Michael</p>



<p>2013&nbsp;&nbsp;&nbsp; «La Influencia del Fascismo en el Perú: un acercamiento historiográfico». En&nbsp;<em>Nueva Crónica,</em>&nbsp;n.1, pp. 1-13</p>



<p>Molinari, Tirso</p>



<p>2006 &nbsp;&nbsp; «El partido Unión Revolucionaria y su proyecto totalitario – fascista. Perú 1933-1936». En&nbsp;<em>Investigaciones Sociales,</em>&nbsp;Año X, n.16, pp.321-346.</p>



<p>Riva-Agüero, José de la</p>



<p>1937&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Por la verdad la tradición y la patria. T1.&nbsp;</em>Lima: Imprenta Torres Aguirre.</p>



<p>1975&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Obras completas. T. X.&nbsp;</em>Lima: Instituto Riva-Agüero.</p>



<p>Silva Santiesteban, Fernando</p>



<p>1982&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Historia del Perú Republicano</em>. Lima: Ediciones Búho.</p>



<p class="has-text-align-right"></p>



<p></p>



<p></p>
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		<title>Outgrowing Dawkins: mitos que no quieren morir</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Nov 2020 21:03:58 +0000</pubDate>
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<p>Ciencia y religión están en conflicto. Esto es evidente, o al menos es lo que varios científicos y divulgadores como Lawrence Krauss, Steven Pinker, Jerry Coyne o P.Z. Myers sostienen de forma explícita o implícita en sus obras. Sus posiciones sobre el tema son de diversa índole, por ejemplo, que el auge del cristianismo fue responsable del debacle de la ciencia antigua, que la Iglesia del medievo suprimió el crecimiento de la ciencia, o que Galileo fue encarcelado y torturado por adherirse al copernicanismo, etc. (Cfr. Numbers, 2009). Entre estos autores destaca el biólogo Richard Dawkins, quien es conocido como uno de los iniciadores del&nbsp;<em>nuevo ateísmo</em>. La obra de Dawkins ha sido, en parte, una cruzada por probar el enfrentamiento entre ciencia y religión<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>, en la cual él enarbola la bandera de la ciencia. En el presente artículo someteremos a escrutinio, a partir del último libro de Dawkins, sus afirmaciones históricas sobre las relaciones entre ciencia y religión, y poner a prueba su veracidad.</p>



<p>En su nuevo libro<em> Outgrowing God </em>(2019), Dawkins ofrece una versión sintetizada de trabajos anteriores. Dividido en dos partes (<em>Goodbye God</em> y <em>Evolution and Beyond</em>), podría decirse que la primera es un resumen de las principales tesis de <em>The God Delusion (2006)</em>, y la segunda una versión comprimida de <em>The Blind Watchmaker</em> (1986)<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. Si bien nada tenemos que objetar a su capacidad de explicar la evolución por selección natural y no intentamos hacer una crítica filosófica de los argumentos explícitos con los que sustenta su ateísmo (por ejemplo, el argumento <em>one god further</em> popularizado por Dawkins<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>), el libro ofrece una excusa para abordar un tema implícito en prácticamente toda la obra de Dawkins: la ciencia en conflicto con la religión y como motor de secularización. Cabe advertir que <em>Outgrowing God</em> es una obra de carácter divulgativo<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>sin pretensión académica. Esto podría excusar sus fallos, aunque ofrezca otra clase de riesgo: filtra con destreza sus ideas implícitas sobre las relaciones entre ciencia y religión, reforzando mitos que no quieren morir<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>.</p>



<p>Una primera idea implícita en&nbsp;<em>Outgrowing God</em>&nbsp;es la&nbsp;<em>tesis del conflicto</em>, representada por Dawkins en figuras como Galileo, Darwin y Wegener. En su&nbsp;<em>Historia de los conflictos entre la religión y la ciencia,</em>&nbsp;J.W. Draper propuso una clave hermenéutica de la historia que aún hoy goza de popularidad: «la historia de la ciencia… es un relato del conflicto entre dos poderes contendientes: la fuerza expansiva del intelecto humano, por un lado, y la comprensión que surge de la fe tradicional y los intereses humanos, por otro» (Brooke, 2016, pág. 45). Dawkins asume dicho conflicto como queda patente en estas líneas:</p>



<p>«Antes de… Darwin, a casi todos les parecía absurdo que la belleza y la complejidad del mundo viviente pudieran haber surgido sin un diseñador». (p. 250)</p>



<p>«Esta atrevida verdad [que la tierra gira alrededor del sol] fue olvidada… fue redescubierta por Nicolás Copérnico… Era tan contraria al sentido común que Galileo fue amenazado con tortura por promoverla.» (p. 257)</p>



<p>«…los perseguidores de Galileo estaban asustados por la idea herética de que la Tierra gira y se mueve alrededor del sol… Pero eso no impide que sea verdad… Necesitas valor para enfrentar las conclusiones aterradoras… de la ciencia…» (p. 263)</p>



<p>«… para un ateo nada de esto presenta un problema porque… La evolución… lo explica, -y todo lo concerniente a la vida-, perfectamente bien.» (p. 170)</p>



<p>Dawkins se ciñe todavía al caso Galileo como paladín de la ciencia contra la fe. Sobre Galileo afirma que tuvo el valor de sostener una idea verdadera, considerada herética, ante la amenaza de tortura. Dawkins acierta en algo: Galileo no fue torturado (Finocchiaro, 2009); sin embargo, falla al afirmar que la idea de Copérnico era considerada herética por la jerarquía eclesial y que Galileo habría probado la verdad del heliocentrismo.</p>



<p>¿Era la idea de Galileo herética? Primero, habría que plantear la importante diferencia entre el entendimiento físico y el entendimiento astronómico (matemático) del mundo. La tradición de los físicos (aristotélicos, estoicos y atomistas) trataba de explicar la estructura <em>real</em> del Universo, a diferencia de la tradición matemática (ptolemaica), que buscaba dar cuenta de los fenómenos, llegando a verdades de carácter hipotético y provisional, sin alcance metafísico (de Asúa, 2019)<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>. A Galileo no se le hubiese acusado de sospecha de herejía si asumía el copernicanismo como hipótesis. De hecho, el papa Urbano VIII -amigo suyo, cabe añadir- le animaba a proseguir con el asunto copernicano con la condición de hacerlo “hipotéticamente”<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>. Es más, en 1624, «el Cardinal Zollern informó a Galileo que Urbano le había dicho que la Iglesia no había condenado la enseñanza de Copérnico como herética, sino sólo como imprudente» (McMullin, 2007, pág. 4, Cfr. Martínez, 2016)<a href="#_ftn8" name="_ftnref8"><sup>[8]</sup></a>.</p>



<p>Por otra parte, ha de considerarse la posición política de la Iglesia en ese momento. Dada la reforma luterana, «las autoridades de la Iglesia… eran en aquellos momentos especialmente sensibles ante quienes interpretaban por su cuenta la Biblia… porque el enfrentamiento con el protestantismo era muy fuerte» (Artigas, 2011, pág. 31); por ello, se privilegió la interpretación literal de las escrituras, incluso en aspectos físicos. Esto no quiere decir que la Iglesia haya tomado esta forma de interpretación como la única; de hecho, existía otra fundada en San Agustín (<em>De Genesi ad litteram</em>) a la que el mismo Galileo alude en su famosa <em>Carta a la Gran Duquesa de Toscana</em>. Por lo que, la interpelación del Santo Oficio fue, dadas las circunstancias, más severa de lo que hubiese sido en otro momento<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a>.</p>



<p>Dawkins también nos previene de afirmar verdades sin pruebas suficientes: «[Una precaución] Galileo, Darwin y Wegener propusieron ideas… sorprendentes y tenían razón. Muchas personas proponen ideas… sorprendentes y están equivocadas&#8230; [Tienes que] demostrar que tu idea es correcta». (p. 269) ¿Demostró Galileo su posición? Dos respuestas pueden proporcionarse: La primera es que, paradójicamente, con respecto al sistema copernicano, Galileo creía haber demostrado su verdad, lo cual no era cierto, y que, con respecto a la compatibilidad del heliocentrismo con la Biblia, Galileo acertaba teológicamente (Artigas, 2011, pág. 34). Por otra parte, cuando los teólogos usaban la palabra “demostración”, tenían en mente «el modelo griego de ciencia en el cual la garantía de verdad viene dada por la demostración a partir de principios que se consideraban indubitables» (de Asúa, 2009, pág. 21)<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a>; si bien se admite demostraciones distintas en la ciencia actual, la demostración de Galileo era, para la época, además de errónea, insuficiente<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a>.</p>



<p>¿Qué hay de Darwin? Dawkins sostiene que, antes del darwinismo, se necesitaba de un dios diseñador. Afirmación que hace eco de su famosa frase: «Darwin hizo posible el ser un ateo intelectualmente realizado» (Dawkins, 1986, pág. 27), la cual es falsa histórica e intelectualmente. Por ejemplo, un defensor acérrimo de Darwin, T. H. Huxley, reconocía -a pesar de su anticlericalismo- los límites en el conflicto evolución y religión, posibilitando una complementariedad interpretativa (Brooke J. H., 2016). James Moore, biógrafo de Darwin, afirma que la teología protestante “ortodoxa” «veía con buenos ojos la hebra que conducía desde la teología natural de Paley hasta la noción de selección natural»<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a> (de Asúa, 2009, pág. 9). De hecho, no sólo en el darwinismo existen diversas interpretaciones científicas favorables a la teología. Un par de ejemplos (Brooke J. , 2013): en el siglo XVII, Tindal consideraba que la antigua teoría atomista era un vehículo de secularización; sin embargo, en el mismo siglo, Bacon decía que el atomismo está en mayor necesidad del teísmo que la cosmología aristotélica. En el siglo XIX Hermann Kolbe usaba la química en apoyo de la teología a la par que Marcellin Berthelot decía que la química nos daba lecciones de secularismo. En ese sentido, «las teorías científicas han sido y son susceptibles a lecturas teístas y naturalistas, históricamente han provisto de recursos a ambas, para lo sacro y lo profano, dependiendo de cómo han sido interpretadas» (Brooke J. , 2013)<a href="#_ftn13" name="_ftnref13"><sup>[13]</sup></a>. Por último, el asunto de Darwin es más grave aún si se considera que la afirmación de Dawkins acerca de la intrínseca capacidad del darwinismo para “acabar con Dios” no la mantuvo el propio Darwin. Este es uno de los mitos que desmonta James Moore (2009) quien afirma que las enseñanzas de Darwin fueron vistas en consonancia a una fuerte fe y esperanza religiosa, siendo su entierro en Westminster un signo de reconciliación entre ciencia y fe.</p>



<p>Por todo esto, nos parece que las afirmaciones históricas de Dawkins deben ser tomadas con cuidado. Nuestro autor puede ser buen biólogo, pero hace un flaco favor a la historia de las relaciones entre ciencia y religión. Continúa perpetuando mitos históricos que deben quedar en el pasado. Felizmente la investigación histórica actual nos permite abandonar las tesis de Dawkins y acercarnos a la historia conociéndola como ella es: un conjunto de eventos en donde las interacciones entre ciencia y religión son complejas. Quisiéramos terminar aludiendo al propio Dawkins en su primer capítulo, en donde afirma que si los padres fundadores de los Estados Unidos hubiesen vivido después de Darwin serían ateos, pero que no puede probarlo. Tiene toda la razón: no puede probarlo.</p>



<p class="has-text-align-right">Gonzalo Flores-Castro Lingán</p>



<p><strong>Referencias</strong></p>



<p>Artigas, M. (2011).&nbsp;<em>Ciencia, Razón y Fe</em>&nbsp;(2da ed.). Pamplona: EUNSA.</p>



<p>Brooke, J. (2013). Science &amp; Secularization: Where the Myths Lie.&nbsp;<em>Ian Ramsey Centre for Science &amp; Religion.</em></p>



<p>Brooke, J. H. (2016).&nbsp;<em>Ciencia y religión.&nbsp;</em><em>Perspectivas históricas.</em>&nbsp;Santander: Sal Terrae.</p>



<p>Carroll, S. (2019). Entrevista sobre su libro «Something Deeply Hidden».&nbsp;<em>Joe Rogan Experience #1352</em>. (J. Rogan, Entrevistador)</p>



<p>Dawkins, R. (1986).&nbsp;<em>The Blind Watchmaker.</em>&nbsp;United Kingdom: Norton &amp; Company, Inc.</p>



<p>Dawkins, R. (2006).&nbsp;<em>The God Delusion.</em>&nbsp;United Kingdom: Bantam Books.</p>



<p>Dawkins, R. (21 de Octubre de 2019). Joe Rogan Experience #1366 – Richard Dawkins. (J. Rogan, Entrevistador)</p>



<p>Dawkins, R. (2019).&nbsp;<em>Outgrowing God: A Beginner’s Guide.</em>&nbsp;London: Bantam Press.</p>



<p>de Asúa, M. (2009). Darwin y las Iglesias de la Reforma durante la segunda mitad del siglo XIX. En M. de Asúa,&nbsp;<em>De cara a Darwin</em>&nbsp;(pág. capítulo 6). Buenos Aires: Lumen.</p>



<p>de Asúa, M. (2009). La Evolución y los Católicos. En M. de Asúa,&nbsp;<em>De cara a Darwin</em>&nbsp;(pág. Capítulo 7). Buenos Aires: Lumen.</p>



<p>de Asúa, M. (2019). Matemáticas y física.&nbsp;<em>Curso de «Relaciones Históricas entre Ciencia y Religión»</em>. Argentina: Universidad Austral.</p>



<p>Feser, E. (2011).&nbsp;<em>The «one god further» objection</em>. Obtenido de http://edwardfeser.blogspot.com/2011/04/one-god-further-objection.html</p>



<p>Finocchiaro, M. (2009). That Galileo was Imprisoned and Torture for Advocating Copernicanism. En R. Numbers,&nbsp;<em>Galileo Goes To Jail&nbsp;</em>(págs. 68-78). Harvard University Press.</p>



<p>Gingerich, O. (1982). El caso Galileo.&nbsp;<em>Investigación y Ciencia</em>(73), 86-96.</p>



<p>Martínez, R. (2016).&nbsp;<em>El caso Galileo</em>. Obtenido de Diccionario Interdisciplinar Austral: http://dia.austral.edu.ar/El_caso_Galileo</p>



<p>McMullin, E. (Abril de 2007).&nbsp;<em>El caso Galileo</em>. Obtenido de The Faraday Institute for Science and Religion: https://faraday-institute.org/resources/Faraday%20Papers/Faraday%20Paper%2015%20McMullin_SPAN.pdf</p>



<p>McMullin, E. (2009). The Galileo Affair: Two Decisions.&nbsp;<em>Journal for the History of Astronomy, 40</em>(2), 191-212.</p>



<p>Numbers, R. (ed.) (2009)&nbsp;<em>Galileo Goes to Jail</em>.<em>&nbsp;And Other Myths About Science and Religion.</em>&nbsp;Cambridge: Harvard University Press</p>



<p>Numbers, R., &amp; Hardin, J. (2018). The New Atheism. En J. Hardin, R. Numbers, &amp; R. Binzley,&nbsp;<em>The Warfare between Science &amp; Religion</em>&nbsp;(pág. (Capítulo 12)). Maryland: Johns Hopkins University Press (versión Kindle).</p>



<p>Russell, B. (1985).&nbsp;<em>My Philosophical Development.</em>&nbsp;London: Unwin Paperbacks.</p>



<p>Schunke, M. (2014) Review of «Where the Conflict Really Lies: Science, Religion and Naturalism». The Councilor: A Journal of the Social Studies, 75(1), 65-68</p>



<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> «[Dawkins sostiene que] existe un profundo conflicto entre ciencia y religión, particularmente aquellas religiones que se adhieren a la creencia que Dios actúa en la historia. Según Dawkins, las cosmovisiones religiosa y científica son incompatibles». (Schunke, 2014, p.66).</p>



<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Lo más original –y más objetable, y no científico- sea su adherencia a la idea de <em>Goldilocks universes</em> (p. 277).</p>



<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Una posible respuesta puede encontrarse en Feser (2011).</p>



<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Está escrita para un público joven, aunque con la intención de llegar a toda clase de público. Así lo afirma Dawkins en una reciente entrevista en el programa <em>The Joe Rogan Experience</em> (Dawkins, 2019).</p>



<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Según Numbers &amp; Hardin (2018), los nuevos ateos (que incluye a Dawkins), ignoran toda la investigación académica de los últimos cincuenta años, promoviendo la idea de enfrentamiento entre ciencia y religión.</p>



<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a>Esta distinción es fundamental y sigue siendo actual. Bertrand Russell (1985, pág. 13) afirmaría que «No siempre se cae en la cuenta de lo… abstracta que resulta… la información proporcionada por la física teórica. Establece ciertas ecuaciones… que permite lidiar con la estructura lógica de los fenómenos, dejando completamente en la oscuridad el carácter intrínseco de los fenómenos…». Y Sean Carroll (2019), sobre la mecánica cuántica: «… los físicos entienden la mecánica cuántica de la misma manera que alguien que posee un smarthphone entiende el smartphone, saben cómo usar las aplicaciones,… [pero] no saben lo que está sucediendo adentro… así son los físicos con la mecánica cuántica… la usan, pueden hacer predicciones muy precisas, pero si les preguntas qué está pasando realmente… [ellos] dirán «…eso no es nuestro trabajo, ciñámonos a las predicciones».</p>



<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Por desgracia, Galileo entendió el término más o menos en sentido moderno&nbsp;(McMullin, El caso Galileo, 2007).</p>



<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Cabe aclarar que, «en junio de 1633, Galileo fue sentenciado por “vehemente” sospecha de herejía» y que «el estatus de la doctrina copernicana en sí se dejó en la indefinición» (McMullin, El caso Galileo, 2007). Por tanto, el veredicto era técnicamente adecuado, pero no por ello era realmente condenada la doctrina copernicana como herética.</p>



<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Un ejemplo: Diego de Zúñiga – probablemente el filósofo escolástico agustino más importante de la segunda mitad del siglo XVI-, enseñaba Filosofía y Teología en la Universidad de Salamanca y «adoptó el sistema copernicano en el contexto de su comentario sobre Job 9,6» (Brooke J. H., 2016, pág. 121).</p>



<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Es más, la certeza mediante <em>verificación experimental</em> (que es lo que Galileo reclamaba) es negada por la filosofía de la ciencia <em>actual</em>. Owen Gingerich, astrónomo emérito del <em>Smithsonian Astrophysical Observatory</em> y ex profesor de astronomía e historia de la ciencia en Harvard afirmaba que, «es una ironía de la historia que los propios métodos galileanos de argumentación científica sirvieran como instrumentos para hacer ver que lo que en ciencia se tiene por verdadero es tan sólo lo razonable o lo probable; la verdad no puede ser nunca definitiva ni absoluta» (Gingerich, 1982).</p>



<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Cabría añadir que Galileo nunca abordó explícitamente la cuestión de la “tercera forma de ver el mundo”, la de Tycho Brahe (McMullin, 2009, pág. 199).</p>



<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Por medio del concepto de adaptación.</p>



<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a>Para la mentalidad de un católico puede parecerle fascinante que haya un conflicto, pues sus pruebas de la existencia de Dios suelen ser metafísicas. Habría que añadir que, históricamente, la mentalidad anglicana -donde surge Darwin- se desarrolla en base a una teología natural al estilo de William Paley y no al estilo de Tomás de Aquino.</p>



<p></p>



<p></p>



<p></p>
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		<title>El león de Munster y la leyenda negra</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/leon-munster-leyenda-negra/</link>
		
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		<pubDate>Tue, 19 Nov 2019 21:09:21 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Unión Soviética]]></category>
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					<description><![CDATA[El León de Münster Corría el verano de 1941, el Tercer Reich de Hitler controla militarmente Austria, Bohemia, Moravia, Polonia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Dinamarca, Noruega, Francia, Grecia y Serbia; además tenía como aliados a Bulgaria, Finlandia, Hungría, Italia y Rumanía; la campaña en el norte de África estaba en el mejor momento para los [&#8230;]]]></description>
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<p><strong>El León de Münster</strong></p>



<p>Corría el verano de 1941, el Tercer Reich de Hitler controla militarmente Austria, Bohemia, Moravia, Polonia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Dinamarca, Noruega, Francia, Grecia y Serbia; además tenía como aliados a Bulgaria, Finlandia, Hungría, Italia y Rumanía; la campaña en el norte de África estaba en el mejor momento para los alemanes, el Imperio Británico estaba acorralado y acababa de empezar exitosamente la operación Barbarroja para invadir la Unión Soviética. En aquel verano en el que las vidas no tenían significado alguno para el monstruoso Reich Alemán, en el que cualquier disensión con el régimen era cruelmente castigada y no había a quién recurrir frente a la injusticia generalizada, Clemens August Graf von Galen, obispo de Münster, se atrevió a enfrentar a Hitler con tres prédicas (13 de julio, 20 de julio y 3 de agosto) en las que denunciaba con claridad y fuerza las atrocidades del régimen nazi y las vilezas cometidas por la Gestapo.</p>



<p>El día anterior a la primera prédica una casa de los jesuitas había sido ocupada por las autoridades nazis y el obispo von Galen se había presentado en el lugar y se había enfrentado a los hombres de la Gestapo. A raíz de esto, el obispo se dio cuenta que ya no podía más, que tenía que actuar. Luego de esta primera prédica, los oyentes salieron exaltados y el obispo von Galen esperó ser apresado, pero nada ocurrió. A la segunda prédica asistieron fieles llegados de lugares lejanos (incluso de Holanda) y el texto de la alocución fue enviado al ministro del Reich Lammers por el mismo obispo. Luego de la tercera, el obispo Von Galen, apodado el León de Münster, se convirtió en la cara visible de la resistencia alemana al nazismo. Sus prédicas fueron copiadas y distribuidas entre todas las clases sociales sin importar la religión, la Real Fuerza Aérea Británica las lanzó desde el cielo a Berlín y radio Moscú fue la primera radio extranjera que las difundió. No hubo pocos que sufrieron la persecución e incluso el martirio por darlas a conocer, tres sacerdotes católicos y un pastor protestante fueron decapitados en Hamburgo por hacerlo, además muchos judíos fueron arrestados por intercambiar los textos de los discursos. El impacto de las palabras de von Galen fue tal, que Goebbels, el ministro de propaganda nazi, no dudó en calificar a las predicas como «el ataque frontal más fuerte desencadenado contra el nazismo en todos los años de su existencia» (Citado en Falasca, S.<em>,</em>&nbsp;p. 43). Y a pesar de todo esto, el obispo de Münster no fue tocado. Él sabía que en cualquier momento podría ser detenido y eliminado por la Gestapo, es más, muchos jerarcas nazis creían en la necesidad de deshacerse del obispo. Pero nada ocurrió. La grey católica de Westfalia apoyaba al obispo y a Hitler no le convenía que ellos le sean contrarios en plena Guerra, por eso decidió que ajustaría cuentas con Von Galen luego de derrotar a los aliados.</p>



<p>Luego de la guerra, Von Galen se opuso a las injusticias de las autoridades de ocupación de los aliados por lo que fue llamado por los mandos militares para dar explicación por sus palabras. Además, condenó la opinión de la culpa colectiva de los alemanes.</p>



<p>En el consistorio de 1946, en reconocimiento de su férrea defensa de los valores cristianos y de la verdad revelada en tiempos tan hostiles, fue creado cardenal por el papa Pio XII.</p>



<p><strong>Una posición institucional</strong></p>



<p>Pero el caso del León de Münster no es un caso aislado en la lucha contra el totalitarismo pagano de los nazis, resaltan los ejemplos de grandes héroes como el cardenal Mindszenty (sin lugar a dudas una de las figuras más épicas del siglo XX) que plantó cara al nazismo en Hungría, de monseñor Hugh O’ Flaherty (inmortalizado en la película «Escarlata y negro») que salvó a miles de judíos en la Italia invadida por el Reich, entre otros tantos. Pero sería un gran error considerar que este enfrentamiento contra el nazismo fue la posición personal de unos cuantos valientes dentro del seno de la Iglesia, la oposición al nazismo fue una postura institucional.</p>



<p>El nazismo es absolutamente incompatible con la doctrina católica y esto quedó demostrado en la encíclica&nbsp;<em>Mit Brennender Sorge,</em>&nbsp;publicada el 14 de marzo de 1937 y leída en todos los púlpitos alemanes, luego de haber sido secreta y cautelosamente distribuida por todo el Reich. Con este documento que es poco menos que una declaración de guerra la Iglesia se enfrenta frontalmente al régimen.</p>



<p>En su elaboración participaron activamente y con un rol principal, el entonces secretario de Estado, Eugenio Paccelli, quien se convertiría en el Papa Pio XII y el obispo de Münster, Clemens August von Galen.</p>



<p>Esta encíclica condena el panteísmo, la idea de un Dios únicamente retórico, la “pretendida concepción precristiana del antiguo germanismo” que “pone en lugar del Dios personal el hado sombrío e impersonal”, la visión de un Dios nacional, el mito de la raza y la sangre y la divinización del Estado rindiéndole un culto idolátrico. Afirma que el orden moral no puede ser separado de la base de la fe y que el ordenamiento jurídico no puede apartarse del derecho natural. También advierte a los alemanes sobre la desnaturalización del bien común y la distorsión de su verdadero contenido. Asimismo, alerta a las juventudes de la mala doctrina anticristiana de las Juventudes Hitlerianas, dice que en ellas anuncian un evangelio que no es el verdadero y por tanto hay que combatirlo.</p>



<p>A estas mentiras les opone la verdad cristiana. Propone y exhorta al pueblo alemán a tener una genuina fe en Dios, una genuina fe en Jesucristo, una genuina fe en la Iglesia y una genuina fe en el Primado. &nbsp;“Quien, ya desde el principio, opone a estos erróneos desarrollos un&nbsp;no&nbsp;vigilante e inconmovible, presta un servicio no solamente a la pureza de la fe, sino también a la salud y fuerza vital de su pueblo” (25).</p>



<p><strong>La leyenda negra</strong></p>



<p>Entonces ¿por qué circulan tantos memes, documentales, películas y hasta obras de teatro que acusan a la Iglesia de complicidad con los nazis?</p>



<p>Esta postura tiene origen en un momento definido de la historia.</p>



<p>En los años inmediatamente posteriores a la segunda guerra mundial la admiración por el papa Pío XII era unánime. Entre quienes se sentían agradecidos con él se encontraban eminentes figuras hebreas como Albert&nbsp;Einstein,&nbsp;Golda&nbsp;Meir,&nbsp;Moshe&nbsp;Sharett, el rabino Isaac&nbsp;Herzog&nbsp;y muchos otros que&nbsp;expresaron públicamente su gratitud a Pío XII. Eugenio Zolli, quien fuera rabino de Roma, se convirtió al catolicismo impresionado por la figura de Pio XII y tomo el nombre de Eugenio en honor a él (Eugenio Paccelli).</p>



<p>Sin embargo, en 1963 se estrenó la obra teatral&nbsp;<em>El Vicario: Una Tragedia Cristiana</em>&nbsp;de Rolf Hochhuht. En ella Pío XII era presentado como un personaje cobarde silente y cómplice de las barbaridades del III Reich. A partir de ese momento esta imagen de Pío XII se expandió en el imaginario popular y abundaron las obras que la reprodujeron. Pero ¿por qué Hochhuht difundió estas mentiras? El jefe de los servicios de inteligencia rumanos entre 1972 y 1978, general Ian Miahi Pacepa, declaró en 2007 que la KGB y otras agencias de seguridad comunista impulsaron una campaña de desprestigio contra Pío XII por su férrea posición anticomunista (recordemos que gracias a él existe pena de excomunión para quienes colaboren con el comunismo). Estas agencias fueron las que financiaron la obra de Hochhuht y otras publicaciones similares.</p>



<p>Pío XII, en incontables ocasiones, se manifestó a favor de la paz y en defensa de los millones de «inocentes oprimidos por el totalitarismo» y si no fue lo «enérgico» que sus detractores hubieran querido que sea fue porque la experiencia le había enseñado que la prudencia sería más beneficiosa para los oprimidos. Recordemos que una carta pastoral de los obispos holandeses que condenaba «el despiadado e injusto trato reservado a los judíos» fue leída en todas las iglesias católicas holandesas en julio de 1942 y que esto costó la vida de cuarenta mil personas. Además, tener en cuenta lo que dijo Marcus Melchior, rabino jefe de Dinamarca: «si el Papa hubiera tomado posición abiertamente, probablemente Hitler habría exterminado a más de seis millones de judíos y tal vez a diez veces diez millones de católicos, si hubiera tenido la posibilidad». (Citado en Dalin, D.,&nbsp;<em>El papa justo</em>)</p>



<p>Es más ya en noviembre de 1938, en las vísperas de la noche de los cristales rotos, el obispo Von Galen estaba preparado para subir al púlpito y denunciar los abusos cometidos contra los judíos, pero fue disuadido por miembros de la comunidad judía de que interviniera a favor de ellos por temor a posteriores represalias.</p>



<p>Hace un tiempo circulaba un meme que mostraba una imagen de un obispo a lado de un jerarca nazi y que rezaba algo así como «hay que ver menos televisión y leer más libros para saber que la Iglesia apoyó a Hitler». Como se verá, para evitar la ligereza de opiniones y saber que la oposición de los católicos ante el estatista y neopagano régimen hitleriano fue una posición firme y definida desde la jerarquía, en verdad sí hay que leer más libros y no basar nuestra educación en memes, en los ridículos documentales de The History Channel y en artículos dudosos de internet de los que no se puede rescatar ni la buena ortografía.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p><strong>Bibliografía</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Dalin, D.,&nbsp;<em>El papa justo,&nbsp;</em>2001, extraído de http://www.mercaba.org/PIO%20XII/papa_justo.htm</li>



<li>Falasca, S.,&nbsp;<em>Un obispo contra Hitler,&nbsp;</em>2010, Madrid: Palabra.</li>



<li>Pio XI, Carta encíclica&nbsp;<em>Mit brenender sorge,</em></li>



<li><em>Cardenal Clemens August von Galen, obispo de Münster,</em>&nbsp;extraído de http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20051009_von-galen_sp.html</li>
</ul>



<p></p>



<p></p>
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