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	<title>Dios &#8211; Blog Humanitas</title>
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		<title>Outgrowing Dawkins: mitos que no quieren morir</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Nov 2020 21:03:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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<p>Ciencia y religión están en conflicto. Esto es evidente, o al menos es lo que varios científicos y divulgadores como Lawrence Krauss, Steven Pinker, Jerry Coyne o P.Z. Myers sostienen de forma explícita o implícita en sus obras. Sus posiciones sobre el tema son de diversa índole, por ejemplo, que el auge del cristianismo fue responsable del debacle de la ciencia antigua, que la Iglesia del medievo suprimió el crecimiento de la ciencia, o que Galileo fue encarcelado y torturado por adherirse al copernicanismo, etc. (Cfr. Numbers, 2009). Entre estos autores destaca el biólogo Richard Dawkins, quien es conocido como uno de los iniciadores del&nbsp;<em>nuevo ateísmo</em>. La obra de Dawkins ha sido, en parte, una cruzada por probar el enfrentamiento entre ciencia y religión<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>, en la cual él enarbola la bandera de la ciencia. En el presente artículo someteremos a escrutinio, a partir del último libro de Dawkins, sus afirmaciones históricas sobre las relaciones entre ciencia y religión, y poner a prueba su veracidad.</p>



<p>En su nuevo libro<em> Outgrowing God </em>(2019), Dawkins ofrece una versión sintetizada de trabajos anteriores. Dividido en dos partes (<em>Goodbye God</em> y <em>Evolution and Beyond</em>), podría decirse que la primera es un resumen de las principales tesis de <em>The God Delusion (2006)</em>, y la segunda una versión comprimida de <em>The Blind Watchmaker</em> (1986)<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. Si bien nada tenemos que objetar a su capacidad de explicar la evolución por selección natural y no intentamos hacer una crítica filosófica de los argumentos explícitos con los que sustenta su ateísmo (por ejemplo, el argumento <em>one god further</em> popularizado por Dawkins<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>), el libro ofrece una excusa para abordar un tema implícito en prácticamente toda la obra de Dawkins: la ciencia en conflicto con la religión y como motor de secularización. Cabe advertir que <em>Outgrowing God</em> es una obra de carácter divulgativo<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>sin pretensión académica. Esto podría excusar sus fallos, aunque ofrezca otra clase de riesgo: filtra con destreza sus ideas implícitas sobre las relaciones entre ciencia y religión, reforzando mitos que no quieren morir<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>.</p>



<p>Una primera idea implícita en&nbsp;<em>Outgrowing God</em>&nbsp;es la&nbsp;<em>tesis del conflicto</em>, representada por Dawkins en figuras como Galileo, Darwin y Wegener. En su&nbsp;<em>Historia de los conflictos entre la religión y la ciencia,</em>&nbsp;J.W. Draper propuso una clave hermenéutica de la historia que aún hoy goza de popularidad: «la historia de la ciencia… es un relato del conflicto entre dos poderes contendientes: la fuerza expansiva del intelecto humano, por un lado, y la comprensión que surge de la fe tradicional y los intereses humanos, por otro» (Brooke, 2016, pág. 45). Dawkins asume dicho conflicto como queda patente en estas líneas:</p>



<p>«Antes de… Darwin, a casi todos les parecía absurdo que la belleza y la complejidad del mundo viviente pudieran haber surgido sin un diseñador». (p. 250)</p>



<p>«Esta atrevida verdad [que la tierra gira alrededor del sol] fue olvidada… fue redescubierta por Nicolás Copérnico… Era tan contraria al sentido común que Galileo fue amenazado con tortura por promoverla.» (p. 257)</p>



<p>«…los perseguidores de Galileo estaban asustados por la idea herética de que la Tierra gira y se mueve alrededor del sol… Pero eso no impide que sea verdad… Necesitas valor para enfrentar las conclusiones aterradoras… de la ciencia…» (p. 263)</p>



<p>«… para un ateo nada de esto presenta un problema porque… La evolución… lo explica, -y todo lo concerniente a la vida-, perfectamente bien.» (p. 170)</p>



<p>Dawkins se ciñe todavía al caso Galileo como paladín de la ciencia contra la fe. Sobre Galileo afirma que tuvo el valor de sostener una idea verdadera, considerada herética, ante la amenaza de tortura. Dawkins acierta en algo: Galileo no fue torturado (Finocchiaro, 2009); sin embargo, falla al afirmar que la idea de Copérnico era considerada herética por la jerarquía eclesial y que Galileo habría probado la verdad del heliocentrismo.</p>



<p>¿Era la idea de Galileo herética? Primero, habría que plantear la importante diferencia entre el entendimiento físico y el entendimiento astronómico (matemático) del mundo. La tradición de los físicos (aristotélicos, estoicos y atomistas) trataba de explicar la estructura <em>real</em> del Universo, a diferencia de la tradición matemática (ptolemaica), que buscaba dar cuenta de los fenómenos, llegando a verdades de carácter hipotético y provisional, sin alcance metafísico (de Asúa, 2019)<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>. A Galileo no se le hubiese acusado de sospecha de herejía si asumía el copernicanismo como hipótesis. De hecho, el papa Urbano VIII -amigo suyo, cabe añadir- le animaba a proseguir con el asunto copernicano con la condición de hacerlo “hipotéticamente”<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>. Es más, en 1624, «el Cardinal Zollern informó a Galileo que Urbano le había dicho que la Iglesia no había condenado la enseñanza de Copérnico como herética, sino sólo como imprudente» (McMullin, 2007, pág. 4, Cfr. Martínez, 2016)<a href="#_ftn8" name="_ftnref8"><sup>[8]</sup></a>.</p>



<p>Por otra parte, ha de considerarse la posición política de la Iglesia en ese momento. Dada la reforma luterana, «las autoridades de la Iglesia… eran en aquellos momentos especialmente sensibles ante quienes interpretaban por su cuenta la Biblia… porque el enfrentamiento con el protestantismo era muy fuerte» (Artigas, 2011, pág. 31); por ello, se privilegió la interpretación literal de las escrituras, incluso en aspectos físicos. Esto no quiere decir que la Iglesia haya tomado esta forma de interpretación como la única; de hecho, existía otra fundada en San Agustín (<em>De Genesi ad litteram</em>) a la que el mismo Galileo alude en su famosa <em>Carta a la Gran Duquesa de Toscana</em>. Por lo que, la interpelación del Santo Oficio fue, dadas las circunstancias, más severa de lo que hubiese sido en otro momento<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a>.</p>



<p>Dawkins también nos previene de afirmar verdades sin pruebas suficientes: «[Una precaución] Galileo, Darwin y Wegener propusieron ideas… sorprendentes y tenían razón. Muchas personas proponen ideas… sorprendentes y están equivocadas&#8230; [Tienes que] demostrar que tu idea es correcta». (p. 269) ¿Demostró Galileo su posición? Dos respuestas pueden proporcionarse: La primera es que, paradójicamente, con respecto al sistema copernicano, Galileo creía haber demostrado su verdad, lo cual no era cierto, y que, con respecto a la compatibilidad del heliocentrismo con la Biblia, Galileo acertaba teológicamente (Artigas, 2011, pág. 34). Por otra parte, cuando los teólogos usaban la palabra “demostración”, tenían en mente «el modelo griego de ciencia en el cual la garantía de verdad viene dada por la demostración a partir de principios que se consideraban indubitables» (de Asúa, 2009, pág. 21)<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a>; si bien se admite demostraciones distintas en la ciencia actual, la demostración de Galileo era, para la época, además de errónea, insuficiente<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a>.</p>



<p>¿Qué hay de Darwin? Dawkins sostiene que, antes del darwinismo, se necesitaba de un dios diseñador. Afirmación que hace eco de su famosa frase: «Darwin hizo posible el ser un ateo intelectualmente realizado» (Dawkins, 1986, pág. 27), la cual es falsa histórica e intelectualmente. Por ejemplo, un defensor acérrimo de Darwin, T. H. Huxley, reconocía -a pesar de su anticlericalismo- los límites en el conflicto evolución y religión, posibilitando una complementariedad interpretativa (Brooke J. H., 2016). James Moore, biógrafo de Darwin, afirma que la teología protestante “ortodoxa” «veía con buenos ojos la hebra que conducía desde la teología natural de Paley hasta la noción de selección natural»<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a> (de Asúa, 2009, pág. 9). De hecho, no sólo en el darwinismo existen diversas interpretaciones científicas favorables a la teología. Un par de ejemplos (Brooke J. , 2013): en el siglo XVII, Tindal consideraba que la antigua teoría atomista era un vehículo de secularización; sin embargo, en el mismo siglo, Bacon decía que el atomismo está en mayor necesidad del teísmo que la cosmología aristotélica. En el siglo XIX Hermann Kolbe usaba la química en apoyo de la teología a la par que Marcellin Berthelot decía que la química nos daba lecciones de secularismo. En ese sentido, «las teorías científicas han sido y son susceptibles a lecturas teístas y naturalistas, históricamente han provisto de recursos a ambas, para lo sacro y lo profano, dependiendo de cómo han sido interpretadas» (Brooke J. , 2013)<a href="#_ftn13" name="_ftnref13"><sup>[13]</sup></a>. Por último, el asunto de Darwin es más grave aún si se considera que la afirmación de Dawkins acerca de la intrínseca capacidad del darwinismo para “acabar con Dios” no la mantuvo el propio Darwin. Este es uno de los mitos que desmonta James Moore (2009) quien afirma que las enseñanzas de Darwin fueron vistas en consonancia a una fuerte fe y esperanza religiosa, siendo su entierro en Westminster un signo de reconciliación entre ciencia y fe.</p>



<p>Por todo esto, nos parece que las afirmaciones históricas de Dawkins deben ser tomadas con cuidado. Nuestro autor puede ser buen biólogo, pero hace un flaco favor a la historia de las relaciones entre ciencia y religión. Continúa perpetuando mitos históricos que deben quedar en el pasado. Felizmente la investigación histórica actual nos permite abandonar las tesis de Dawkins y acercarnos a la historia conociéndola como ella es: un conjunto de eventos en donde las interacciones entre ciencia y religión son complejas. Quisiéramos terminar aludiendo al propio Dawkins en su primer capítulo, en donde afirma que si los padres fundadores de los Estados Unidos hubiesen vivido después de Darwin serían ateos, pero que no puede probarlo. Tiene toda la razón: no puede probarlo.</p>



<p class="has-text-align-right">Gonzalo Flores-Castro Lingán</p>



<p><strong>Referencias</strong></p>



<p>Artigas, M. (2011).&nbsp;<em>Ciencia, Razón y Fe</em>&nbsp;(2da ed.). Pamplona: EUNSA.</p>



<p>Brooke, J. (2013). Science &amp; Secularization: Where the Myths Lie.&nbsp;<em>Ian Ramsey Centre for Science &amp; Religion.</em></p>



<p>Brooke, J. H. (2016).&nbsp;<em>Ciencia y religión.&nbsp;</em><em>Perspectivas históricas.</em>&nbsp;Santander: Sal Terrae.</p>



<p>Carroll, S. (2019). Entrevista sobre su libro «Something Deeply Hidden».&nbsp;<em>Joe Rogan Experience #1352</em>. (J. Rogan, Entrevistador)</p>



<p>Dawkins, R. (1986).&nbsp;<em>The Blind Watchmaker.</em>&nbsp;United Kingdom: Norton &amp; Company, Inc.</p>



<p>Dawkins, R. (2006).&nbsp;<em>The God Delusion.</em>&nbsp;United Kingdom: Bantam Books.</p>



<p>Dawkins, R. (21 de Octubre de 2019). Joe Rogan Experience #1366 – Richard Dawkins. (J. Rogan, Entrevistador)</p>



<p>Dawkins, R. (2019).&nbsp;<em>Outgrowing God: A Beginner’s Guide.</em>&nbsp;London: Bantam Press.</p>



<p>de Asúa, M. (2009). Darwin y las Iglesias de la Reforma durante la segunda mitad del siglo XIX. En M. de Asúa,&nbsp;<em>De cara a Darwin</em>&nbsp;(pág. capítulo 6). Buenos Aires: Lumen.</p>



<p>de Asúa, M. (2009). La Evolución y los Católicos. En M. de Asúa,&nbsp;<em>De cara a Darwin</em>&nbsp;(pág. Capítulo 7). Buenos Aires: Lumen.</p>



<p>de Asúa, M. (2019). Matemáticas y física.&nbsp;<em>Curso de «Relaciones Históricas entre Ciencia y Religión»</em>. Argentina: Universidad Austral.</p>



<p>Feser, E. (2011).&nbsp;<em>The «one god further» objection</em>. Obtenido de http://edwardfeser.blogspot.com/2011/04/one-god-further-objection.html</p>



<p>Finocchiaro, M. (2009). That Galileo was Imprisoned and Torture for Advocating Copernicanism. En R. Numbers,&nbsp;<em>Galileo Goes To Jail&nbsp;</em>(págs. 68-78). Harvard University Press.</p>



<p>Gingerich, O. (1982). El caso Galileo.&nbsp;<em>Investigación y Ciencia</em>(73), 86-96.</p>



<p>Martínez, R. (2016).&nbsp;<em>El caso Galileo</em>. Obtenido de Diccionario Interdisciplinar Austral: http://dia.austral.edu.ar/El_caso_Galileo</p>



<p>McMullin, E. (Abril de 2007).&nbsp;<em>El caso Galileo</em>. Obtenido de The Faraday Institute for Science and Religion: https://faraday-institute.org/resources/Faraday%20Papers/Faraday%20Paper%2015%20McMullin_SPAN.pdf</p>



<p>McMullin, E. (2009). The Galileo Affair: Two Decisions.&nbsp;<em>Journal for the History of Astronomy, 40</em>(2), 191-212.</p>



<p>Numbers, R. (ed.) (2009)&nbsp;<em>Galileo Goes to Jail</em>.<em>&nbsp;And Other Myths About Science and Religion.</em>&nbsp;Cambridge: Harvard University Press</p>



<p>Numbers, R., &amp; Hardin, J. (2018). The New Atheism. En J. Hardin, R. Numbers, &amp; R. Binzley,&nbsp;<em>The Warfare between Science &amp; Religion</em>&nbsp;(pág. (Capítulo 12)). Maryland: Johns Hopkins University Press (versión Kindle).</p>



<p>Russell, B. (1985).&nbsp;<em>My Philosophical Development.</em>&nbsp;London: Unwin Paperbacks.</p>



<p>Schunke, M. (2014) Review of «Where the Conflict Really Lies: Science, Religion and Naturalism». The Councilor: A Journal of the Social Studies, 75(1), 65-68</p>



<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> «[Dawkins sostiene que] existe un profundo conflicto entre ciencia y religión, particularmente aquellas religiones que se adhieren a la creencia que Dios actúa en la historia. Según Dawkins, las cosmovisiones religiosa y científica son incompatibles». (Schunke, 2014, p.66).</p>



<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Lo más original –y más objetable, y no científico- sea su adherencia a la idea de <em>Goldilocks universes</em> (p. 277).</p>



<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Una posible respuesta puede encontrarse en Feser (2011).</p>



<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Está escrita para un público joven, aunque con la intención de llegar a toda clase de público. Así lo afirma Dawkins en una reciente entrevista en el programa <em>The Joe Rogan Experience</em> (Dawkins, 2019).</p>



<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Según Numbers &amp; Hardin (2018), los nuevos ateos (que incluye a Dawkins), ignoran toda la investigación académica de los últimos cincuenta años, promoviendo la idea de enfrentamiento entre ciencia y religión.</p>



<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a>Esta distinción es fundamental y sigue siendo actual. Bertrand Russell (1985, pág. 13) afirmaría que «No siempre se cae en la cuenta de lo… abstracta que resulta… la información proporcionada por la física teórica. Establece ciertas ecuaciones… que permite lidiar con la estructura lógica de los fenómenos, dejando completamente en la oscuridad el carácter intrínseco de los fenómenos…». Y Sean Carroll (2019), sobre la mecánica cuántica: «… los físicos entienden la mecánica cuántica de la misma manera que alguien que posee un smarthphone entiende el smartphone, saben cómo usar las aplicaciones,… [pero] no saben lo que está sucediendo adentro… así son los físicos con la mecánica cuántica… la usan, pueden hacer predicciones muy precisas, pero si les preguntas qué está pasando realmente… [ellos] dirán «…eso no es nuestro trabajo, ciñámonos a las predicciones».</p>



<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Por desgracia, Galileo entendió el término más o menos en sentido moderno&nbsp;(McMullin, El caso Galileo, 2007).</p>



<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Cabe aclarar que, «en junio de 1633, Galileo fue sentenciado por “vehemente” sospecha de herejía» y que «el estatus de la doctrina copernicana en sí se dejó en la indefinición» (McMullin, El caso Galileo, 2007). Por tanto, el veredicto era técnicamente adecuado, pero no por ello era realmente condenada la doctrina copernicana como herética.</p>



<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Un ejemplo: Diego de Zúñiga – probablemente el filósofo escolástico agustino más importante de la segunda mitad del siglo XVI-, enseñaba Filosofía y Teología en la Universidad de Salamanca y «adoptó el sistema copernicano en el contexto de su comentario sobre Job 9,6» (Brooke J. H., 2016, pág. 121).</p>



<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Es más, la certeza mediante <em>verificación experimental</em> (que es lo que Galileo reclamaba) es negada por la filosofía de la ciencia <em>actual</em>. Owen Gingerich, astrónomo emérito del <em>Smithsonian Astrophysical Observatory</em> y ex profesor de astronomía e historia de la ciencia en Harvard afirmaba que, «es una ironía de la historia que los propios métodos galileanos de argumentación científica sirvieran como instrumentos para hacer ver que lo que en ciencia se tiene por verdadero es tan sólo lo razonable o lo probable; la verdad no puede ser nunca definitiva ni absoluta» (Gingerich, 1982).</p>



<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Cabría añadir que Galileo nunca abordó explícitamente la cuestión de la “tercera forma de ver el mundo”, la de Tycho Brahe (McMullin, 2009, pág. 199).</p>



<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Por medio del concepto de adaptación.</p>



<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a>Para la mentalidad de un católico puede parecerle fascinante que haya un conflicto, pues sus pruebas de la existencia de Dios suelen ser metafísicas. Habría que añadir que, históricamente, la mentalidad anglicana -donde surge Darwin- se desarrolla en base a una teología natural al estilo de William Paley y no al estilo de Tomás de Aquino.</p>



<p></p>



<p></p>



<p></p>
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		<title>Mariano Holguín, el obispo patriota</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/mariano-holguin-obispo-patriota/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jul 2020 20:41:37 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Entre los ilustres obispos que han servido de guía espiritual la diócesis de Arequipa, brilla singularmente Mariano Holguín, cuya profunda piedad, bondad de alma y acendrado celo pastoral le valieron ser comparado con San Ambrosio de Milán. Mariano Holguín nació en 1860 en los suburbios de Arequipa. Desde niño mostró inclinación al estado sacerdotal cuando, [&#8230;]]]></description>
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<p>Entre los ilustres obispos que han servido de guía espiritual la diócesis de Arequipa, brilla singularmente Mariano Holguín, cuya profunda piedad, bondad de alma y acendrado celo pastoral le valieron ser comparado con San Ambrosio de Milán.</p>



<p>Mariano Holguín nació en 1860 en los suburbios de Arequipa. Desde niño mostró inclinación al estado sacerdotal cuando, al jugar con otros niños, remedaba respetuosamente las funciones sacerdotales y profería elocuentes sermones. Cuando tenía siete años vivió el levantamiento de la ciudad contra el gobierno liberal de Mariano Ignacio Prado por la promulgación de una constitución de tintes anticlericales. La revolución de 1867 acabó con la deposición del presidente y la abolición de la impía constitución. Estudió la educación primaria, secundaria y superior eclesiástica en el Seminario de San Jerónimo de Arequipa. Con veinte años recibió el hábito ceniciento de la Recoleta de San Francisco y cumplidos los veintiséis fue ordenado sacerdote por uno de los obispos peruanos más importantes del siglo XIX, un verdadero titán de la fe: monseñor Juan Ambrosio Huerta, obispo de Arequipa entre 1880 y 1897. Tuvo fama de ser un excelente orador sagrado y un esforzado misionero. Debido a su gran talento y piedad tuvo importantes puestos dentro de la orden franciscana hasta que fue nombrado obispo de Huaraz en 1904. En 1906 regresó a Arequipa luego de ser nombrado obispo de la diócesis, la que gobernó hasta su muerte en la nochebuena de 1945. Como en 1943 el obispado de Arequipa fue elevado a arquidiócesis, monseñor Holguín fue el primer arzobispo de la ciudad.</p>



<p>Como la diócesis de Tacna fue creada recién en 1944, monseñor Holguín tuvo bajo su jurisdicción esta provincia (así como la de Moquegua y Arica), incluso durante la ocupación chilena. De esto se sucedieron ciertos acontecimientos que demostraron el carácter patriota de nuestro obispo.</p>



<p>En 1911, bajo la acusación de promover la causa peruana (como no podía ser de otra manera), los curas peruanos fueron expulsados de Tacna y Arica. Monseñor Holguín, bajo cuya jurisdicción estaban las provincias cautivas, declaró el entredicho canónico, esto significa que mientras este durase no habría culto en todos los templos de estas provincias.</p>



<p>Monseñor Holguín tenía una gran angustia por este asunto. Por un lado, tenía que cumplir con las normas canónicas, pero por otro, le preocupaba la salud espiritual de la grey católica de Tacna y Arica. No fue hasta el 12 de agosto de 1915 cuando Monseñor Holguín recibió el espaldarazo de la Santa Sede y supo que actuaba con prudencia y justicia. El papa Benedicto XV lo nombró “Prelado Doméstico de Su Santidad” y “Asistente al Sacro Solio Pontificio”. En el Breve donde se anuncia estas condecoraciones (con las que estaba siendo incorporado a la nobleza romana) se lee: “…a Nos consta claramente y por experiencia que Vos estáis unido con la Cátedra de Roma por muy apretados lazos de obsequio y lealtad bien probados con hechos en el cumplimiento del cargo pastoral y en el empeño de promover los intereses de la religión católica…”<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>.</p>



<p>La Santa Sede autorizó que los capellanes castrenses en servicio atendieran espiritualmente a los militares chilenos y sus familias, pero los peruanos no querían ser atendidos por ellos. Sobre todo no querían que sus hijos fueran bautizados por los chilenos, por lo que ocurría que a veces las madres viajaban al Perú para poder dar a luz en la patria o esperaban la oportunidad de que un cura peruano bautizara a sus criaturas.</p>



<p>Mientas la misión norteamericana que mediaba ente los gobiernos chileno y peruano realizaba las gestiones necesarias que facilitarían la realización del tan ansiado plebiscito que decidiría la suerte de las provincias cautivas, monseñor Rafael Edwards, vicario castrense de Chile, dirigió una Instrucción Pastoral a los ciudadanos de Tacna y Arica en la que afirmaba que todos los que nacieron en la provincias después de 1880 eran chilenos y quien entre ellos no se considerase así debía ser tomado por perjuro y traidor. Además argüía que si permanecían con Chile tendría una mayor prosperidad material.</p>



<p>Monseñor Holguín se vio obligado a responder a esta instrucción con una Carta Pastoral fechada en 1925 en la que discute la jurisdicción del obispo chileno, afirma que él solo la tiene sobre los que hacen servicio en el ejército de Chile, personas impedidas para votar en el plebiscitos por lo que la Instrucción era totalmente impertinente y protesta contra la injustificable usurpación.</p>



<p>Asimismo, alega que la administración de un territorio que se detenta por un derecho tan precario como es la invasión militar no genera deberes de ciudadanía. Agrega luego que sobre los intereses materiales están los de la justicia, la conciencia y los deberes morales.</p>



<p>Termina diciendo:</p>



<p>Amados hijos: deseando vivamente que se restablezca el reinado de la Justicia, y con él, la verdadera paz, os recomendamos de nuevo: 1° Que elevéis ardientes plegarias al Dios de las naciones, para que en las presentes circunstancias haga brillar la Justicia que engrandece a los pueblos (Prov. XIV, 34); 2° Que alentéis una ilimitada confianza en la Divina Providencia, que bendecirá nuestros esfuerzos, haciendo triunfar la causa que defendemos, que es la de la Justicia y del Derecho a cuyo triunfo está vinculada la tranquilidad de la América; y 3° En fin; os exhortamos a que , puestos los ojos en Dios, que vela sobre los destinos de los pueblos, cumpláis decidida y valerosamente, los deberes sagrados que la conciencia os impone, sin dejaros intimidar por la violencia, que tal vez, pudieran ejercitar contra vosotros, los poderes de la tierra, o la injusticia de los hombres.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></p>



<p>Luego de la Pastoral, recibió Monseñor Holguín otro espaldarazo de la Santa Sede cuando el Papa le concedió la facultad de impartir la Bendición Papal con motivo de sus Bodas de Plata Episcopales.</p>



<p>El mismo año de la pastoral en setiembre, monseñor Holguín promovió una peregrinación a Chapi para solicitarle a la Santísima Virgen su intercesión en auxilio del Perú en el plebiscito que se llevaría. Pero, como se sabe el plebiscito no se llevó a cabo, ya que Chile, comprendiendo que perdería, llegó a una solución mediante la cual Tacna volvía al Perú y Arica se quedaba bajo la jurisdicción chilena.</p>



<p>Monseñor Holguín estuvo en la comisión encargada de recibir de forma oficial la provincia de Tacna para el Perú. El 28 de agosto, luego de instaladas la Comuna Provincial y la Corte Superior y enarbolado el pabellón nacional en la torre de la catedral, monseñor Holguín habló a la multitud que abarrotaba la plaza de armas:</p>



<p>Hijos míos, pleno de emoción dirijo mi palabra al pueblo que hoy se halla en torno a mi persona, así como mi corazón estuvo en todo momento junto a sus sacrificios y a sus legítimos anhelos. Sabe Dios cuánto le he rogado en el santo sacrificio de la misa para que apresurara esta hora que ha venido sin impedimento alguno gracias a su misericordia como un beneficio a la Patria en las horas más angustiosas de su existencia.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a></p>



<p>El 30 de agosto celebró una Misa de campaña en la plaza de armas. Finalizada la misa se entonó el Te Deum.</p>



<p>Revestido de los ornamentos pontificales, llevando el báculo y la mitra el Iltmo Obispo dijo la oración panegírica ante la inmensa concurrencia poseía de emoción inenarrable. Sus palabras inspiradas en el más puro patriotismo arrancó lágrimas a la multitud. Las mujeres postradas de hinojos oraban silenciosamente. La ceremonia culminó en imponente fervor cuando el Diocesano impartió la bendición episcopal sobre el pueblo.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a></p>



<p>El espíritu cívico de monseñor Holguín sería puesto a prueba nuevamente el primero de marzo de 1931 cuando tuvo que asumir por unas horas la jefatura del Estado peruano luego de que el presidente Sánchez Cerro se viera obligado a renunciar ante una junta de notables presidida por Su Excelencia, que a la sazón era jefe de la Iglesia peruana al desempeñar el cargo de Administrador Apostólico de la diócesis de Lima, luego de la renuncia del arzobispo Emilio Lissón, demasiado comprometido con el régimen de Leguía. Monseñor Holguín, ayudado de su amigo, el gran hombre de letras José de la Riva Agüero y Osma, organizó, ateniéndose a la constitución de 1860 que era tan querida por el pueblo peruano en contraposición de la constitución de 1920 proclamada por Leguía, el traspaso de mando a una nueva junta provisional presidida por el Presidente de la Corte Suprema, el doctor Ricardo Leoncio Elías, para que organizase las elecciones generales que designaran a un nuevo presidente.</p>



<p>Cuando Sánchez Cerro pasó por Panamá hacia el exilio europeo que se autoimpuso luego de su primer gobierno provisional, un periodista le preguntó cómo se le había ocurrido dejar el país en las manos de un obispo. El militar respondió: «Son las manos más honradas que hay en el Perú y en su báculo florecen las virtudes de Santo Toribio»<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>.</p>



<p>En la amenísima biografía que sobre monseñor Holguín escribe el padre Francisco Cabré, de la que he sacado la casi totalidad de información este artículo, se narra una anécdota que pinta perfectamente el carácter del obispo patriota y demuestra como toda su labor espiritual fue concebida como una labor para servir a su patria. Dice la anécdota que cuando un amigo le reclama al aún joven Mariano Holguín el que quiera ingresar al clero estando el Perú en plena guerra con Chile, el futuro arzobispo responde: “Precisamente, quiero hacerme religioso para hacer del bien de mi Patria”<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>. Monseñor Holguín tenía las cosas claras, sabía que el patriotismo nada tiene que ver con aquel ente de razón surgido de la politización de las comunidades provocada por la Revolución y sustentada en las anticristianas ideas de la Ilustración, llamado nación. Que la patria es un concepto prepolítico que conlleva el amor a los ancestros, el amor a lo que estos nos trasmiten: la tradición. Que el patriotismo es un deber para el cristiano que surge del cuarto mandamiento: amarás a tu padre y a tu madre. Monseñor Holguín entendía que por encima de la patria está Dios y que sirviendo a Dios se sirve a la patria.</p>



<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Citado en Fr. Francisco Cabré, O.F.M., <em>Biografía del&nbsp; Excmo. y Rvmo. Mons. Fr. Mariano Holguín, O.F.M. Primer Arzobispo de Arequipa Perú 1860-1945</em> (Lima: Editorial «San Antonio», 1959), 166.</p>



<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Cabré, O.F.M., 198.</p>



<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a>«Detalles completos de la entrega de Tacna»,&nbsp;<em>El Deber</em>, 31 de agosto de 1931, sec. Portada, 1.</p>



<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a>«Detalles completos de la entrega de Tacna», 1.</p>



<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a>&nbsp;Cabré, O.F.M.,&nbsp;<em>Biografía del&nbsp; Excmo. y Rvmo. Mons. Fr. Mariano Holguín, O.F.M. Primer Arzobispo de Arequipa Perú 1860-1945</em>, 210.</p>



<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a>Cabré, O.F.M., 191.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>



<p></p>



<p></p>
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		<title>Más fuerte que la muerte</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/mas-fuerte-muerte/</link>
		
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		<pubDate>Mon, 21 Oct 2019 22:40:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[César Belan Alvarado]]></category>
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<p>Hace más de un cuarto de siglo, un hombre joven conoció a una mujer unos años menor que él. La atracción fue inmediata, cayeron &nbsp;uno en brazos del otro, con mucha urgencia y sin mayor reflexión. Con el tiempo, la relación fue madurando hasta convertirse en un proyecto de vida juntos. Formaron así un equipo sólido basado en la confianza para lanzarse a la fascinante y desafiante aventura de formar una&nbsp; familia que se mantuvo unida &nbsp;a lo largo del tiempo. La muerte los separó tras 25 años juntos.</p>



<p>Releo el párrafo anterior y me sorprendo de su brevedad. Reducido el espacio, sintetizado el argumento y podado todo lo sobrante, esta es mi historia. Y supongo además que puede ser la de cualquiera. Justamente por eso pienso que no es tan importante contar la propia historia como interpretarla, entenderla en su significado más profundo, buscar, más allá de detalles y coyunturas, el dibujo completo, el sentido último de los hechos.</p>



<p>Acabo de leer&nbsp;<em>Amor y Responsabilidad</em>&nbsp;de Karol Wojtyla. Es un tratado filosófico ya clásico sobre moral sexual desde la perspectiva católica &nbsp;que aborda una diversidad de temas. Uno en especial ha capturado mi atención precisamente porque está relacionado con la búsqueda de este indispensable sentido de la existencia y la mirada a la propia historia: el verdadero amor como fundamento de la relación entre un hombre y una mujer, el amor como compromiso de por vida y garantía de realización personal y promesa de felicidad; ese mismo amor del que habla Benedicto XVI en su Carta Encíclica&nbsp;<em>Deus Caritas est&nbsp;</em>y que todo ser humano parece anhelar desde su misma naturaleza:&nbsp;<em>entre el amor y lo divino existe una cierta relación: el amor promete infinidad, eternidad, una realidad más grande y completamente distinta de nuestra existencia cotidiana</em>”.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></p>



<p>Mucho se ha dicho y escrito acerca de&nbsp;<em>esto&nbsp;</em>que llamamos amor y que sucede exclusivamente entre las personas y no entre otros seres. Libre albedrío, voluntad e inteligencia forman parte de este importante acontecimiento, un misterio tal que no siempre puede ser definido con claridad. Por eso, al hablar de amor nos encontramos con una realidad paradójica: es lo más superficial y visible en el hombre y a su vez esconde una profundidad y fuerza que inundan completamente su interioridad. Esta realidad contradice la creencia, bastante común en nuestro tiempo impregnado de subjetivismo, de que el amor es un sentimiento, sujeto por tanto a la fragilidad cambiante típica del mundo emocional pero, al contradecirla, el amor no se reduce a una &nbsp;decisión de la voluntad de permanecer junto a la persona elegida por el compromiso asumido sin más motivación que el deber por el deber.</p>



<p>En realidad, la oposición de ambas perspectivas surge de una incomprensión del amor en sí mismo. Los sentimientos y las decisiones de la voluntad son realidades análogas y relacionadas entre sí, que comprometen la promesa de felicidad en la persona. El amor es la síntesis de todas las potencias del ser humano que une la existencia de dos seres en la construcción de una comunidad, cuya unidad depende absolutamente de la distinción y originalidad de las personas que la conforman.</p>



<p>El amor es una tarea que se ha confiado a la libertad humana, implica un profundo compromiso con el bien común que requiere esfuerzo, trabajo, renuncia y acogida, como expresión natural del don de sí mismo. Ha de ir transformándose desde una sensación básica nacida de esa fuerza vital de la naturaleza humana que impacta en las personas, conocida como el impulso sexual,&nbsp; hasta convertirse en un amor maduro, confiable, verdadero y bueno, con el concurso expreso de la voluntad y la luz de la inteligencia que integran&nbsp;<em>hacia arriba</em>, el indispensable impulso sexual.</p>



<p>Para quienes miramos el mundo desde Cristo, el amor es participación&nbsp;<em>co-creadora</em>&nbsp;del hombre con Dios en la&nbsp;<em>creatio continua</em>. Dios crea sirviéndose también de causas segundas y precisamente es a través del hombre,&nbsp;<em>la única creatura que Dios ha amado por sí misma</em><a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>, que crea a otros hombres, permitiéndoles ser parte de la génesis de sus hijos, a quienes además &nbsp;les confía su educación.</p>



<p>Luego del impulso sexual inicial, aparece la atracción que va generando una actitud, como dice Wojtyla, de&nbsp;<em>dejar ser</em>&nbsp;a otro en uno mismo. Así, pensamientos e imaginación se constituyen en un amor naciente hacia ese otro, cuya persona es lo más atractivo. Es decir, se pasa de interesarse por&nbsp;<em>lo que</em>&nbsp;se puede obtener del otro, a concentrarse en&nbsp;<em>quién es</em>&nbsp;el otro para uno. Éste aparece como el bien que es en sí mismo y debiera ser el fundamento de los sentimientos que van desarrollándose. Los sentimientos no poseen una lógica independiente de la razón, por lo que requieren del intelecto para no quedar encerrados y errar respecto de la realidad acerca del otro. Deseo y quiero al otro como un bien que reconozco para mí, que me completa y al mismo tiempo me desafía e impulsa a ser mejor en un dinamismo de complementariedad y reciprocidad.</p>



<p>Por eso se superan actitudes utilitaristas que lleven a ignorar que el otro es una persona, valiosa en sí misma, que ha establecido sus propios fines y que no puede ser tratada como un medio para buscar los propios. Ni el placer ni la voluptuosidad unen o ligan a las personas a la larga porque, cuando ya no los proporcione, la relación se enfriará hasta desaparecer. Debe adecuarse ese impulso, ese atractivo que se siente por ella,&nbsp; al nivel personal, es decir, elevarlo a la dignidad de las personas.</p>



<p>Es difícil determinar en qué momento el atractivo da paso a la simpatía, a la camaradería, a la amistad y finalmente al amor verdadero y bueno, pero una cosa está muy clara: establecer buenos fines comunes es esencial para que ello ocurra. Cuando se mira en la misma dirección sin perder de vista el horizonte amplio, se es capaz de dirigir todos los esfuerzos hacia allí y jugarse la vida. Cuando amamos a alguien salimos de nuestro propio encierro interior, le comunicamos nuestra propia existencia y le damos lo más profundo de nuestro ser para comprometernos hasta en lo mínimo y, por ello, dar vida a otras personas. Así, subordinamos nuestros fines a lo único que es promesa de auténtica felicidad: la realización en el amor hacia esa persona.</p>



<p>Sin el horizonte de fe que da la relación con Dios, que es Amor, no es posible esta entrega:&nbsp;<em>no hay mayor amor que el dar la vida por los amigos</em><a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>, dirá el Evangelio de Juan, y creo firmemente que no hay otra medida para el amor humano.</p>



<p>Volviendo a mi historia, más allá de defectos o virtudes de los dos, más allá de encuentros o desencuentros pasajeros, trascendiendo risas, llantos y tensiones, siempre vi en el amor de mi esposo una clara evidencia del Amor de Dios. Dios ama sin condiciones y a pesar de todo y siempre permanece fiel. Por eso creo, en el fondo de todo, que efectivamente el Amor es más fuerte que la muerte, y nos volveremos todos a encontrar en Él.</p>



<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a>Benedicto XVI. Carta Encíclica Deus Caritas Est. Art 5.&nbsp;<a href="http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html" target="_blank" rel="noopener">http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html</a></p>



<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a>&nbsp;Gaudium et Spes 22</p>



<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a>San Juan. Evangelio Según san Juan.&nbsp; Cap. 15, 13.</p>



<p class="has-text-align-right">Claudia Quiroz Pacheco</p>



<p></p>



<p></p>
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		<title>Joker: sin Dios nada tiene gracia</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/joker-dios-gracia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Oct 2019 22:32:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[José Manuel Rodríguez Canales]]></category>
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					<description><![CDATA[Octógono: este post está libre de spoilers sobre Joker. Contiene una clave de lectura muy personal. Léase con confianza si a usted le interesa ver un intento de comprensión cristiana del mundo. Comentario contrapreventivo 1: si a usted no le gusta el cristianismo o los cristianos como este servidor, solo le pedimos que nos haga [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Octógono: este post está libre de spoilers sobre Joker. Contiene una clave de lectura muy personal. Léase con confianza si a usted le interesa ver un intento de comprensión cristiana del mundo.</em></p>



<p><em>Comentario contrapreventivo 1: si a usted no le gusta el cristianismo o los cristianos como este servidor, solo le pedimos que nos haga el favor de no andar diciendo que el autor de este post anda viendo a Dios en todo como si eso fuera una descalificación. Dios, por definición, es omnipresente. En una palabra: Él ya está en todo sin ser ese todo. Nos limitamos a sacar las conclusiones de esta Realidad.</em></p>



<p><em>Comentario contrapreventivo 2: el autor no tiene intención proselitista alguna, solo la natural tendencia a leer lo que ve desde una fe a la que le es imposible renunciar porque de ella dependen la esperanza y el amor. Si sirve como testimonio de este amor como clave de lectura de la realidad, se dará por bien servido. Lo demás Dios dirá.</em></p>



<p>Esta inevitable cinta pertenece a la desgarradora tradición norteamericana de la soledad que uno ve en diversas manifestaciones artísticas, pinturas como las de Hopper, o Mark Rothko, por citar dos referentes, o en películas como<em>&nbsp;Taxi driver</em>, film con el cual hay más de un contacto en sabor, color, estética y un gran actor en común como Robert De Niro.</p>



<p>El título alcanza como conclusión o moraleja de la extraordinaria película de Todd Phillips y la alucinante (nunca mejor dicho) performance de Joaquin Phoenix. Por antonomasia, el lugar sin gracia es el infierno.</p>



<p>Y la locura es un tradicional símbolo del infierno de los condenados. Probablemente una de las más precisas expresiones de esta idea, sea la respuesta que le da Virgilio a Dante ante la puerta del infierno: hemos llegado al lugar donde te dije que encontraremos a las gentes dolorosas que han perdido el bien del intelecto.</p>



<p>Y ya que hablamos de la puerta del tártaro, los terribles y solemnes versos escritos en ella pueden servir para describir también la ciudad del Joker: por mi se va a la ciudad doliente, por mi se va al eterno dolor, por mí se va donde la perdida gente.</p>



<p>Lo digo porque Joker, más que un personaje, parece ser un símbolo, algo como un monumento en la calle principal de su ciudad, algo que expresa el vacío de toda una paradójica sociedad antisocial en la que cada cierto tiempo se produce un homicidio colectivo seguido de un suicidio.</p>



<p>Creo que por eso del infierno, otra figura que acudió inmediatamente a mi memoria, viendo esta versión del príncipe payaso de los criminales, fue la ciudad de los antiguos emperadores en La historia interminable de Michael Ende. Creo que vale la pena citar el texto:</p>



<p><em>Y todo aquél valle estaba ocupado por una ciudad… en cualquier caso, podía darse ese nombre a aquella multitud de edificios, aunque era la ciudad más disparatada que Bastián había visto nunca. Sin plan ni propósito, las casas parecían amontonarse como si fueran dados; como si, sencillamente, hubieran sido sacudidas allí de su saco por algún gigante. No había calles ni plazas, ni ninguna clase de orden reconocible.</em></p>



<p><em>Pero también los distintos edificios parecían absurdos: tenían las puertas en el tejado, escaleras en sitios a donde no se podía llegar y otras que hubiera habido que recorrer cabeza abajo y que acababan en el vacío. Había torrecillas transversales y balcones que colgaban verticales de las paredes, ventanas en lugar de puertas y suelos en lugar de muros. Había puentes cuyo arco se interrumpía de pronto, como si su constructor se hubiera olvidado en mitad de la obra de lo que debía ser el conjunto. Había torres curvadas como plátanos y pirámides colocadas sobre su cúspide. En resumen, toda la ciudad producía una impresión de locura.</em></p>



<p><em>Entonces vio Bastián a sus habitantes. Eran hombres, mujeres y niños. Por su aspecto, parecían seres humanos corrientes, pero sus trajes sugerían que todos ellos se habían vuelto locos y no podían distinguir ya entre las prendas de vestir y los objetos para otros usos. En la cabeza llevaban pantallas de lámparas, cubos para jugar en la arena, soperas, cestos de papeles, bolsas o&nbsp;</em><em>cajas de cartón. Y se tapaban el cuerpo con manteles, alfombras, grandes trozos de papel de plata y hasta barriles.</em></p>



<p>Lo común a todos estos tristes habitantes de la nada es que quisieron ser emperadores, someter a los demás, y, por eso, se quedaron solos encerrados en la locura. Algo de esto hay en la película y en la realidad que refleja.</p>



<p>El capo mafioso y burlón de los comics de Batman poco tiene que ver con esta especie de bufón tristísimo, cómico desolado, espantapájaro cargado de vergüenza, basura que nada tiene que perder porque nada puede ganar. Nada produce risa porque nada tiene gracia en el horizonte de este personaje.</p>



<p>Y sin embargo, suscita en el espectador una especie de compasión probablemente arraigada en la semejanza que todos tenemos con el Joker. Compasión que parece contener una de esas esperanzas que, cuanto más pequeñas son, más fuertes se hacen porque se alimentan del poder de las desgracias. Algo que se acerca bastante a la humildad, cuando no se vuelve violencia sino perdón y bondad. Cada uno decide qué hace con su dolor. Y cada uno se hace responsable de esa decisión.</p>



<p>¿Por qué ver Joker? Lo dice bien Pippo buono, el gran San Felipe Neri: Quien no va al infierno mientras vive, va después de muerto. Ver Joker se parece mucho a ir al infierno un rato.</p>



<p class="has-text-align-right">José Manuel Rodríguez Canales</p>



<p></p>
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