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	<title>Camus &#8211; Blog Humanitas</title>
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		<title>El covid-19 en el ojo de la historia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 May 2020 18:25:18 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[A propósito del COVID-19. Dice el viejo adagio: “No hay nada nuevo bajo el sol”. Y a pesar de esa mala costumbre de considerarnos “especiales” y pensar que nuestras ideas, fracasos y peligros son únicos e irrepetibles, la Historia suele despejar ese ese espejismo que es producto actual de una cultura que asume que todo [&#8230;]]]></description>
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<p>A propósito del COVID-19. Dice el viejo adagio: “No hay nada nuevo bajo el sol”. Y a pesar de esa mala costumbre de considerarnos “especiales” y pensar que nuestras ideas, fracasos y peligros son únicos e irrepetibles, la Historia suele despejar ese ese espejismo que es producto actual de una cultura que asume que todo tiempo futuro es y será mejor.</p>



<p>Los antiguos eran, en ese sentido, más sabios que nuestros contemporáneos. Sabían que existe una naturaleza humana invariable a pesar del tiempo y que, por ello, convenía revisar de vez en cuando el pasado.</p>



<p>Así pues, es innegable que los daños sociales, económicos, culturales y políticos que ha acarreado la propagación del COVID-19 imponen una reflexión continua en todos los ámbitos, a fin de avizorar así una solución a la actual emergencia sanitaria y a sus secuelas.</p>



<p>En ese sentido, la perspectiva histórica permite un rico análisis del presente, acercándose a él con la experiencia que los siglos han aportado a la humanidad en la lucha contra epidemias y plagas. Pretendemos, pues, hacer un recuento de las pandemias que más estragos causaron a la humanidad en unas breves líneas, esperando que cada lector reflexione sobre sus particulares características y efectos, y cómo ellos se asemejan a nuestra actual crisis de salud.</p>



<p>La más antigua plaga que la Historia recuerda con cierta profusión –es decir, ha documentado con cuidado– es la llamada Peste de Atenas. Fue descrita por Tucídides, quien –como Sócrates– sufrió sus embates y sobrevivió para contarla.</p>



<p>La plaga asoló a la célebre ciudad entre los años 430 al 426 a.C., en plena Guerra del Peloponeso. Justamente, el déficit alimentario y el hacinamiento de la población en la ciudad, como consecuencia de la guerra, fue causa de su mayor letalidad. Entre sus víctimas podemos contar ni más ni menos que a Pericles, uno de los más grandes líderes de Atenas e impulsor de la guerra contra Esparta que al final agudizó la enfermedad.</p>



<p>Según Diodoro de Sicilia, la plaga cobró la vida de un tercio de la población. Los relatos de Tucídides nos presentan un cuadro patético: gente lanzándose a los pozos de agua para apagar la sed provocada por la enfermedad, muertos abandonados en las calles y sepulturas rebosantes de cadáveres. Justamente, en el 2002, un grupo de arqueólogos griegos excavaron una fosa común repleta, desordenada y pobremente adornada, datada en tiempos de la epidemia.</p>



<p>En el análisis de ADN de las piezas dentales encontradas en la sepultura se encontraron rastros de&nbsp;<em>Salmonella Typhi</em>, el agente desencadenante de la fiebre tifoidea. Otros investigadores sugieren que, por los síntomas descritos por Tucídides, el tifus o la viruela pudieron haber causado la plaga.</p>



<p>El Imperio Romano, que acercó a los pueblos como nunca se había visto antes, y generó una “globalización” del comercio y las costumbres en la antigüedad, también fue blanco de diversas plagas. Tito Livio, Tácito, Suetonio y Flavio Josefo han sido cronistas de episodios de epidemias en este periodo. Pablo Fuentes, al respecto señala que: “la primera gran plaga, de la que tenemos noticia, data de la época Marco Aurelio”.</p>



<p>Esta se difundió desde la Partia de los Arsácidas por las tropas romanas que asediaban Seleucia en el verano de 165. &nbsp;Otra gran peste se desarrollaría en tiempos del emperador Treboniano Galo (251-253).</p>



<p>No obstante, la mayor plaga en tiempos del Imperio Romano se desarrollaría en el ocaso de éste. Hablamos de la plaga de Justiniano del 500. Las fuentes refieren que un 20% de la población mediterránea falleció a causa de la peste bubónica, alrededor de 30 millones de personas. La plaga habría llegado de oriente (como en la mayoría de las pandemias), quizás desde las estepas de Mongolia. La crisis que generó esta epidemia debilitó el imperio de Justiniano, acelerando su declive y propiciando la invasión de los pueblos eslavos.</p>



<p>La peste negra de mediados de 1300 es considerada la más catastrófica de las pandemias que ha sufrido la humanidad. Ha sido muy estudiada, y sin embargo, sigue fascinando a historiadores como lo hizo con Le Goff y Delumeau, quienes resaltaron el cambio cultural que se desarrolló en torno a ella.</p>



<p>El arte fue impactado por la epidemia y se generaron nuevos géneros y tópicos como la&nbsp;<em>danza macabra</em>&nbsp;o el&nbsp;<em>ars morendi,</em>&nbsp;que se enfocaban obsesivamente en la muerte (como actualmente todo el arte popular viene marcado de alguna u otra manera por el sexo, como ejemplifica muy bien el reggeaton). Delumeau incluso afirma que el cisma protestante de Lutero se origina por la superstición en que cayó la población (deformando el culto tradicional) por miedo a la muerte.</p>



<p>De lo que sí estamos seguros es que también provino de oriente y que mató a un tercio de la población europea. Son desgarradores los cuadros que, en el Decameron, describe Bocaccio sobre la peste en Florencia: cerdos comiendo cadáveres en las calles y ciudades abandonadas al robo y el libertinaje.</p>



<p>Otra gran crisis sanitaria, del nivel de las anteriores, fue la catástrofe demográfica que se produjo luego la conquista europea de América. Hasta ahora hay un debate profuso entre especialistas sobre las cifras.</p>



<p>Noble Cook y Borah señalan que el despoblamiento llegó al 90%. Rosenblat, por su parte, señala que no llegó al 25%. Más allá de ello, es incuestionable la crisis producida por las sucesivas oleadas de enfermedades que llegaron desde Europa desde el descubrimiento de América.</p>



<p>Hablamos de viruela (1519), sarampión (1530), gripe, tos ferina, y un gran etc. Todo el siglo XVI fue testigo de este despoblamiento acelerado producto del contacto con virus y bacterias desconocidos por parte de una población sin inmunidad. Esta catástrofe, según los estudiosos, sería una de las más importantes variables del triunfo de los europeos conquistadores; quienes de manera no consciente o deliberada (como sí lo harían después ingleses, estadounidenses y argentinos) se beneficiaron de una “conquista biológica”.</p>



<p>Son insuficientes estas líneas para agotar un recuento simple de las pandemias que atacaron a la humanidad. Se nos quedan muchas, como la mal llamada “gripe española”; brote de influenza surgido en Rusia y difundido en embarques militares al final de la Primera Guerra Mundial en Francia. Sin embargo, las constantes entre las epidemias son patentes y, esperamos, las lecciones también.</p>



<p class="has-text-align-right">César Belan Alvarado</p>



<p></p>



<p></p>
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		<title>Recomendaciones del Hay</title>
		<link>https://blog-humanitas.ucsp.edu.pe/recomendaciones-hay/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adminucsp]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Nov 2019 00:49:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Nalvarte Lozada]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace una semana terminó el Hay Festival Arequipa y hay quienes ya lo extrañan. Para hacer más corta la espera de la siguiente edición consulté a algunos de los escritores que participaron para que recomienden algunos libros a los lectores del blog del Departamento de Humanidades de la UCSP y sobre todo a los alumnos [&#8230;]]]></description>
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<p>Hace una semana terminó el Hay Festival Arequipa y hay quienes ya lo extrañan. Para hacer más corta la espera de la siguiente edición consulté a algunos de los escritores que participaron para que recomienden algunos libros a los lectores del blog del Departamento de Humanidades de la UCSP y sobre todo a los alumnos que cursan algún curso del Departamento.</p>



<p>A Luis Hernán Castañeda y a Karina Sainz Borgo les pedí las recomendaciones en el evento que se realizó en el Centro de las Artes de la UCSP en el que fui su interlocutor, por lo que transcribo sus intervenciones. A Ricardo, Stuart y Yero les escribí solicitándole las recomendaciones.</p>



<p><strong>Luis Hernán Castañeda</strong></p>



<p><em>(Nació en Lima en 1982 y vive en Estados Unidos desde el 2006. Es autor de novelas, libros de cuentos y novelas juveniles. Además, se desempeña como profesor de lengua y literatura en el Middlebury College. Su última novela se titula&nbsp;</em>El imperio de las mareas<em>&nbsp;y fue publicada este año por la editorial Alfaguara).</em></p>



<p>Nunca me siento cómodo con la pregunta de recomendar libros porque crea una relación vertical entre quien recomienda y quien recibe la recomendación. Yo creo más bien que los lectores jóvenes deben seguir su instinto, su curiosidad. Lo que debe haber es una disponibilidad de libros por los medios que sea posible para que cada quien pueda saciar su deseo de la forma más anárquica posible. Yo crecí en un hogar en el cual no se me decía «lee esto», «lee lo otro», sino que había simplemente libros y no había libros prohibidos, de forma que las puertas estaban abiertas y yo me fui yendo por donde me llevaba mi propia intuición. Dicho esto, quiero recomendar a un autor que he mencionado ya. Para mi es una figura muy importante y es Mario Levrero, es un autor que se lee poco en el Perú, porque como viejo centro virreinal estamos marcados por la historia, por la política, por el realismo, pero creo que no nos haría mal leer un poco otras cosas y ver que hay autores como Levrero que muestra que la realidad es caleidoscópica. Yo creo que Levrero es un autor que yo si fuera joven leería con mucha pasión, lamentablemente lo descubrí viejo, pero igualmente me gusta mucho.</p>



<p><strong>Karina Sainz Borgo</strong></p>



<p><em>(Nació en Caracas en 1982. Es periodista especializada en temas culturales. Ha publicado los libros de periodismo&nbsp;</em>Caracas hip-hop<em>&nbsp;(Caracas, 2007) y&nbsp;</em>Tráfico y Guaire. El país y sus intelectuales<em>&nbsp;(Caracas, 2007).&nbsp;</em>La hija de la española&nbsp;<em>(2019),</em>&nbsp;<em>su primera novela, ha sido vendida en traducción a veintidós países).</em></p>



<p>Hay libros que si hubiesen llegado a mis manos antes, a mí me hubiesen ahorrado muchos dolores de cabeza al momento de escribir. Yo creo que Nabokov, sobre todo&nbsp;<em>Risa en la oscuridad</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Lolita</em>, pero todavía más&nbsp;<em>Risa en la oscuridad&nbsp;</em>que es un disparo chiquito. En el siglo XX tienes tan inmensos escritores. Faulkner, sin duda alguna. Además, yo llegué a Faulkner gracias a Gabo, gracias a García Márquez. Ahí hay un siglo XX que si tuvieran nada más, no sé, tres meses de vacaciones, intenten con eso. Pero para mí el XIX es muy importante como siglo y creo que no está tan leído como pensamos. Creo que Flaubert, sobre todo&nbsp;<em>Madame Bovary</em>. Creo que el siglo XIX francés y ruso es fundamental. Y que uno no puede llegar a la literatura sin haber leído eso. Creo que en el fondo es cierto, esa idea de que uno se empeña en leer, inicia una y otra vez, inicia el&nbsp;<em>Ulises&nbsp;</em>y no entra, se te cae el libro. Bueno pasa unos años y cuando lees a Vila-Matas, por ejemplo, pasa que consigues llegar al&nbsp;<em>Ulises</em>. Alguien te ha empujado un poquito para llegar. Pero si creo que los lectores no debemos jamás claudicar en los clásicos. Melville, el Melville de&nbsp;<em>Moby Dick</em>. Yo creo que no está tan leído como pensamos, ni&nbsp;<em>Billy Budd&nbsp;</em>también de Melville. Yo soy una entusiasta de los clásicos del siglo XX y XIX porque creo que ahí hay muchas cosas, no solo para ser un escritor… Leer siempre te previene de cierta zafiedad.</p>



<p><strong>Ricardo Sumalavia</strong></p>



<p><em>(Nació en Lima en 1968. Es doctor en la Universidad Michel Montaigne, en Burdeos. Es autor de&nbsp;</em>Enciclopedia mínima&nbsp;<em>(2004),</em>&nbsp;Que la tierra te sea leve&nbsp;<em>(2008),</em>&nbsp;Mientras huya el cuerpo<em>&nbsp;(2012),</em>&nbsp;No somos nosotros&nbsp;<em>(2017),</em>&nbsp;<em>entre otros. Su última novela,</em>&nbsp;Historia de un brazo (2019<em>), ha recibido un amplio elogio de la crítica).</em></p>



<p>-Nona Fernández,&nbsp;<em>La dimensión desconocida</em></p>



<p>-María Fernanda Ampuero,&nbsp;<em>Pelea de gallos</em></p>



<p>-Mario Levrero<em>, La novela luminosa</em></p>



<p>-Pierre Michon,&nbsp;<em>Vidas minúsculas</em></p>



<p>-Leonardo Padura,&nbsp;<em>Adiós Hemingway</em></p>



<p>-Pilar Donoso,&nbsp;<em>Correr el tupido velo</em></p>



<p>-Mariana Enríquez,&nbsp;<em>Los peligros de fumar en la cama</em></p>



<p>-Eloy Tizón,&nbsp;<em>Herida leve.</em></p>



<p><strong>Stuart Flores</strong></p>



<p><em>(Nació en Huancayo en 1986. Estudió periodismo en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es autor de&nbsp;</em>La muerte es una sombra&nbsp;<em>(cuentos</em>), La velocidad del pánico&nbsp;<em>(novela) y&nbsp;</em>Ele<em>&nbsp;(poemario). Ganador del Premio Copé de Oro 2018).</em></p>



<p>–<em>Los peces no cierran los ojos</em>, de Erri de Luca. Pocas novelas parecen transmitir una ternura extrema. Esta es una de ellas.</p>



<p>–<em>El desierto de los tártaros</em>, de Dino Buzatti. Quizá una de las mejores novelas de la literatura universal. Borges la consideró imprescindible.</p>



<p>–<em>El diablo capataz</em>, de Val Biro. Si bien está etiquetada como literatura infantil, la verdad es que estas narraciones están llenas de un ingenio apto para todo público. Un libro que podría volarte los sesos.</p>



<p>–<em>Sol de Tokio</em>, de Francisco Joaquín Marro. Una joya escondida de la literatura peruana reciente. Sería justo que, al menos en unas décadas, una calle de Lima lleve el nombre de este autor.</p>



<p>–<em>La dimensión desconocida</em>, de Nona Fernández. Quizá una de las mejores ficciones últimas que aborda con mucha originalidad el tema de la dictadura chilena.</p>



<p>–<em>El vano ayer</em>, de Isaac Rosa. Narración atípica dentro de la literatura hispana. Se la define como «novela en marcha»; es decir, la novela que va deconstruyéndose a medida que avanza la trama.</p>



<p>–<em>Cambio de palabras</em>, de César Hildebrandt. Un texto para aprender el arte de la argumentación y las técnicas de la entrevista. El libro que todo aspirante a periodista debería leer.</p>



<p>–<em>Rimbaud el hijo</em>, de Pierre Michon. Una novela breve que sirve como puerta de acceso al escritor más actual, difícil y lírico de Francia.</p>



<p>–<em>Diccionario de literatura. España 1941-1995</em>: de la posguerra a la posmodernidad, de Francisco Umbral. Una enumeración personalísima de conceptos literarios y de escritores. Si bien no es el libro con el que uno debería introducirse a la obra de Umbral, es un texto recomendable para conocer la literatura española a través de la mirada de uno de sus mejores prosistas.</p>



<p>–<em>Técnicas de masturbación entre Batman y Robin</em>, de Efraim Medina Reyes. Un híbrido literario que oscila entre el aforismo, el diario y el ensayo para configurar una «novela» disparatada.</p>



<p><strong>Yero Chuquicaña Saldaña</strong></p>



<p><em>(Nació en Ilo en 1990. Estudió Literatura y Lingüística en la Universidad Nacional de San Agustín. Es autor de&nbsp;</em>Falsos cuentos: Taca Taca<em>&nbsp;y de&nbsp;</em>Peruanos de segunda mano<em>. En 2017 ganó el Premio Nacional de Literatura).</em></p>



<p>-Julio Ramón Ribeyro –&nbsp;<em>La palabra del mudo</em>: La mejor forma de empezar a leer narrativa nacional y no sentirse defraudado. Cada relato mantiene un espacio ganado dentro del imaginario popular y seguirá entreteniendo e inspirando lectores/escritores durante generaciones.</p>



<p>-Mario Vargas Llosa –&nbsp;<em>Conversación en la catedral</em>: Infaltable para comprender el Perú que heredamos y empatizar con el sentir del ciudadano de a pie, desde la precariedad de un espacio común para cualquier parroquiano: un bar.</p>



<p>-Oswaldo Reynoso –&nbsp;<em>Los inocentes</em>: Relatos de collera que te calan hondo como lo harían si te los contaran a viva voz en una esquina. Reynoso también es el Perú y esta colección escueta es suficiente para admirar el poder de su pluma.</p>



<p>-Juan Rulfo –&nbsp;<em>El llano en llamas</em>:&nbsp; Sus páginas relatan asuntos turbios y están impregnadas de fatalidad y redención, pero desde un enfoque poético que pintan la realidad no solo del hombre mexicano, sino del hombre en general. Rulfo es un capo que no necesita contar de más.</p>



<p>-Jorge Luis Borges&nbsp;<em>– Ficciones</em>: Esta colección de relatos motiva una lectura reflexiva desde el arranque. Después de terminar cada cuento uno querrá volver a leerlo, cuantas veces sea necesario, para no perderse ni un solo detalle de la riqueza ni la belleza de la estética del maestro.</p>



<p>-Albert Camus –&nbsp;<em>The Stranger</em>: Punto tras punto, a través de una narrativa honesta y directa, Camus nos conduce hacia el interior del alma y la mente humana. Jamás había sentido tanta suspicacia de mí.</p>



<p>-Ernest Hemingway –&nbsp;<em>The Old Man and the Sea</em>: Un libro que amo, al que regreso cada vez que necesito encontrarme con un viejo conocido para ver qué tanto he cambiado y para recordar que la vida solo cobra pleno sentido si luchamos por ella, desde cualquier ámbito.</p>



<p>-William Faulkner –&nbsp;<em>The Sound and the Fury</em>: La novela más completa y apabullante a la que me he enfrentado. Los puntos de vista, las voces y las técnicas narrativas sobrepasan la historia que, a pesar de ser esencial, afianza el universo literario de Faulkner y su visión de Norteamérica.</p>



<p>-J.D. Salinger –&nbsp;<em>Nine Stories</em>:&nbsp; Me voló la cabeza.</p>



<p>-Raymond Carver –&nbsp;<em>Call Me If You Need Me</em>: Carver escribe cada una de estas historias con mazo y cincel, mientras da forma a una pequeña relación íntima entre autor/lector para luego, sin previo aviso, romperte el corazón o recomponértelo.</p>



<p>11. Chuck Palahniuk – <em>Fight Club</em>: Una de las novelas breves que más veces he leído. Sus imágenes te llegan de golpe y sin parar, formando un enorme collage de momentos extraños y sensaciones que van más de la superficialidad de nuestro aspecto físico o las cosas que poseemos. La primera regla del club de la pelea es hablar con todo el mundo sobre el club de la pelea.</p>



<p class="has-text-align-right">Juan Carlos Nalvarte Lozada</p>
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